jueves, 29 de septiembre de 2016

EL CAZA DUENDES




Fui de vacaciones de verano a la casa de mi hermana, tenia 3 años sin verla y para recordar viejos tiempos decide comprobar si aun se asustaba con tanta facilidad como cuando éramos más pequeños, trame mi plan con cuidado, siempre que entraba al baño abría la puerta de la regadera que ella gustaba de tener cerrada, como es un poco obsesiva con el orden y no se le escapa ningún detalle, bastó con que lo hiciera dos veces para que me preguntara la razón por la cual dejaba así la puerta, aunque también vivía su esposo ahí era más que obvio que el causante era yo.



Entonces le solté mi historia de que había visto una pequeña sombra entrar ahí más de una vez y me daba miedo dejar la puerta cerrada porque no podía ver todos los espacios, su esposo salió a la defensa de inmediato, diciendo que el siempre había vivido ahí y nunca había pasado algo así. Dejamos el tema por el momento.



Pero a los días el esposo de mi hermana me dijo que si lo había visto, que tenía un par de noches después de que llegue que vio un “monito”que se metía en el baño. A mí me pareció que quería voltearme la jugada y alargue la historia diciéndole que era un Caza Duendes, que media más o menos como un niño de 5 años, era delgado, con sombrero, traía una tijeras siempre en la mano, sus ojos eran rojos, muchas hileras de colmillos, que él buscaba a los duendes que vivían en las casas y se los comía.



Al pasar de los días cuando vi a mi hermana asustada le dije que no era cierto, que lo había inventado todo para asustarla, pero el asustado fui yo, esa noche, la ultima que pasaba ahí, me quede solo, empecé a escuchar ruidos en la cocina, me acerque y vi una figura correr hacia el baño, hacia ruido como los cascabeles de un gato, entre y vi una mano café con uñas muy largas que cerraba la puerta de la regadera lentamente, su sombra se veía a través, los brillantes ojos rojos parecía que me vieran directo sin nada de por medio, chillaba como un puerco porque le aplaste la mano, comenzó a revolotear para que lo soltara, pero para ese entonces estaba yo mas asustado por lo que acababa de hacer que no pude reaccionar, la puerta se zafó de los rieles y esa cosa salió corriendo entre mis piernas, era café su piel como de tortuga toda arrugada, la ropa era blanca pero sucia, no tenia tijeras en las manos pero en su ropa le colgaban varios artefactos de metal y cascabeles que hacían mucho ruido, del sobrero nada, tampoco nariz, solo un par de agujeros, la boca si llena de dientes, como una piraña…



Corría muy rápido, no lo pude atrapar, tampoco puedo ahora creer que lo haya intentado, pero aprendí mi lección de no inventar mas, porque se puede hacer realidad.



Mi hermana se mudo de casa después de unos meses porque veían a este ser correr de un lado al otro muy seguido

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