miércoles, 20 de abril de 2011

LAS PARADOJAS DE VEGESTORIX


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LAS PARADOJAS DE VEGESTORIX




Cuando en 2020 anunciaron una nueva línea de tratamientos anti envejecimiento, que habían demostrado su eficacia para prolongar la vida en buenas condiciones del ser humano, dos terceras partes de la población de los países desarrollados suspiraron aliviados… El deseo de la eterna juventud estaba mucho más cerca, para quienes pudieran pagarlo… aunque la eternidad es demasiado tiempo para recordar los errores cometidos…



Es necesario recordar que en aquél momento, la pirámide demográfica estaba completamente invertida, la esperanza de supervivencia era de 95 años para los hombres y 100 para las mujeres, y no se veía una solución a corto plazo para el problema demográfico.



Ni siquiera la exportación de "repro-ductores" desde los países menos desarrollados funcionó, entre otros motivos por las inevitables comparaciones con el sistema esclavista americano anterior a la Guerra de Secesión... Otro factor a considerar era que, en cuanto se encontraban en un ambiente más agradable que el de sus chozas e infraviviendas, y teniendo en cuenta que debían subsistir de sus pequeños sueldos, se dedicaron a aplicar políticas contraceptivas por iniciativa propia, pues cada nuevo hijo disminuía su nivel de vida...



De todas formas, la aparición de "Vegestorix", la "panacea contra el envejecimiento", la "solución a los problemas de la edad", el "producto milagroso del siglo XXI", y una larga serie de anuncios en todos los soportes disponibles, incluso en el cielo (con avionetas, dirigibles, proyecciones de rayos láser sobre nubes artificiales, entre otros medios) y en los campos de fútbol o de rugby, garantizó un éxito de ventas... Lo único malo es que no se pudieron realizar, por falta de tiempo, experimentos con seres humanos voluntarios (casi siempre presidiarios), o al menos, no tantos como hubiera sido deseable...



A modo de compensación, los efectuados en células madre, placentas y diversos sub-productos de la industria médica, se multiplicaron exponencialmente... pero no durante todo el tiempo preciso... Con las técnicas de aceleración celular y de envejecimiento controlado, se pudo visualizar y analizar, al menos en los modelos de laboratorio, la "posible" evolución de un organismo humano años después de ingerir el producto milagroso...



Por supuesto, ahora no sirve de nada quejarse, a toro pasado, y cuando los efectos no deseados y posiblemente ocultados del producto han sido demostrados por los laboratorios de toda Europa y parte de Estados Unidos... En mayo de 2020, las primeras unidades del tratamiento se distribuyeron por Europa y Estados Unidos exclusivamente, pues se trataba de una fase piloto a nivel mundial, y de todas formas la pobreza de algunas naciones (como Sudán, Eritrea o la India) combinada con la escasa esperanza de vida no lo convertían en buen negocio. Por su parte, China prohibió completamente su exportación (tal vez como reacción al boicot contra sus productos), y Canadá y Australia se mantuvieron expectantes...



Al principio, todo funcionaba a las mil maravillas: las personas mayores de 60 años comenzaban a tomarlo para prevenir los achaques, y de 70 para arriba era obligatorio para las personas de las clases A (los más ricos y poderosos) y B (los más sabios), aunque también se abría a la clase C (con menos recursos pero útiles, como médicos, investigadores...), y por supuesto no se preveía la distribución entre los clase E y F (parados de larga duración y pobres). "Vegestorix", el producto milagroso, no estaba incluido en la Seguridad Social española ni en ningún otro sistema europeo de salud, la dosis inicial, que se administraba en una serie de clínicas autorizadas, costaba entre 3000 y 5000 euros, y luego, cada semestre, una de recuerdo por 1500 euros... Se convirtió en una cuestión de prestigio, el limitar los estragos de la edad, tener la piel tersa, menos arrugas, y sobre todo incrementar la esperanza de vida de los afortunados...



Hasta el 2030, el tratamiento demostró su efectividad, al menos eso es lo que difundían las fuentes oficiales de la empresa y de los gobiernos implicados en la empresa... Pero en 2032, ya era imposible ocultarlo, en cuanto se difundió el caso de Johanes Oter, y de otros muchos pacientes que, tras haberlo tomado durante una temporada, habían cambiado de opinión, manifestando su derecho a una muerte digna... Por eso, les fueron retirando paulatinamente todos los soportes vitales extraordinarios, respiradores, sueros, goteros, diálisis, y en apariencia, sería cuestión de tiempo, de poco tiempo, el que se produjera la muerte... Pero esta no llegaba... El único nexo en común de aquél grupo de “pertinaces vividores” era el tratamiento médico que habían recibido volun-tariamente, pues uno de ellos vivía en España, otro en Estados Unidos, el tercero en Suráfrica, el cuarto en Alemania, diez en Andorra...



Los facultativos empezaron a realizar pruebas, retirando los medicamentos y los sueros salinos, el alimento... pero los pacientes se negaban a morirse, o mejor dicho sus cuerpos... Se iban consumiendo lentamente, desde dentro, si se retiraba el alimento, pero no había certeza ni siguiera de la hora de la muerte. Al estar prohibida la eutanasia en toda Europa, se consideró la posibilidad de enviar estos "pertinaces vividores" a otros lugares del mundo (como China o Estados Unidos) donde la legislación permitiera deshacerse de ellos de manera más legal y humanitaria... pero los partidos defensores de la vida (o PDV´s) organizaron una campaña mediática tan grande, que se desistió de este proyecto... Lo que no implicaba que la situación mejorase...



Y no lo hacía, porque el producto empezaba a demostrar su cara oculta: al mismo tiempo que prolongaba la resistencia física de los ancianos que podían pagarlo... también potenciaba el envejecimiento prematuro de un amplio sector de la población, alrededor del 80 por ciento de los pacientes menores de 60 años sufrían un deterioro paulatino pero generalizado de todas sus funciones, lo que les llevaría, al menos teóricamente, a una muerte por consunción en un plazo no inferior a 10 años... Los responsables de los gobiernos implicados en la difusión de "Vegestorix" fueron juzgados por imprudencia temeraria, sobre todo al comprobarse que los presidentes de varios países eran accionistas de la empresa, que en la década 2020-2030 había generado unos beneficios incalculables...



Por supuesto, también se pidieron cuentas a los creadores de la fórmula, a los técnicos que la probaron, y en definitiva, a casi todas las personas relacionadas con el nuevo producto... Muchos de los implicados decidieron suicidarse, no por miedo a la pena de muerte, que llevaba implantada en toda Europa desde los atentados del 31 de diciembre de 2010 en Madrid y otras ciudades españolas, con los resultados de sobra conocidos, sino por evitar que se les administrase su propia medicina...



Esta situación, con una gran parte de la población de los países desarrollados aquejada por el "síndrome Vegestorix", ocasionó una serie de paradojas...



La primera, que se había conseguido prolongar la vida, pero no la "calidad de vida" de todas aquellas personas que habían consumido el primer ciclo del producto... Si se habían inyectado el segundo ciclo, la degeneración se aceleraba...

La segunda, que no se había frenado la inversión de la pirámide demográfica: no había prácticamente menores de 40 años en ninguno de dichos países europeos.



La tercera: era necesario importar mano de obra de aquellas naciones del tercer y cuarto mundo, cuyos niveles de vida no habían permitido que se costease el tratamiento (salvo algunos privilegiados) para cuidar a la población envejecida del primer mundo. Algunas asociaciones de defensa del inmigrante alegaron que era una nueva forma de esclavitud...



La cuarta: aquellos países industrializados que no lo habían difundido desde el principio, como China, Canadá y Australia, se convirtieron en las mayores potencias económicas e industriales a nivel mundial, lo que no implica que sus condiciones de vida mejorasen, pero al menos no fueron condenadas a la muerte lenta.



La quinta: aparición de nuevos empleos. La privatización de la sanidad en todos los países afectados por la "droga milagrosa" facilitó que se habilitasen grandes superficies en desuso, como las fábricas de productos para bebés y para niños (que fueron en su mayor parte cerradas al carecer de cuota de mercado) se aprovecharon para instalar gigantescos campos de internamiento y tratamiento para los afectados, cuya esperanza de vida podía dilatarse durante décadas… hasta que muriesen por consunción...



La sexta: la necesidad de facultativos y cuidadores se convirtió en algo tan acuciante, que se potenciaron las investigaciones en robótica aplicada, surgiendo una serie de autómatas capaces de llevar a cabo con gran diligencia todas las operaciones necesarias para mantener una mínima calidad de vida de los pacientes...



Y la séptima, pero menos conocida: los "escuadrones piadosos"... Es admisible que la raza humana quiera prolongar su vida, dilatarla lo más posible... También se puede comprender que algunos estados hayan decidido abolir la eutanasia... Pero no se puede obligar a nadie que esté en pleno uso de sus facultades, o que haya indicado por escrito su intención de conseguir una muerte digna... Esa es, precisamente, la función de los "escuadrones piadosos"...



Por eso, algunos “pacientes especiales” son trasladados a determinados edificios aislados, como esta nave... Y no se les ofrece nada más que el tratamiento básico... Y la víspera del incendio, un escuadrón especial de limpieza retira todos los materiales útiles, incluyendo camas, goteros, sueros, mesillas...



¿Cómo, que nadie te dijo que ibas a morir quemado? ¿Que pensabas que tendrías una muerte indolora? Te recuerdo que en este país, la eutanasia está severamente castigada... mientras que los accidentes en las naves industriales reconvertidas en hospitales provisionales suelen producirse con cierta frecuencia...



Esto nos lleva a la última paradoja...



La octava paradoja: solo el fuego permite terminar con la vida de los pacientes que han "disfrutado del Vegestorix"... Espero que te guste el calor... porque tardarás bastante en morir... El poder destructor y purificador del fuego, luchando denodadamente por exterminar un cuerpo que tiene la capacidad de regenerarse “ad nauseam”…


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