lunes, 28 de noviembre de 2016

DOCTOR LENGUAS



Alrededor del año 1970, llegó a la ciudad una pareja joven con sueños y esperanzas de hacer una vida en Montevideo. La chica venía embarazada, pronta a tener el bebé y sus circunstancias eran un poco apremiantes economicamente. La pareja entró al sanatorio y pidió atención médica de emergencia, por lo cual pasaron a su esposa de inmediato con el médico del lugar.

El hombre, como todo padre, se quedó nervioso, se paraba, caminaba sin saber que hacer y luego de minutos que parecieron horas, salió el doctor. El hombre supo que algo andaba mal por la cara larga del doctor, pero aún así tenía que preguntar y lo hizo, apremiando al doctor por una respuesta inmediata.
El médico le explicó que su esposa, aún con su juventud no pudo resistir por complicaciones en el parto. Ante el desesperado interrogatorio de aquel hombre, el galeno le explicó que no resistió, son cosas que a veces ocurren y la muchacha no aguantó el complicado parto y el niño, lamentablemente, también falleció.

Sobrecogido y horrorizado, el hombre se sintió acabado, entró al sanatorio ilusionado de salir con su esposa y un niño, una familia completa para luchar y salir adelante juntos y ahora estaba solo, sin poder ver con vida nunca más a su pareja y sin siquiera conocer nunca al pequeño que venía en camino. En eso, se le acercó un doctor algo mayor de aspecto bonachón y le preguntó el por qué de su angustia. El hombre le contó la historia, la triste historia de la muerte de su esposa y su bebé y su angustia, aún no entendía como podía ocurrirle aquello.

El Doctor, que se identificó como Doctor Lenguas, le dijo que le acompañara. Prácticamente lo levantó por la mano y echaron a caminar. Pasaron por un pasillo del hospital y llegaron a la morgue, al acercarse, un sonido emocionó a aquel hombre. Entró a la habitación y no se equivocaba, era su hijo llorando y la mujer, con el niño en brazos. El hombre la besó emocionado y tomó a su bebé en brazos, llorando de la emoción.

Enfermeras y camilleros se asomaron buscando identificar la causa de aquel ruido y el hombre no paraba de repetirles: "Si no fuese por el doctor lengua, mi mujer no viviría ya". Les reprochaba a los trabajadores del hospital. Era obvio que había hecho algo extraño, pues su mujer e hijo seguían en la morgue, pero vivos.

El enfermero no le entendía y algo confuso, señaló una foto en la pared:

¿Habla usted de ese señor?

– Si, ese es- El hombre emocionado le pidió que llamara al doctor, quería verlo, abrazarlo, pero el enfermero muy serio le explicó que el doctor Luis Lenguas fue fundador del hospital casi 100 años antes y tenía docenas de años muerto.

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