jueves, 29 de abril de 2010

LA DAMA BLANCA DEL CASTILLO DE TRÉCESSON


el Castillo de Trécesson, situado en el Bosque Broceliande de la Bretaña , Es el típico castillo rodeado por un lago, a las afueras de la conocida como Selva Oscura. Un castillo lleno de leyendas y misterio, con su foso y su puente levadizo, y una enorme puerta que encierra el misterioso asesinato sin resolver de la Dama Blanca.

Era una oscura noche de otoño de 1750 y un cazador furtivo se había acercado en busca de sus presas hasta el bosque del castillo. Agazapado entre la espesura vio de repente la figura de un carro tirado por un grupo de caballos negros y seguido de varios sirvientes y una escolta. Un grupo silencioso de antorchas le seguía a distancia.

La procesión se detuvo a pocos metros de donde se encontraba escondido el cazador, y un grupo de criados comenzó a cavar una especie de pozo. Dos caballeros surgieron del carro arrastrando a una mujer joven, vestida ricamente con sedas blancas, y un tocado de flores sobre su pecho. Parecía una novia preparada para dirigirse al altar.

Sin embargo, tenía el pelo revuelto y sus ojos estaban llenos de lágrimas. La palidez de sus mejillas y su rostro implorante dejaba ver que se encontraba aterrorizada. Los dos caballeros la arrastraron hacia la fosa que se estaba cavando. Ella se aferraba a las rodillas de sus verdugos pidiendo clemencia. Todo el mundo permanecía en silencio implacables.

Los miembros de la procesión eran su propia familia. Sus hermanos le declararon que ya no era un miembro de su familia, y que debía pagar por el oprobio y resignarse a la muerte. A una señal de los dos caballeros, los criados dejaron de cavar y agarraron a la joven para lanzarla al hoyo. La chica cayó en él y rápidamente se pusieron a echar tierra sobre él, ante los gritos agónicos de la joven.

La tumba fue tapada y la chica enterrada viva. El grupo volvió hacia el castillo tan silenciosamente como habían surgido, regresando a la oscuridad de la noche.

El cazador, aterrado por lo que había visto, corrió hacia su casa para contarle todo a su mujer. Esta le recriminó su cobardía, y le rogó que volviera al lugar para desenterrar a la joven. Sin embargo, el cazador le dijo que temía que en ese momento fueran descubiertos y se les pudiera acusar de un asesinato que no habían cometido.

Decidieron acercarse hasta el castillo para comentarle el caso al Señor de Trécesson. Al ser recibidos el cazador y su mujer contaron el caso e indicaron el lugar exacto donde se hallaba la joven. Fueron hasta allí, comenzaron a cavar y descubrieron el rostro horrorizado con los ojos completamente abiertos e inertes de la Dama Blanca.

A partir de ahí se intentó buscar con denuedo a los causantes del crimen, o al menos la identidad de aquella joven y el porqué de su asesinato.

Hoy en día el vestido blanco de la novia y su ramo de flores reposan en el altar de la capilla del castillo. Nunca se ha sabido el nombre de aquella joven, ni su historia ni el porqué de su asesinato. Nunca se pudo encontrar ni rastro de sus familiares, por lo que es un misterio que vivirá para siempre.

miércoles, 28 de abril de 2010

LA CASONA DE LOS FANTASMAS


bienvenidos moradores del atico. aqui os traigo para escuchar esta historia que os helara la sangre de terror.disfrutad de ella.

LA CASONA DE LOS FANTASMAS



para escuharla dadle al play,si no funciona pinchad este enlace:

http://www.goear.com/listen/dd8554e/la-casona-de-los-fantasmas-radio-universal

jueves, 8 de abril de 2010

LA VAMPIRA DE VENECIA


La imagen de una vampira deambulando por la Venecia del siglo XVI no puede ser más romántica, aunque la realidad que dio origen a este tipo de fantasías fue mucho más cruda. Un equipo de arqueólogos y antropólogos ha encontrado el esqueleto de una mujer, víctima de la peste, cuyo cadáver fue profanado ante el temor de que regresara de la muerte. El cráneo tenía un ladrillo en la boca, destinado a impedir que la difunta pudiera morder.
El equipo del antropólogo forense Matteo Borrini, de la Universidad de Florencia, encontró los restos de la 'vampira' durante la excavación de una fosa común en la isla de Lazzartto Nuovo en 2006, aunque el hallazgo no había sido publicado hasta ahora. El enterramiento colectivo fue uno de los muchos que se abrieron y llenaron con rapidez durante la epidemia de peste bubónica que acabó con un tercio de la población de Venecia en 1576. Uno de aquellos 65.000 muertos fue una mujer cuyo esqueleto apareció con un ladrillo en la boca.
Según explicó Borrini, en aquella época estaba muy extendida la creencia popular de que la enfermedad era transmitida por vampiros. No se trataba de 'no muertos' al estilo de los descritos por Bram Stoker en 'Drácula', ni de sensuales vampiras como la protagonista de 'Carmilla', de Sheridan Le Fanu, sino de una variante de vampiro conocida como los 'devoradores de sudarios', que aparecen en el folclore de diversas zonas de Europa por lo menos desde principios del siglo XIV. Se creía que estos cadáveres reanimados comenzaban a alimentarse de sus propias mortajas, luego chupaban la sangre de los demás muertos hasta recuperar las fuerzas suficientes como para salir de la tumba y atacar a los vivos. Borrini señaló que los sepultureros observaban 'síntomas' que les hacían sospechar la presencia de uno de estos vampiros. Estas señales eran que el cuerpo permaneciera incorrupto, presentara el vientre hinchado y que la mortaja estuviera agujereada en torno a la boca. Los tres fenómenos tienen una explicación a la luz de la ciencia actual. Durante la peste era normal que los enterradores abrieran las fosas con frecuencia, por lo que no era raro encontrar un cuerpo en relativo buen estado. El vientre hinchado es resultado del proceso de descomposición y el agujero de la mortaja se explica por el efecto corrosivo de los gases y líquidos expelidos por la boca del difunto durante la putrescencia.
Nada de estacas
La forma de prevenir que estos cadáveres se levantaran era impedir su alimentación. Por lo tanto, el 'remedio' no era clavarles una estaca en el corazón ni rociarlos con agua bendita, sino meterles algo no comestible en la boca, generalmente una piedra o un ladrillo. En el caso del esqueleto veneciano, los sepultureros introdujeron la piedra con tanta fuerza que rompieron algunos de los dientes.
Borrini, que acaba de presentar sus conclusiones en un encuentro de la Academia Americana de Ciencias Forenses, en Denver, afirma que su hallazgo es el primero de «pruebas arqueológicas de un exorcismo contra los vampiros». Sin embargo, otros expertos han criticado esta afirmación. Según la revista 'New Scientist', Peer Moore Jansen, de la Universidad Estatal de Wichita, en Kansas, objetó que él mismo ha excavado esqueletos similares en Polonia y aunque reconoció que el descubrimiento de Borrini es importante, puntualizó que «afirmar que se trata del descubrimiento del primer vampiro es un poco ridículo».