lunes, 16 de marzo de 2015

LA DAMA DE BLANCO





Cuando yo era chico, me encantaba escuchar historias acerca de fantasmas y apariciones, fueron tantas las que me contaban que las disfrutaba mucho.

El pueblo donde vivía es un poco grande, pero las casas estaban muy separadas entre si y había muchos terrenos baldíos. Donde yo vivía se tenia que cruzar un terreno muy grande para poder llegar a mi casa.

Un día, se me hizo muy tarde, serían las 10 de la noche cuando regresaba a casa, y recuerdo que al llegar a la esquina donde terminaba la calle, los perros ladraban mucho, pero era muy diferente. Algo había raro y yo lo sentía.

En el terreno había una casa abandonada, era de adobe, es decir, de tierra. Era luna llena y todo se veía muy claro, los ladridos de los perros se callaron y yo me detuve, voltee hacia la casa y me quede inmóvil, sentía como si alguien me observara. Yo miraba fijamente cuando de repente, vi que alguien se asomaba por la puerta hacia donde yo estaba. Salio primero su cabeza, después su pecho lentamente, y por fin, salio toda. Era una mujer completamente blanca y su vestido era hermoso. Su cara brillaba.

Yo empece a sentir algo extraño dentro de mi, y empece a caminar hacia mi casa, cuando voltee vi que me estaba siguiendo, pero al detenerme, ella también se detenía, si continuaba caminando, ella me seguía. Empece a correr pero ella seguía, cuando llegue a mi casa, me di cuenta que caminaba en dirección al panteón, pues quedaba a pocos metros.

Nunca más volví a ver a esa mujer, pero tampoco me he detenido a observar esa casa.

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