sábado, 13 de octubre de 2012

LAS CASAS EMBRUJADAS NO OLVIDAN




Al  de una  de , en el borde de mi barrio, justo donde comienza el Campo, está la casa embrujada. Cerca de la casa había una “canchita” de fútbol, en donde solía jugar cuando era niño. 
Un día, después de un partido, regresaba junto a unos amigos cuando tuve la genial Idea de arrojar piedras a las ventanas de la casa. Travesuras de niño, cosas que Uno hace sin maldad, claro que si mi hijo llega a hacer eso… bueno, mejor sigo con mi Historia.Yo arrojé la primera piedra, luego siguieron mis compinches.Hecho 
Nuestro pequeño acto de vandalismo huimos de la escena. Habían pasado muchos años desde aquel día, cuando las vueltas del destino me llevaron Hasta la citada casa. 
Alguien la había comprado, y con intención de repararla contrató a la empresa en donde Yo trabajaba como pintor. Traté de no llegar muy temprano, pero de todas formas fui El primero. Miré las ventanas rotas, aún conservaban unos trozos de vidrio. Una ráfaga De viento abrió la vieja puerta, me asomé en el umbral y vi a una señora alejándose por Un corredor. Supuse que era la nueva propietaria que estaba recorriendo la casa, vestía 
Ropas grises y caminaba como si acompañara una procesión. Al llegar mis compañeros les informé que adentro estaba la dueña. - No puede ser - dijo el encargado de la empresa - La dueña está fuera del país - 
Revisamos todo el lugar pero no encontramos a la mujer, mis compañeros pensaron que 
Les tomaba el pelo. Mientras trabajaba se me erizaron los pelos varias veces, los otros 
También notaron algo extraño, una ráfaga de viento recorría la casa aunque las puertas 
Estuvieran cerradas. A la una de la tarde hicimos una pausa para almorzar; al agarrar 
Mi bolso lo noté mas pesado, al abrirlo descubrí sorprendido que en lugar de la comida 
En su interior había piedras, las piedras que arrojé cuando niño.

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