lunes, 7 de noviembre de 2011

UN ESPIRITU EN CASA

Un día estábamos una amiga y yo en mi casa. Era un día normal. En ese momento llamaron por teléfono, era mi tío. Estaba un poco alterado y pregunto que si estaban mis padres, me dijo que tenía que hablar con ellos urgentemente. Le dije que no estaban y le pedí que me contara lo que pasaba. Y así lo hizo...


Estaba mi tío terminando de comer cuando oyó un ruido que parecía provenir de su dormitorio. Fue a ver que era. Al entrar vio en la cama algo muy extraño, se veía la forma del cuerpo de una persona tumbada en ella. Mi tío no hizo caso y lo dejó pasar. Pero al cabo de un tiempo no pudo aguantarlo más.

Trajeron a mi tío un espejo nuevo y él decidió hacerle una foto para mandársela a un mercado de antigüedades. Al revelar la foto, vio reflejados los cuerpos de 2 personas que el no había visto nunca y que por supuesto no era él ni ningún conocido. Parecían ser del siglo XIII.

Ahora mi tío convive con ellos. Son inofensivos e incluso le ayudan con las tareas del hogar.

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