sábado, 6 de agosto de 2016

FANTASMAS EN LA CARRETERA




buenas noches moradores del ático. una noche mas plantandole cara al calor(o al frío,ya depende de donde viváis).
hoy os traigo un interesante programa de radio con un tema fascinante: fantasmas en la carretera
ya saben pónganse cómodos y disfrutenlo.


 


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viernes, 8 de julio de 2016

LA CASA DE LAS 7 CHIMENEAS






La conocida como Casa de las Siete Chimeneas se encuentra en la Plaza del Rey, a pocos pasos de la fuente de la Cibeles. Este edificio fue el nido de amor del capitán Zapata y de su esposa Elena. Pero la felicidad de su maridaje duraría poco, ya que Zapata falleció en la guerra de Flandes. Poco después, la mujer apareció muerta en su dormitorio. Jamás se aclararon las causas de su fallecimiento. Tampoco ayuda que el cadáver desapareciera sin dejar rastro. Desde entonces, se dice que el fantasma de una mujer camina entre las siete chimeneas que coronan el tejado del palacete. Pero no es la única fantasmagórica historia.

El cadaver de la joven Elena desapareció, lo que empezó a alimentar la leyenda, pues se llegó a decir que había sido asesinada. El padre de la joven, tras su muerte, se suicidó en la propia Casa de las Siete Chimeneas.

Tiempo después, la leyenda dice que durante una noche se vió al fantasma de una joven con túnica blanca paseando con una antorcha en la mano por el tejado de la casa, deambulando entre sus chimeneas. Y estas apariciones fantasmales se sucedieron durante muchas más noches

Pasados los años, éste sería también el hogar de un anciano rico y su mujer, ambos unidos a raíz de un matrimonio de conveniencia. La relación se truncó cuando la misma noche de bodas la joven se suicidó. A partir de entonces, se rumorea que por las noches su espíritu, despechado, se asoma por los balcones de la casa, tintineando unas monedas. Parece ser que regalo del rey Felipe II de quien fue amante.

No son pocos los que aseguran que esta doncella también vaga todavía hoy en día por los sótanos de la casa.

Una última muerte se produjo en la casa durante el motín de Esquilache, ministro de Hacienda de Carlos III en el año 1766. El pueblo, enfurecido por las medidas represoras del marqués, acudió en turbamulta hasta la casa con la sana intención de lincharlo. Por suerte para él, no se encontraba en la casa y el populacho la tomó con uno de sus mayordomos que ofreció cierta resistencia, muriendo el pobre a garrotazos.

Durante casi cuatrocientos cincuenta años, la casa ha pasado por muchas manos, siempre de familias nobles. Embajadores, terratenientes, mercaderes… a finales del siglo XIX, la casa fue reformada para convertirse en sede del Banco de Castilla y durante éstas reformas el cadáver de una mujer, junto con una bolsa con monedas de la época de Felipe II, fue descubierto entre los muros de los sótanos, volviendo a poner de moda las viejas leyendas de éste mítico y legendario edificio de la capital española y, para que la cosa no se olvide en nuestros días, en el año 1960, otras reformas volvieron a desenterrar los restos de otro esqueleto emparedado, ésta vez masculino y hasta día de hoy, anónimo. En la actualidad el edificio se usa como sede del ministerio de cultura, está en perfecto estado de conservación y todo indica que, por lo menos, la leyenda seguirá viva durante muchísimos años más


miércoles, 29 de junio de 2016

LA MECEDORA CHILLONA



Había una vez una casona abandonada en medio de una gran ciudad en la que nadie se atrevía a entrar. Los dueños habían huido de allí asustados por una mecedora que chillaba.

Al principio la mecedora solo chillaba cuando alguien se sentaba sobre ella, pero con el tiempo la mecedora empezó a chillar también cada vez que alguien se acercaba. Pero lo que ya no pudieron soportar los dueños de la casa fueron los chillidos de la mecedora cada vez que alguien caminaba, aunque fuera en la habitación de al lado o incluso en otro piso.

Alertados por la posible presencia de un fantasma en la casa, los habitantes de la casa la dejaron abandonada. Pero no tuvieron que preocuparse por las medidas de seguridad, porque la historia de la mecedora chillona y el fantasma llegó a cada rincón de la ciudad, así que nadie se atrevía a entrar y, si lo hacía, salía corriendo del miedo.

Un día llegó a la ciudad un hombre misterioso. El hombre no tenía dinero para pagarse una pensión, así que buscó un lugar para pasar la noche. Paseando por la ciudad descubrió la casona abandonada. Como tenía las puertas abiertas, aquel hombre decidió entrar.

En cuanto puso un pie dentro, se oyó un chillido agudo y penetrante, pero el vagabundo estaba medio sordo, así que no sintió más que un leve crujido. Siguió avanzando en busca de un lugar donde sentarse o acostarse.

Tras un rato inspeccionando la casa, el hombre vio la mecedora y decidió sentarse un rato. Con el vaivén y el leve sonido que oía con los chillidos de la mecedora el hombre se quedó dormido.

A la mañana siguiente todo el pueblo le estaba esperando a la puerta de la casona para ver si salía con vida de allí. Todos se quedaron asombrados al verlo salir y empezaron a aplaudir. Tan fuerte aplaudieron que el hombre consiguió oírles claramente.

-¿Cómo ha vencido usted al fantasma? -preguntó el alcalde.

-¡¿Qué?! ¡Hablé más alto, que no le oigo! -gritó el hombre.

El alcalde repitió su pregunta, esta vez a grito pelado y le contó la historia.

-¿Ese leve crujido del suelo es lo que llaman ustedes fantasma? -dijo el hombre-. Lo que le pasa a esa casa es que tiene el suelo de madera y es más viejo que la tana. A la mecedora no le ocurre nada. Pero está en un sitio que se ve afectado por el movimiento del suelo al moverse.

-¿Cómo sabe usted tanto, si parece un vagabundo? -le preguntó a gritos el alcalde.

-No siempre las cosas son lo que parecen -respondió el hombre-.

Los dueños de la casa le ofrecieron al hombre trabajo arreglando la casa. Él aceptó encantado. Desde entonces la vida ha vuelto a la vieja casona que, aunque todavía cruje un poco, está cada día en mejores condiciones.

martes, 28 de junio de 2016

LA MUJER QUE ENLOQUECIÓ POR UN TELEFONO



Cuando María Carmen Mongliano escapó de su casa para verse con su amante, no esperaba que su carro se le acabaría la gasolina en medio del camino. Ya casi anochecía y María Carmen prefirió llamar a su esposo para que fuera por ella, aunque la estación de servicio estaba más lejos de lo que creía y no pudo hacer más, que esperar el primer bus que la devolviera a la ciudad.

Una hora, dos horas, nada pasaba

Tuvo que esperar la llegada de un bus blanco que estaba repleto de mujeres y paró para recibirla en medio de la carretera. La noche había inundado con su lluvia todo el terreno y la mujer dejó su carro con todas sus cosas que llevó para escaparse de la casa.


Benítez García era su esposo, un licenciado en artes que acababa de conseguir un buen trabajo y llegaba a su casa con una botella de vino para descorchar con su amada esposa. Pero la realidad fue otra, vio los cajones vacios y no había duda de que su esposa se había largado con otro. No pudo sino llorar y apalearse por todo aquello que le había sucedido esa misma noche.


Al otro día temprano no había llegado su mujer y la duda carcomió su corazón, casi no la buscó: ya tenía cierta experiencia en las peripecias de su mujer y no creía que simplemente se la había comido la noche sin que nadie supiera realmente lo que había pasado.
Pero sus celos fueron tan fuertes que no dejaría pasar el momento para buscar a un ex amante de su esposa para buscar a su mujer allá.



Golpeó la puerta y sacudió el timbre hasta que salió un hombre guapo, de unos 35 años, 10 años menos que Benítez, tenía un cabello crespo corto y una camisa blanca que usaba en ese momento para jugar tenis en la parte de atrás de su casa con unos amigos. Tiempo atrás su esposa pasaba las noches con él, mientras Benítez se partía el alma trabajando para ofrecer a su mujer los mayores placeres, pero sabía que él no era el único hombre con el que hacía el amor y eso lo deprimía mucho, no hacía sino tomar solo mientras su mujer pasaba las noches con ese tipo.

Pero el tenista no sabía de su mujer. Benítez fue agresivo y lo aplastó a golpes para que este dijera la verdad pero no salió nada de él, solo arguyó que su mujer debió de haberse ido con otro hombre, premisa que en parte era cierta. El esposo sólo se devolvió a su casa y nunca más volvió a buscar a su esposa

La bella mujer esperaba que el bus la llevara a la ciudad, pensaba llamar a su amante y decirle que ya no se iba con él y llamar a Benítez y arreglar todo sin necesidad de volver a serle infiel con sus incontables amantes que habían amasado su cama, la cama de ambos. No tenían hijos por la esposa, que era infértil, pero Benítez nunca quiso buscar otra mujer para saciar su necesidad de ser padre, a pesar de su infelicidad continuaba con ella, simplemente la amaba.

En sus elucubraciones no se fijó que el autobús se desvió del camino, hacia un cerro más o menos inhóspito, muchas de las mujeres que iban en el bus dormidas y anestesiadas tampoco se fijaron pero ellas quizá si sabían a donde se dirigía el bus. Pasaron 3 horas y el bus llegó a una casona vieja gigantesca donde salieron unas enfermeras vestidas de blanco para recibir a las nuevas locas que llevaban al Gran Manicomio Municipal

Las recibieron a todas con paraguas por la lluvia y a todas las entraron. María que dormía no se dio cuenta donde estaba pero prefirió acompañar a las muchachas para llamar por teléfono a su esposo y que él fuera por ella. Pero no la dejaron.

Las enfermeras la trataron igual que a las otras locas, no la escucharan. Fue llevada a una habitación y pastillas y choques se le dieron por resistirse. Gritaba que la dejaran hablar por teléfono, que la dejaran en paz, que ella sólo había ido para llamar a su esposo. Pero no convenció a nadie, fue tratada como una recusa más y los días siguientes se le hizo un procedimiento clínico. El procedimiento burocrático por el que pasó María Carmen fue muy largo, nadie la escuchaba y ya los efectos de neurosis comenzaron a ahogarla. Finalmente el jefe del psiquiátrico le terminó dejando hacer una llamada por teléfono, 4 meses después de su llegada.

Respondió en su casa una mujer joven con una voz angelical. Su acento francés confundió a María si había anotado bien el número pero preguntó por Benítez. Ella se lo pasó. Desconsolada la nueva loca, intentó contar su triste historia a su marido y este juró ir a verla. Claramente él fue al hospital y creyó más a las enfermeras que a su esposa, le dijeron que había sufrido un ataque neurótico y que no estaba en sus cabales.



Aun así él fue a verla a ella, hablaron y le contó que conoció una nueva mujer, ella le era fiel, era hermosa y lo valoraba. Casi doblemente enloquecida María fue detenida por la fuerza y se le asignó una habitación por siempre.

viernes, 24 de junio de 2016

LA JOVEN CANGURO




Una joven pareja había tenido que llamar a una agencia de canguros para guardar a su hijo, ya que tenian una cena importante y tenian que asistir solor, sin el pequeño. Ellos tenían una canguro de confianza, pero esa noche se habia puesto mala, por lo que, sin más remedio, habían tenido que llamar y confiar en la profecionalidad de la agencia. Estaban nerviosos. Pero al llegar la chica de la agencia se tranquilizaron. La jove canguro que llegó a casa era una chica con una muy buena apariencia, parecia centrada y responsable. Así que partieron a la fiesta.


A la mitad de la cena, la joven madre tuvo un raro presentimiento, por lo que telefoneó a casa para verificar que todo iba bien. La joven canguro respondió que todo iba muy bien, que no debía inquietarse. Y le dio las gracias por la cena que le habian dejado: "El pavo estaba muy rico". La joven madre volvió hacia su marido después de la llamada y le pidió al marido de volver inmediatamente. Algo le pareció extraño en la conversación. Ella no recordaba tener pavo en la nevera.


Llegaron rápidamente a casa. Una vez allí comprueban que la chica está tranquilamente en el sofá viendo tele. La madre se tranquiliza al ver la escena. Pero al subir a la habitación del bebé, descubren que no está. Algo no marchaba bien. Lo buscan por toda la habitacion pero no dan con él. Bajan abajo y asustados le preguntan a la canguro. Ésta tranquilamente les contesta que está en la cocina. Extrañados, van hacia ella y al llegar descubren aterrorizados lo que habia sucedido. El bebé estaba metido en el horno, parcialmente comido, y embalado en aluminio.

Investigaciones poateriores descubrieron que la canguro sufría de trastornos de personalidad.