jueves, 31 de marzo de 2016

HISTORIAS DE DROSS

Buenas noches moradores del ático. Hoy no os traigo una historia de terror,os traigo 3 narradas por el genial dross poneos cómodos y disfrutad de ellas.






dejad en comentarios lo que os ha parecido.si queréis que pongamos vuestras historias,enviadlas a la siguiente dirección
elaticodelpanico@gmail.com
EStaremosencantados de publicarlas a la mayor brebedad posible.
tambien os recomiendo que mireis las historias anteriores del atico pues hay temas e historias muy interesantes
búscanos en google+ y ahora tambien en facebook

miércoles, 30 de marzo de 2016

LOS SILOS DE TUNUYÀN





En el año 1897 vivía una familia de tres integrantes en la casa, la esposa Raquel de 37 años, José, su esposo de 40 y la pequeña María de 8. Se habían mudado al lugar con deseos de instalar su emprendimiento familiar de maíz, por lo que José mandó a construir los silos en el lugar. El negocio prosperó rápidamente, mientras Raquel se encargaba de los animales y del telar para la venta de prendas, la niña crecía saludablemente; pero todo no era color de rosas, pues como en toda familia alguien debe romper la felicidad en algún momento; José tenia una amante desde hace 7 años, con la que tenia planeado formar una nueva familia, pero no sabia como decírselo a Raquel y aún mas a María, por lo que lo mantuvo su secreto todos esos años. No fue hasta una noche, donde habían organizado una reunión familiar para festejar la primer cosecha del año, donde habían asistido muchas personas, entre familiares, amigos y productores. Entre las personas estaba Perla, la amante de José, disfrazada de una clienta fiel. Entre tragos y charlas, Raquel se entretuvo en una conversación, mientras José y su amante se franeleaban en la habitación de la pequeña María, fue una mala idea pues María los vio mientras jugaba con otros niños por la casa. Sin entender nada, le dijo a su madre que papá estaba jugando con otra mujer en su habitación, Raquel rápidamente e ingenuamente se dirigió al lugar y los encontró manteniendo relaciones en la cama de la niña. Raquel empezó a gritar y a largarle todo lo que encontraba a su paso a los amantes. Con todo ese lío, los invitados se fueron retirando silenciosamente, hasta dejar la casa vacía. Perla se fue como pudo, y quedaron los tres solos. María lloraba en el baño, mientras sus padres discutían a toda voz. Raquel estaba incontrolable, nunca se imagino que su marido podría hacerle eso, y lo último que le dijo fue “Me la vas a pagar con todas tus sangres…” y se fue a dormir. A la mañana siguiente se levantó mas temprano que de costumbre, mientras José y María dormían, ella preparó su telar, se sirvió unos mates y fue a la habitación donde estaba su marido, lo degolló en la cama con el cuchillo que mataba los cerdos todos los días de su vida, sintió placer al hacerlo, pero después de unas horas cayó en sus cabales y se dio cuenta de lo que había hecho, no lo podía soportar y empezó a imaginarse la ola de problemas que se le venían, pues su marido tenia muchos conocidos y contactos, era sabido que alguien intentaría buscarlo por doquier. Entonces en un mar de desesperación arrastró el cuerpo de su marido hasta la cocina y con el hacha que cortaba la madera para la estufa comenzó a cortar el cuerpo en pedazos pequeños, sabia que de ese modo seria mas fácil ocultar todo, pero no estaba satisfecha, entonces, se dirigió al galpón donde tenían una jaula con pájaros de toda clase, los mató uno por uno, los abrió a la mitad, los destripó y dentro fue metiendo todos los pedazos de su marido. Estuvo hasta el medio día haciendo su trabajo, terminó cociendo a los pájaros y los enterró afuera, si alguien excavaba en busca del cuerpo solo encontraría aves muertas enterradas, nada sospechoso María se levantó en busca de su madre y encontró la cocina llena de sangre, empezó a gritar desgarradamente y salió afuera gritando a los cuatro vientos; con el fin de no llamar la atención, Raquel la metió dentro de la casa, le coció la boca y la encerró en uno de los silos para que no le hiciera recordar el mal que le había hecho a toda su familia. Pero su conciencia estaba limpia porque sabía que su marido había roto primero el linaje con su infidelidad. Los días pasaron, y Raquel se encerró en su habitación, la niña murió en el silo arañando las paredes e intentando descoserse la boca. Raquel no soportó el dolor de no tener su familia y se ahorcó en la cocina. La masacre fue descubierta por los trabajadores de José quienes fueron a buscar su pago y encontraron la familia muerta, menos a José. El hecho fue caratulado y convertido en leyenda, transmitido por las diferentes generaciones. Con la urbanización muchos dicen haber visto a la mujer, unos vieron una mujer joven, otros una anciana; en la puerta de la casa arropando la ropita de María, su hija. Las alpargatas pertenecen a José, las cuales habían sido los primeros objetos que Raquel les largo a él y su amante aquella noche. Eso nos dejó todo más que claro, y nos heló los huesos al saber que habíamos vivido algo que venia sucediendo hace siglos y más aún sabiendo que teníamos material físico de ello. El corto terminó siendo de esta leyenda haciendo una especie de documental que tuvo mucha repercusión en el Instituto. Lamentablemente no obtuvimos la nota que queríamos por no respetar las técnicas que debíamos emplear, pero el material esta, al igual que la leyenda que hoy en día es conocida por todos los lugareños como “La masacre de los silos de Tunuyán”.

--------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
dejad en comentarios lo que os ha parecido. la historia para que conozcamos vuestra opinion.si queréis que publiquemos  vuestras historias,enviadlas a la siguiente dirección
elaticodelpanico@gmail.com
EStaremosencantados de publicarlas a la mayor brevedad posible.
tambien os recomiendo que mireis las historias anteriores del ático pues hay temas e historias muy interesantes y que os hagais supcriptores para estar al tanto de las novedades
búscanos en google+y ahora tambien en facebook


domingo, 27 de marzo de 2016

UNA NIÑA INOCENTE


Buenas noches moradores del atico .hoy os traigo una aterradora historia de terror.poneos comodos y disfrutad de ella.






dejad en comentarios lo que os ha parecido.si queréis que pongamos vuestras historias,enviadlas a la siguiente dirección
elaticodelpanico@gmail.com
EStaremosencantados de publicarlas a la mayor brebedad posible.
tambien os recomiendo que mireis las historias anteriores del atico pues hay temas e historias muy interesantes
búscanos en google+ y ahora tambien en facebook

sábado, 26 de marzo de 2016

EL CALLEJÓN DE LAS MANITAS



Allá por aquellos lejanos años de 1780, llegó a la ciudad de San Luis Potosí, un sacerdote, que tal vez enterado de lo benigno del clima, de la bondad de la gente, del auge de sus minas y de tanto y tanto como se decía de aquí, porque esta tierra, desde su fundación allá cuando Fray Diego de la Magdalena la bautizó con el nombre de San Luis, en memoria de su muy amado Rey de Francia, había gozado y goza de buena fama y señalado prestigio como una ciudad de grandes posibilidades, de cuantiosos bienes, en sus minerales, y sobre todo de la piedad y cristianas maneras de su gente; en verdad esta fama ha sido conquistada sin esfuerzo, sin prisa, sin desearlo si quiera sino que simple y sencillamente porque la gente de esta noble tierra es eso, noble y tal vez el cura de marras fue atraído por esas circunstancias y llegó para radicarse ahí. Al clérigo le fue fácil encontrar colocación como maestro en uno de los mejores colegios de aquel entonces, y aunque se le proporcionaba la manera de vivir en el mismo, y de hecho aceptó a vivir ahí, aun así alquiló una casa en uno de los barrios más desolados de la Ciudad, como era el de la Alfalfa. Un buen día dejó el colegio donde impartía latín entre otras materias, salió con rumbo desconocido y regresó tiempo después para ser asesinado, se dice que por sus mismos acompañantes, dos mozos que él mismo había invitado a su recorrido. Sucedió de la siguiente manera, aunque podríamos contar tres o cuatro formas de cómo ocurrieron los hechos. Al efectuar el Sacerdote su recorrido por los pueblos cercanos, reunió algunos dineros que traía consigo destinados en una parte a comprarse algunas cosas que necesitaba y, la otra parte, a socorrer a los pobres más indigentes; casi todos sus honorarios los gastaba en ellos. Luego de su arribo a la ciudad se dirigió a su casa situada en el antiguo callejón de la Alfalfa. Una vez instalado ahí, dejó que sus ayudantes cumplieran con su obligación: desensillar los caballos, desaparejar las mulas y llevar los animales al pesebre. Los dos mozalbetes ejecutaron sus labores con toda calma y después fueron a tomar sus alimentos. Mientras tanto, el Sacerdote, que ya estaba muy cansado, prefirió ir directamente a la cama, no sin antes rezar sus oraciones. Entraba la noche; en aquella época no había luz eléctrica, sino unos cuantos faroles con mechones de brea y trementina, muy distantes unos de otros; tampoco había clubs nocturnos, ni cines, ni teatros, solamente una que otra tertulia ocasional, algún sarao en una zona determinada. Pero a ninguna de estas partes irían los jóvenes acompañantes del Padre, pues eran menores de edad, frisaban entre los deciséis y dieciocho años; además eran gente humilde e ignorante. Así que regresaron a la casa. Gran sorpresa, espanto, terror y rabia, sintieron cuando al llegar vieron al Padre tendido en medio del cuarto, bañado en sangre; muerto. Salieron rápidamente, pidieron auxilio gritando como locos. La gente se reunió, y alguno de los que acudieron tuvo el acierto de ir a dar parte a la autoridad, siendo la más cercana la que se encontraba en el Hospital, que era militar; de este lugar salieron médicos, enfermos, y soldados, y todos se dieron cuenta que por desgracia era verdad lo que decían los muchachos: el Padre había sido cruelmente asesinado. Las autoridades se avocaron desde luego al esclarecimiento de aquel hecho, buscaron y rebuscaron en todos los alrededores de la Ciudad y en los con tornos de la región; se detuvieron algunos sopechosos, pero todos fueron liberados. Los muchachos acompañantes del Padre ayudaron a la búsqueda de los asesinos, pero no hubo éxito. Los ayudantes del Padre eran compadecidos por mucha gente y hasta por las autoridades, quienes, en tanto conseguían trabajo, les ayudaron en su sostenimiento. Un miembro de la autoridad jurídica, quien siempre sospechó de los dos muchachos, pidió que se les internara en el Hospital Militar en calidad de presos. Ordenó luego que se pusieran en cuartos separados e incomunicados, sujetándolos a intensos interrogatorios. Por fin logró que se culparan mutuamente y uno de ellos dijo que su primo, que era el más grande de los dos, era el que había asesinado al Padre y que ambos ocultaron el producto del robo que consitía en unas cuantas monedas. Las autoridades y los reos se trasladaron al sitio de los hechos, donde fueron encontradas las monedas así como el cuerpo del delito que fue un puñal. Aseguraban los jóvenes que no fue el robo el móvil del crimen, sino vengarse por el mal trato que les daba el Sacerdote. Sea esto lo que fuere, el caso que se aclaró que ellos eran los asesinos y tras de seguirles proceso fueron senteciados a la horca y a cortarles las manos.El juicio interrumpido varias veces por los recursos que apelaron los defensores, duró cinco años, al término se confirmó la sentencia de muerte y el de cortar a los cuerpos las manos, para exhibirlas en el lugar del crimen. Las manos criminales se colgaron del muro exterior de la sombría casa del callejón solitario y triste por el día, y fúnebre y tenebroso por la noche, desde entonces se le llamó el Callejón de las Manitas. Cuando la gente tenía que pasar por este callejón empezaba a rezar y no cesaba de hacerlo hasta que salía de él. Por fin alguien descolgó las manos de aquel sitio, pero pasados unos días volvían a estar colgadas. Así fue en forma sucesiva durante mucho tiempo; hasta se reformó el barrio y el callejón fué atravesado por una calle ancha. Sin embargo, en ese mismo lugar donde estuvo la casa lúgubre, en algunas noches del mes de noviembre todavía se ven flotar en el espacio unas manos esqueléticas que buscan acomodo en un sitio. También se aparece un sacerdote menudito, esmirriado, de sotana rabona, que cruza la calle y se pierde al voltear la esquina. Tengo que mecionar que este callejón actualmente existe, se encuentra justo atrás del hospital militar de la ciudad, yo he pasado por ahí en la noche y efectivamente, se siente raro el lugar, hace frío y por si fuera poco es una calle bastante larga y poco alumbrada, sólo espero nunca poder ver las manos colgadas en la pared!!!!!


--------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
dejad en comentarios lo que os ha parecido. la historia para que conozcamos vuestra opinion.si queréis que publiquemos  vuestras historias,enviadlas a la siguiente dirección
elaticodelpanico@gmail.com
EStaremosencantados de publicarlas a la mayor brevedad posible.
tambien os recomiendo que mireis las historias anteriores del ático pues hay temas e historias muy interesantes y que os hagais supcriptores para estar al tanto de las novedades
búscanos en google+y ahora tambien en facebook


viernes, 25 de marzo de 2016

VIRUS

Buenas noches moradores del ático hoy les traigo una apasionante historia pónganse cómodos y disfruten de ella


 


dejad en comentarios lo que os ha parecido.si queréis que pongamos vuestras historias,enviadlas a la siguiente dirección
elaticodelpanico@gmail.com
EStaremosencantados de publicarlas a la mayor brebedad posible.
tambien os recomiendo que mireis las historias anteriores del atico pues hay temas e historias muy interesantes
búscanos en google+ y ahora tambien en facebook

jueves, 24 de marzo de 2016

LA MULA HERRADA


En tiempos de la colonia y dominación española, no se sabe en que lugar de la Provincia de Honduras con exactitud, la fecha ni el año; vivía en una casita una joven muchacha de singular sencillez y agraciada belleza, junto a su padre un campesino moreno del trabajo de sol a sol, y su madre que se dedicaba a los quehaceres domésticos; aquella joven era la envidia de las demás por sus atributos físicos de los que cualquier hombre se enamoraba al verla, pero la suerte fue de un aristócrata español, hijo de un adelantado que fundo su hacienda en estas tierras de la Nueva España.

Después de un tiempo el joven y apuesto español se casara con aquella muchacha, llevándosela a su hacienda, más no fue en vano que la vida de ella cambiara de tal forma que su vanidad y orgullo crecieron en abundancia de acuerdo a su nueva posición social, frente a su humilde origen, de tal forma que desprecio a sus progenitores y les prohibió el llegar a visitarla a su nuevo como lujoso hogar.


Un día la madre de ésta, enferma y achacada por la vejez pasaba cercano a allí, venía del pueblo de vender sus hortalizas, era muy tarde y se avecinaba una tormenta, no tuvo más remedio que ir al portal de aquella hacienda a solicitarle a su hija que le diera posada, una de las sirvientas le aviso a la muchacha y ésta sin querer ver a su madre, ordeno a la sirvienta de que la llevase no a una habitación de las tantas vacías que existían en su casa, sino a la caballeriza y que en el sitio desocupado de algún semoviente, la preparasen.


Aquella señora no mencionó nada, se encaminó detrás de la sirvienta y se aprestó a dormir sobre aquel frío suelo del corral, colocando su cesta cercano a ella; la noche llegó y la tormenta apresto con furia, los vientos soplaban inmisericordes, grandes estruendos y rayos alumbraban el cielo, asustando a una mula chúcara que estaba suelta en el corral, se dispuso a patear con sus pezuñas contra la señora ya dormida en el suelo.


A la mañana siguiente uno de los mayordomos llegó asustado a buscar a su patrona, la joven muchacha para contarle la dantesca escena que había descubierto, la muchacha fue en carrera a la caballeriza, presenció el horrendo espectáculo del cual su madre había sido victima, de presto su conciencia tuvo un súbito despertar y echo a llorar desconsoladamente, todo aquello le ocasionó un trauma y falleció instantáneamente, sin haber tenido tiempo de arrepentirse de sus pecados y de tal injusto actuar con su propia madre. Como castigo a tal maldad, cuando había pasado tres días de su entierro, por la noche de luna llena despertó de su ataúd, resucitando en una forma hechizada, en una mula negra y herrada, mitad mujer mitad animal.


Este ente se aparece a medianoche, cabalgando y rascando con sus cascos las aceras y piedras frente a las casas de personas de quien especialmente viven en pecado grave, con el fin de que cambien su actuar.

--------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
dejad en comentarios lo que os ha parecido. la historia para que conozcamos vuestra opinion.si queréis que publiquemos  vuestras historias,enviadlas a la siguiente dirección
elaticodelpanico@gmail.com
EStaremosencantados de publicarlas a la mayor brevedad posible.
tambien os recomiendo que mireis las historias anteriores del ático pues hay temas e historias muy interesantes y que os hagais supcriptores para estar al tanto de las novedades
búscanos en google+y ahora tambien en facebook


miércoles, 23 de marzo de 2016

LA QUEMADA

Buenas noches moradores del ático. Aunque la primavera ha llegado , el frío se resiste a irse y sienta quedarse en casa disfrutando de una buena historia de terror así que ya sabéis,apagad todas las luces,subid el volumen y disfrutad de ella

 

dejad en comentarios lo que os ha parecido.si queréis que pongamos vuestras historias,enviadlas a la siguiente dirección
elaticodelpanico@gmail.com
EStaremosencantados de publicarlas a la mayor brebedad posible.
tambien os recomiendo que mireis las historias anteriores del atico pues hay temas e historias muy interesantes
búscanos en google+ y ahora tambien en facebook

martes, 22 de marzo de 2016

LA HISTORIA DEL PEQUEÑO BRANDÁN




En esta historia se mezclan varias historias reales que tienen que ver con apariciones de fantasmas de otra época, la Santa Compaña, los OVNIS y un pequeño gran milagro. Para que ninguna de las tres se pierdan en la memoria, su autor las ha unido y lo ha convertido en un relato basado en hechos reales donde sólo cambia los lugares y los nombres. El resto es real.

 HISTORIA DEL PEQUEÑO BRANDÁN

 Uxía y Lois (vamos a llamarles así porque ellos no me han dado permiso para escribir sus verdaderos nombres) son un matrimonio que vive en A Coruña y que tienen dos hijos preciosos. El mayor se llama Brandán y el pequeño se llama Xosé. En realidad es en Brandán en quien me voy a centrar para contarte esta historia. Es un niño con una mirada preciosa, dulce e ingenua. Tiene ahora siete años y -puedes creerme- te enamoras de él al primer golpe de vista. Brandán fue un niño muy deseado por sus padres. Uxía y Lois tenían muchas ganas de tener hijos. En realidad, no se habían planteado seriamente casarse “con todas las de la ley” ni por la iglesia ni tan siquiera por lo civil. No obstante decidieron formar una familia y tener su primer hijo antes de plantearse pasar por el juzgado. De forma que en el mes de agosto de aquel año se fueron de vacaciones al pueblecito de Ézaro, un sitio muy pequeñito que se encuentra entre los pueblos de Cee y Carnota, trozo de costa que marca el límite entre las Rias Baixas y las Rias Altas. Te aseguro, Anika, que si te digo que ese lugar es uno de los parajes más bellos que existen en la península Ibérica no exagero. El mar posee un color azul que no tiene en ninguna otra parte del mundo, sus playas ofrecen unos contrastes magníficos entre las calas recogidas y los arenales abiertos a la furia del Atlántico… los bosques llegan hasta la orilla misma del agua. Y en el pueblo de Ézaro, dominado por el Monte Pindo (monte que los paisanos del lugar procuran evitar por considerarlo morada de la Santa Compaña) la paz y la tranquilidad son la norma por excelencia. Ves a las lugareñas pasear por el pueblo, ataviadas enteramente de negro y con los gorros de paja cubriendo sus cabezas para protegerse del sol en los meses de verano, y a poca gente más… algún turista despistado que llega por allí de vez en cuando porque se ha perdido. Pero Uxía y Lois conocían la zona perfectamente y decidieron pasar allí el verano, en un pequeño camping de las cercanías de Ézaro. El plan era pasar un verano relajado y tranquilo, sin más trabajo que el de amarse el uno al otro todo el tiempo y que Uxía regresase de las vacaciones embarazada… Así, todas las mañanas después de desayunar en el camping, los dos se iban de paseo por la costa. A ambos les gustaba andar y descubrir nuevos caminos. Y fue durante uno de estos paseos matutinos cuando descubrieron una playa pequeñita con un muelle de madera en el que había multitud de barquitas de pescadores. La arena estaba completamente cubierta de redes de color verde. Y un grupo de mujeres se dedicaba a remendarlas, haciendo un pequeño círculo alrededor de otra mujer, aparentemente mucho mayor que ellas y vestida totalmente de negro de arriba abajo. La llegada de la joven pareja a la playa (en la entrada de la cual había un viejo cartel de madera que ponía “Porto de Quilmás”) causó una curiosa expectación entre las rederas que, a un gesto de la vieja, dejaron apresuradamente sus labores y se marcharon precipitadamente por un sendero que había al otro lado de la playa. Lois se quedó mirando cómo las siete mujeres que remendaban las redes se marchaban. Pero la vieja siguió allí, sentada en una piedra, en medio de la playa, mirando fijamente para Lois y para Uxía. A Lois no le gustó la sensación que le produjo la mirada de la vieja. Era cómo si aquella mirada, a pesar de la considerable distancia que les separaba, fuera “más allá”, como si le entrase directamente en el alma e hiciera inspección de todo -lo bueno y lo malo- que había en ella. Por eso, cuando la vieja se levantó y comenzó a caminar hacia ellos, Lois sintió un estremecimiento que le recorrió todo el cuerpo. Al fin, la anciana llegó al lugar donde ellos se habían sentado a tomar el sol y, tomando asiento a su lado, se quedó mirando fíjamente para el anillo de oro que Uxía lucía en uno de sus dedos. Se trataba de una alianza que Lois, a pesar de no estar casados, le había regalado el año anterior por su cumpleaños. Uxía y Lois, cortésmente, le dieron los buenos días, pero la anciana no respondió y siguió mirando fijamente al anillo. Al fin, Uxía, un poco violenta por la situación, le dijo: - ¿Le gusta mi anillo? Me lo ha regalado él. ¡Por cierto! Me llamo Uxía, y él es Lois… La vieja habló por fin. - ¿Por qué llevas anillo si no estás casada, niña? Uxía miró asombrada a Lois. Era cierto que no estaban casados pero, en todo caso ¿como lo sabía la vieja? Bueno, ellos eran jóvenes, Lois no llevaba anillo… podía haberlo deducido fácilmente. - Oh, bueno, es un regalo que me ha hecho él. De todas formas pensamos casarnos algún día. La vieja miró a los ojos a Uxía y dijo: - Niña, cúidate, no te pongas demasiado al sol. Estos días no salgas de noche. No se te ocurra acercarte al monte Pindo. No respires el aire que de allí llega… estamos en tiempo de Santa Compaña… Lois intervino en la conversación. - ¿De Santa Compaña? Sí, ya he oido hablar de esas historias que se cuentan por aquí (Se rió), pero no me dirá usted que realmente debemos temer ese tipo de cuentos ¿verdad? La vieja miró al suelo y contestó a Lois. - Cúidala. No la lleves al monte Pindo. Hazlo por tu hijo. Uxía dijo: - ¡Pero si el monte Pindo es lo más bonito que hay aquí! Precisamente mañana vamos a ir de excursión. Dicen que desde la cima se divisa una panorámica maravillosa de toda la ría. Además ¿de que hijo habla usted? No tenemos ninguno. Al menos todavía… La vieja miró fijamente al vientre de Uxía y contestó. - Sí. Ya ha venido. Está ahí. Llegó ayer. Estás preñada. De unas horas solamente. Pero él ya está ahí. Una mujer con su hijo en el vientre no debe ver a la Santa Compaña o la desgracia se cebará en el pequeño. No vayas al Monte Pindo. Si ves a la procesión de la muerte, el niño no nacerá… Dicho esto último se levantó y se fué. Lois y Uxía se quedaron mirándose el uno al otro y se rieron. Era, evidentemente, una vieja chiflada. Todas esas habladurías de la Santa Compaña… y además ¿cómo iba a saber aquella mujer que Uxía estaba embarazada de unas horas? ¡Si hasta con los tests de embarazo que vendían en las farmacias había que esperar casi a la segunda falta para asegurarse…! Volvieron hacia el camping riéndose. Olvidaron el asunto y por la noche bajaron al pueblo a tomar un poco de pulpo con cachelos y una botella de Godello, vino que les encantaba a los dos. Fueron directamente al bar de la Genoveba (“la primera con v y la segunda con b”, como decía ella) y cuando ya apuraban los últimos restos de la botella, Lois comenzó a contarle a la Genoveba, entre risas, la historia de la vieja de la playa y toda la sarta de tonterías que les había dicho. Pero la Genoveba, lejos de reirse, tornó seria su expresión y dijo: - ¿Habéis visto a la vieja y a las siete doncellas? ¡Santo Dios! Hace muchos años que nadie las ve. ¡Hacedme caso! Haced todo lo que ella os dijo. Uxía, si ella dice que llevas un niño en tu vientre es que lo llevas. Es cierto que es imposible de confirmar antes de un mes y pico o así… pero el niño está ahí. Haz caso a la vieja y no vayas al monte. Hija, la Santa Compaña no se anda con bromas. Quien ve a la procesión y es visto por ella, por fuerza tendrá que acompañarles hacia su destino, allende los mares. Y si una mujer embarazada es sorprendida por ellos, se llevarán el alma de su pequeño y este no nacerá jamás… La pareja abandonó el bar. La verdad es que se habían reido un rato de la Genoveba. Y el Godello había contribuido a aumentar la hilaridad de ambos. Por supuesto, al llegar al camping, dejaron todo dispuesto para madrugar y marchar temprano al monte Pindo, al día siguiente. Uxía y Lois se levantaron muy temprano, a la mañana siguiente, dispuestos a hacer la ruta del monte Pindo. Es realmente una ruta maravillosa, pero ciertamente dura y has de disponer de un día entero para hacerla. El monte Pindo se encuentra situado entre la ensenada de Ézaro y la ensenada de otro pueblo que se llama, precisamente, O Pindo. Es como una pequeña península con el monte metido en el mar, de forma que desde su cima divisas dos rias enteras: la ria de Corcubión y la ria de Muros. Y si el tiempo lo permite y no hay “borraxeira” (niebla) puedes, incluso, divisar a lo lejos la ria de Arousa y la isla de A Toxa. A mí, particularmente, no me extraña que los habitantes de los alrededores le tengan al monte Pindo un cierto “respeto”. Es una montaña vieja de formas redondeadas y, en su parte superior carece de vegetación, cosa que contrasta enormemente con todo el paisaje que la rodea. Hay lugareños que dicen que en el monte Pindo no hay vida porque es la morada de la muerte. En todo caso, nada más lejos de la realidad. Hay multitud de caballos salvajes y, entre sus riachuelos y desfiladeros, aunque no se ven a simple vista hay multitud de árboles y verdaderas selvas con una vegetación curiosa, entre montañosa y marina. Uxía y Lois comenzaron a ascender por el sendero que parte del pueblo de O Pindo y no pararon de caminar durante un par de horas. Conforme iban subiendo, el sendero se hacía más y más tortuoso y la vegetación más escasa, lo cual no dejaba de ser una ventaja porque ese hecho les permitía disfrutar del paisaje. Abajo distinguían ya los pueblos de Ézaro, O Pindo y hasta el pequeño puerto de Quilmás, en donde habían tenido su extraño encuentro con la vieja y las mujeres. Hicieron fotografías, filmaron el paisaje con cámara de vídeo y estuvieron mucho rato mirando al mar, a la inmensidad del océano Atlántico. ¿No te había dicho que una de las razones por las que se encontraban en aquel lugar era que Lois era un auténtico aficionado a los OVNIS y, al parecer, en aquella región marítima se habían dado numerosos avistamientos de naves extrañas que entraban y salían de las aguas del océano? No. Creo que no te lo había dicho. El caso es que Lois miraba las aguas expectante, por si acaso… Uxía en esos temas era mucho más escéptica. - Lo que no entiendo es cómo puedes reirte de las historias de la Santa Compaña y las doncellas y la vieja, y después pasarte los días y las noches mirando al cielo para ver si divisas naves con hombrecillos verdes… ¡Si son las mismas gilipolleces, solo que más modernizadas! Claro, antes la gente se emborrachaba con vino de barrica y veían espíritus y a la virgen… ahora, con las drogas de diseño y a base de gin-tonics, la gente ve OVNIS. En fin, filliño, si tú lo disfrutas… Lois no consiguió ver nada en todo el día. Siguieron subiendo. Y a la una de la tarde habían llegado a la cima. En verdad había valido la pena. Solo que la temperatura había bajado notablemente y la visibilidad había descendido de forma preocupante. En Galicia el clima es así. Puede que en un momento determinado haga calor y luzca el sol, pero nunca sabes lo que va a ocurrir en la hora siguiente. De forma que el frío comenzó a apretar y decidieron comenzar el descenso por la otra ladera de la montaña con la intención de llegar cuanto antes al otro lado, al pueblo de Caldebarcos, en donde cenarían y después harían auto-stop hasta Ézaro. Uxía, de todas formas, comenzó a sentirse cada vez más y más cansada. Quizá había comido los bocadillos demasiado rápido, porque notaba una pesadez inusual en el estómago. - Lois, necesito parar a descansar otra vez. No me siento bien. Creo que ayer por la noche tomé demasiado vino. Me siento rara y tengo náuseas. Quiero parar. ¡Joder… y aún encima está empezando a llover!… ¿Que es eso que hay ahí delante? Parece una cabaña de pastores o algo así… Vamos a meternos dentro mientras no para de caer agua. ¡No me mires con esa cara! Me encuentro fatal, no puedo seguir andando… llevamos así todo el dia. Ya se está haciendo casi de noche ¿Qué hora es? Las ocho y algo… ¿no? Lois miró para ella con cara de preocupación y dijo: - No. En realidad aún no son las seis. Es extraño que haya tan poca luz. Será la niebla. En todo caso tienes razón. Metámonos en la cabaña, descansa, toma un poco de agua y después continuamos. Total todo lo que queda es bajada… - Esto no me gusta, Lois. Es lóbrego y oscuro. ¿Cómo puede haber cambiado tanto el paisaje y el clima en tan poco tiempo? Desde luego, qué mala suerte… Dios, cada vez llueve más. Vamos, entra en la cabaña. ¡Qué mal me encuentro! Creo que voy a vomitar… ¡ahora mismo! Y sin darle tiempo a reaccionar, se agarró al tronco de un árbol y vomitó dolorosamente durante un rato. Al acabar se encontró mejor, pero su rostro tenía un ligero tinte verdoso y sus ojos estaban enrojecidos por el esfuerzo. Lois sacó su cantimplora y observó contrariado que estaba vacía. - No te preocupes, iré un momento hasta el arroyo ese que pasamos hace un rato, el que tenía una cascada. Ese agua tiene que ser totalmente pura. Te sentará bien. - De acuerdo, pero vuelve pronto. Esta cabaña es horrible. Cuanto menos tiempo esté aquí sola, mejor… Lois salió de la cabaña. El riachuelo distaba de la cabaña sólo unos metros. Un minuto de camino, calculó. No más. Y, efectivamente, nada más empezar a caminar oyó el ruido del agua del río, mezclado ahora con el ruido de la lluvia y el del viento que, para empeorar las cosas, se había desatado. Pero no fue eso lo único que oyó. Se quedó un rato parado escuchando. Oyó claramente las voces de dos mujeres que charlaban por allí cerca. “Bueno, parece que no somos los únicos excursionistas gilipollas que se han dejado atrapar por el temporal”, pensó. Y se acercó al riachuelo para conocer a sus nuevas compañeras. “Cuantos más seamos en la cabaña, mejor. Voy a decirles que vengan. ¿Donde estarán?” No tardó en descubrirlo. Efectivamente estaban allí, al lado del río… pobres, debían de estar empapadas y sin saber donde meterse. Las acompañaría a la cabaña. - ¡Hola! ¡Tremendo temporal! ¿verdad? ¿qué tal? ¿venís de Ézaro? Aquí al lado hay una cabaña, mi novia se ha quedado allí esperando y… Se quedó callado bruscamente. Ahora tenía a las dos mujeres justo enfrente… pero el espectáculo que se presentó ante sus ojos allí, en la cima del monte, en medio del temporal, en aquel sitio inhóspito que estaba a muchos quilómetros de cualquier sitio civilizado era muy diferente al que esperaba ver. Ante él no había dos chicas con botas, cantimploras, chubasqueros y mochilas.  Eran dos mujeres. Una de ellas era muy joven. Tendría unos diecisiete o dieciocho años de edad. Lois examinó con asombro su indumentaria. La joven vestía un traje de raso que caía en línea recta desde sus hombros hasta un poco por encima de las rodillas, en donde continuaba hasta las mismas con unos flecos como de abalorios o lentejuelas… sus pies calzaban unos zapatos con un tacón de aguja altísimo. Llevaba guantes largos, hasta un poco más arriba del codo, del mismo raso rojo que el vestido. Su cabello era corto, negro, al más puro estilo años veinte. E iba impecablemente maquillada. Su rostro palidísimo contrastaba con los labios, muy rojos y pintados en forma de corazón y con los ojos, muy perfilados de negro y con unas pestañas postizas enormes. Miró divertida para Lois y dijo: - Esto es un aburrimiento ¿verdad? ¡Y no hay música! ¿Le gusta a usted el charleston, caballero? ¡Yo lo adoro! ¡Lo adoro! La interrumpió la otra mujer, en la que Lois todavía no se había fijado. Era mayor que la joven. Unos cuarenta años, quizá. Vestía un abrigo largo abotonado desde el cuello hasta los tobillos, completamente entallado. Sólo quedaban al descubierto sus pies, enfundados en unos botines de tacón alto con abotonadura lateral. ¡Y en la cabeza…! En la cabeza llevaba un enorme sombrero con una pluma gigantesca, como de avestruz o algo así… - Oh… ¡Espero que sabrá usted perdonar a mi hija! ¿Verdad? Solo piensa en divertirse. Hija mía, no puedes dirigirte con semejante descaro a un desconocido… ¿Qué pensará el caballero de nosotras? Joven, le ruego nos disculpe. ¿Y ha dicho que su novia le espera en la cabaña? ¡Hija! ¡Cómo puedes hablarle así a un caballero comprometido! ¡Ah! ¡Por cierto! Le daré un consejo. Váyanse de la cabaña. Bajen del monte ya. Este sitio no es adecuado para ustedes. ¡Y sobre todo no bajen siguiendo el rio! ¡Ellos siempre van por el agua! ¿Me ha oido…? ¿Joven? No. Lois no ha había oido. No había oido nada. Pensó estar volviéndose loco y se sintió presa del pánico. Dió media vuelta y echó a correr hacia la cabaña. Aquello tenía que ser una alucinación… eran dos damas recién salidas de un balneario de Biarritz o algo así en plenos años veinte… ¡y en la cima del monte Pindo! Además, Lois no se había fijado demasiado, pero a pesar de que la lluvia ahora caía torrencialmente y él estaba completamente empapado… ¡habría jurado que las dos mujeres estaban completamente secas! Corrió hacia la cabaña como un loco. No le dijo nada a Uxía, que habría achacado sus alucinaciones al cansancio y a las ganas que tenía de ver OVNIS. Cuándo ésta le preguntó que porqué traía la cantimplora vacía, Lois respondió: - No pude llegar al riachuelo. Llueve demasiado… ¡Vámonos de aquí! Es una tontería esperar a que pare de llover. Seguro que no para en toda la noche… Uxía le miró extrañada. Lois daba la sensación de estar aterrorizado. Ella se levantó, recogió las cosas sin decir nada y salió de la cabaña, detrás de Lois. Uxía era una mujer fría y racional, que sabía conservar el temple y la sangre fría cuando hacía falta. Sin embargo, no sabía porqué, no conseguía olvidar las palabras de la vieja el día anterior en el puerto. Y, de forma instintiva, se pasó una mano sobre el vientre. Entonces fué cuando se dió cuenta de que, realmente, estaba pasando miedo. Procuraron bajar del monte a toda prisa. Uxía seguía encontrándose mal, pero sus ganas de salir de aquel desagradable lugar tenían más fuerza que las náuseas y el mareo que seguía sintiendo. Caminaban aprisa. En un momento determinado dudaron, en un cruce de senderos, acerca de cual sería el más adecuado. Uno de ellos parecía adentrarse en la espesura del bosque. El otro transcurría paralelo al río y parecía más despejado. Lois, unos momentos antes, cuando escapaba de las dos extrañas damas que había visto en el riachuelo, no había podido oir la extraña advertencia que la mayor de ellas le había hecho. Y optaron por el camino del rio. La lluvia seguía cayendo sin parar y el viento tampoco cesaba. Caminaban aprisa, sin hablar. Hablar, en todo caso, habría sido una difícil tarea, entre el ruido de la lluvia, del viento, del río, y su propio nerviosismo. Sin embargo, ambos comenzaron a sentir poco a poco una curiosa sensación. Independientemente de que no paraba de llover, de que el viento no cesaba y de que el agua del río bajaba con fuerza, los sonidos que todos esos elementos provocaban, parecían sentirse cada vez más amortiguados. Dicha sensación fue acrecentándose más y más hasta que a su alrededor reinó el silencio más absoluto. Era, de todas formas, un silencio extraño. Un silencio “espeso”, como si fuera eso precisamente lo que se sentía, el silencio. Uxía se sentía descentrada, fuera de lugar. Todo aquello no tenía ninguna lógica, y ella era una persona que estaba acostumbrada a la misma y a los asuntos que se regían por las leyes de la naturaleza. Y aquello que le estaba sucediendo no tenía ningún sentido, ninguna explicación racional. Lois, sin embargo, parecía haber superado su miedo y comenzó a sentirse excitado y espectante. Como buen aficionado al tema OVNI, sabía y había leído que en la mayor parte de los fenómenos de avistamientos o de contacto con extraterrestres, aquel “silencio espeso” era una característica habitual que había sido narrada por multitud de testigos.  ¿Sería aquella por fin su oportunidad de convertirse en un “contactado”? No tardaría en descubrir la verdad. Sobre el río, siguiendo el curso de la corriente, se acercaba hacia ellos una hilera de luces que transcurría lentamente, como una procesión. Al principio sólo distinguieron las luces. Eran luces mortecinas, amarillentas. Pero cuando pasaron por delante de ellos (que también habían descubierto que no se podían mover y que ni siquiera podían comunicarse entre ellos) se dieron cuenta de que en realidad eran velas. Y las velas no caminaban solas, sino que cada una de ellas iba transportada por una sombra negruzca, parecida a un ser humano que llevase a la vela en sus manos. Lois y Uxía no supieron cuánto tiempo estuvieron allí parados mirando la macabra procesión. Pudieron ser unos minutos, pudieron ser horas. Tampoco tuvieron nunca demasiado claro el número de sombras con velas que pasaron ante ellos. Pudieron ser varias decenas… varios cientos. Nunca fueron conscientes de ello. Lo que sí les quedó grabado en la mente fue la melodía que escucharon durante todo el tiempo que duró la procesión. Era un canto sobrenatural, lúgubre y monótono. Uxía, que, entre otras cosas había estudiado una determinada rama de filología relacionada con lenguas muertas, juraría que el idioma de los cánticos era algo parecido al gaélico, pero no estaba segura. Y, de la misma forma que la procesión había comenzado, terminó. Poco a poco los sonidos de los alrededores fueron volviendo a la normalidad. Ellos recuperaron su movilidad y la capacidad de hablar. Capacidad que, por cierto, no utilizaron. Cerca de las doce de la noche consiguieron llegar al camping. No hablaron en absoluto del asunto. Estaban agotados, pero no consiguieron dormir en toda la noche. En cuanto a Uxía, un solo pensamiento la atormentó toda aquella noche: el recuerdo del esfuerzo sobrehumano que había hecho durante todo el rato que había durado la experiencia para cubrirse el vientre con las manos. Pero no lo había conseguido. No había conseguido mover ni un solo músculo de su cuerpo. Al día siguiente recogieron las tiendas y se marcharon de vuelta a A Coruña. A los veinte días se confirmó que Uxía estaba embarazada de tan solo tres semanas. Se había hecho los análisis un par de semanas después de llegar del camping. Supo que estaba embarazada, pues, una semana antes de tener su primera falta. En las semanas sucesivas todo transcurrió con normalidad. Se hicieron las visitas de rigor al tocólogo, que confirmaba que el embarazo transcurría con normalidad. No sólo con normalidad, sino que tanto la salud de la madre como la del feto (los análisis revelaron que era varón), según todos los datos, era magnífica. El 28 de Octubre de aquel año se cumplían los tres meses de embarazo. Habían pasado las náuseas y los malestares de las primeras semanas del mismo y Uxía se sentía mejor que nunca. Aquella mañana se levantó, desayunó y leyó el periódico. Fue cuando se metió en la ducha cuando se dio cuenta de que tenía el interior de los muslos empapados en sangre. Lois la trasladó inmediatamente a urgencias. Uxía estuvo todo el día en observación. A las 00 horas del 29 de Octubre, el médico confirmó que el feto estaba definitivamente muerto y procedió a hacerle a Uxía un legrado. El aborto espontáneo e inesperado afectó psicológicamente a Uxía de forma exagerada. El médico les dijo que el aborto había sido relativamente grave (el feto de 3 meses estaba extraordinariamente desarrollado) y no les dijo taxativamente que se olvidaran de tener hijos, pero le comentó a Uxía, desde un punto de vista médico y profesional que un embarazo sería peligroso porque el legrado había sido agresivo y complicado y las paredes del útero habían quedado bastante más dañadas de lo que hubiera sido deseable. Añadió también que las posibilidades de que un nuevo embarazo terminara en aborto eran considerables. Lois y Uxía hablaron del asunto. Uxía estaba dispuesta a arriesgarse y repetir la experiencia. Pero Lois, anteponiendo la seguridad y la salud de Uxía a sus instintos paternales, dijo que no quería ni oir hablar del asunto. Para complicar más las cosas, Uxía, tras el aborto, sufrió unas reacciones hormonales bastante fuertes que le causaron serios trastornos en la piel. Un espeso acné cubrió todo su rostro y ello le provocó una depresión de la que le resultó imposible librarse a pesar de que acudió a un afamado psiquiatra de A Coruña. Para sus trastornos hormonales le fueron recetados dos tipos diferentes de píldoras anticonceptivas que alternaba diariamente. El dermatólogo y el ginecólogo coincidieron en que, con semejante tratamiento sería imposible que Uxía quedara embarazada durante mucho tiempo, ya que los efectos de dichas píldoras tardarían en desaparecer muchos meses incluso después de haber abandonado dicho tratamiento. La posibilidad de un nuevo hijo, por tanto, quedaba completamente descartada independientemente de las decisiones que adoptara la pareja.  Entre las pastillas, los antidepresivos y los ansiolíticos que le fueron recetados, Uxía se convirtió poco menos que en un zombie que se pasaba los días sin hacer absolutamente nada. Poco a poco fue abandonando sus amistades y su vida social. Y al mismo tiempo desarrolló una pasión desmedida por los dulces y los pasteles que saciaba todas las tardes, a solas, en un salón de té cercano a su casa de A Coruña. El resultado fue que aumentó considerablemente de peso y se hundió todavía más en su depresión. Por su parte, Lois asistía al proceso autodestructivo de Uxía con impotencia. Aunque la verdad es que tampoco él tenía la moral lo suficientemente alta como para levantarle el ánimo a nadie. En las navidades siguientes al aborto, Uxía se centró cada vez más y más en los pasteles. En “La Jijonenca” (el salón de té al que iba cada tarde), cada navidad hacían turrones caseros y almendrados. Y Uxía añadió estas últimas delicias a su dieta, ya suficientemente sobrada de grasas y azúcares. Una tarde, mientras tomaba su café con tarta, se dió cuenta de que un grupo de elegantes damas que ocupaban una mesa cercana hablaban de ella y no se molestaban en absoluto en disimular. Uxía puso cara de disgusto y pasó de ellas. Estaba acostumbrada a las viejas damas de la burguesía coruñesa. Mucho abrigo de visón, perfumes caros y misa de una los domingos en la iglesia de San Jorge. Sin embargo, había en aquellas mujeres algo que la inquietaba. No sabía el qué. Quizá algo familiar. No sabía exactamente en donde las había visto, pero estaba segura de conocerlas de algo. Eran siete mujeres, de mediana edad, todas muy elegantes y con pinta de tener dinero en abundancia, lo cual se hacía patente por las pieles, joyas y complementos que lucían. Y las acompañaba otra mujer mayor, igual de elegante que todas las demás y que parecía llevar la voz cantante. Cuando, por fin, las damas se levantaron de la mesa, Uxía respiró aliviada. Al fin se vería libre de sus chismes y sus miradas. Sin embargo, cuando éstas abandonaban el local, al pasar al lado de donde estaba sentada Uxía, la mayor de todas se dirigió a las demás y les dijo: - Esperadme en la calle. Voy a saludar a una vieja amiga. Y ante la estupefacción de Uxía, se sentó con ella en la mesa y la miró con una sonrisa amable. - Hola, niña. - Hola… disculpe, pero no me doy cuenta… - Ya veo que no te das cuenta. El azúcar no es un buen aliado para el espíritu. Y las pastillas tampoco. En una ocasión te hablé y no me hiciste caso. No es que yo ahora pueda hacer mucho para remediarlo, pero en fin, quizá si tú pusieras algo de tu parte… - Usted… usted… - Si, niña. Ya sé que los collares de perlas y los visones (sintéticos, por supuesto, pobres animalillos…) poco tienen que ver con los pañuelos negros de las rederas y con los gorros de paja. Pero hay que saber adaptarse a los contextos y a las situaciones. Afortunadamente, ya veo que aún conservas algo de luz en tu cabecilla y me has reconocido… Uxía no pudo contestar. - Es una pena que desperdicies tu vida autocompadeciéndote. Cierto es que la desgracia se ha adueñado de ti. Pero tendrías que pensar más en tu hombre. Él también sufre. A su manera, pero sufre. Es un buen hombre… y le gustan las luces, como a mí. Las luces del cielo, no las de la procesión de la muerte. Deja de comer porquerías. A las mujeres en tu estado no les conviene ese tipo de dieta. - ¿Qué dieta? ¿Qué estado? Eso es ya imposible… usted no tiene ni idea del tratamiento que sigo… yo… si Lois y yo ya ni siquiera… - Niña. Esta vez hazle caso a la vieja. La fé de tu hombre en las luces del cielo puede volver a colocar al pequeño Brandán en tu vientre. Dale un beso al muchacho de mi parte, después llévalo a recibir el año nuevo a Ézaro. Y si véis a la luz… la luz que él quiere ver, todo irá bien. El pequeño Brandán os abandonó aquella vez. Pero volverá. Uxía se quedó mirando cómo se alejaba y decidió que estaba harta de pasteles. Al día siguiente, sin haberse hecho ningún tipo de prueba, llamó a su ginecólogo y le dijo que estaba embarazada. Este, sorprendido y asustado, le preguntó que porqué había abandonado el tratamiento. Y cuando ella le dijo que no lo había hecho, él le contestó que no dijera tonterías, que era realmente imposible que hubiera podido concebir. El año nuevo lo recibieron en Ézaro, abrazados y mirando a la luna. Y cuando bajaron, después de las doce del 31 de diciembre, a pasear por el pequeño puerto de Quilmás, fue cuando vieron a la luz. La bola luminosa surcó el cielo por encima de ellos, se detuvo unos segundos y, a continuación desapareció en el mar, sumergiéndose en las aguas. Y en aquella ocasión Uxía sí que tuvo fuerzas para acariciarse el vientre.  Lois no volvió a ver ninguna luz jamás, pero no pudo olvidar nunca lo maravillosa que fue la que vió aquel fin de año. A los quince días, Uxía se hizo los análisis. Tardaron una semana en dárselos, con el resultado de que estaba embarazada de tres semanas. A las 00 horas del 29 de Octubre vino al mundo el pequeño Brandán, justo un año después de haber desaparecido. En cuanto a su nombre, no hubo discusión alguna. La vieja ya lo había bautizado el día que hablase con Uxía en el salón de té. Y tres años y pico más tarde tuvo un hermanito, al que se le puso el nombre de Xosé. Sus padres quisieron compensarle de los tres meses de frío y soledad que, en otro tiempo, había pasado acompañando a la Santa Compaña. Y hoy por hoy Brandán es el niño más bonito y más feliz que hay en el mundo. Es dulce, bueno y siempre está de buen humor. Sólo se enfada mucho cuando alguien le quiere separar de su hermano, que es el único niño tan feliz del mundo como Brandán, porque no todo el mundo tiene un hermano como él. Si alguna vez, Anika, ves a la vieja y a las siete doncellas… haz caso de sus sabios consejos.

ACLARACIONES A LA HISTORIA DEL PEQUEÑO BRANDÁN:

- La historia del pequeño Brandán es una recreación “pseudoliteraria” de varias historias reales y alguna de ficción. Enumeraré a continuación todas esas historias. - La historia de las siete doncellas y la vieja está basada en un encuentro que una compañera mía tuvo con ellas en el monasterio de Caaveiro (Pontedeudico les dijo que el aborto habndote. Cierto es que la desgracia se ha adueme-A Coruña) Esta persona estaba de camping en las cercanías del monasterio con unos amigos y una mañana, antes de que dichos amigos se despertaran, ella se levantó y fué al rio a bañarse. Allí tuvo un encuentro con las siete mujeres y con la vieja. La vieja advirtió a mi compañera de que padecía un tumor, pero que todavía estaba a tiempo de curarlo. Ella fué al médico, éste confirmó la existencia de dicho tumor (todavía benigno) y, con una sencilla operación, todo quedó solucionado. - En cuanto al nacimiento de Brandán, efectivamente, su madre sufrió un aborto espontáneo a los tres meses de embarazo. Ella sufrió una grave depresión y se le administró una medicación similar a la que se detalla en el cuento. Tras tener una experiencia de avistamiento de una bola luminosa que se detuvo sobre ella en la playa de Lariño (cerca de Ézaro) recuperó la salud y la fertilidad. El dato de que el niño nació justo un año después del aborto, el mismo dia y a la misma hora ES REAL. Hay que añadir que tanto el padre como la madre de los niños (Lois y Uxía no son sus nombres reales) aseguran que, tras el aborto y antes de que ella quedase nuevamente embarazada, notaban por su casa la “presencia” de un niño pequeño que lloraba contínuamente porque se encontraba solo. Esta circunstancia fué la que movió a sus padres a darle un hermano. Dicha presencia desapareció cuando ella vilvió a quedar embarazada tras el aborto. - La historia de las dos damas de los trajes antiguos está basada en el relato de dos campistas que se fueron una noche al monasterio de Caaveiro a hacer psicofonías. Estas dos damas se presentaron por la noche con dicha indumentaria frente a su tienda de campaña, en medio del temporal y les dijeron que no hicieran aquellas cosas y que abandonaran el lugar (cosa que ellos hicieron inmediatamente) - Es cierto que el trozo de costa que hay entre Fisterra y Muros es conocido por ser escenario de múltiples avistamientos de OVNIS. Todos los escenarios escogidos para el desarrollo de la historia existen y su descripción es la real. No son lugares figurados. - En cuanto a la Santa Compaña, pues… “eu non creo nas meigas, pero habernas, hainas…” Y el que quiera entender, que entienda


--------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
dejad en comentarios lo que os ha parecido. la historia para que conozcamos vuestra opinion.si queréis que publiquemos  vuestras historias,enviadlas a la siguiente dirección
elaticodelpanico@gmail.com
EStaremosencantados de publicarlas a la mayor brevedad posible.
tambien os recomiendo que mireis las historias anteriores del ático pues hay temas e historias muy interesantes y que os hagais supcriptores para estar al tanto de las novedades
búscanos en google+y ahora tambien en facebook


lunes, 21 de marzo de 2016

LA HERRADA

Buenas noches moradores del ático. hoy os traigo una aterradora leyenda que os pondrá los pelos de punta.ya sabeis poneos comodos y disfrutad de ella.


 


dejad en comentarios lo que os ha parecido.si queréis que pongamos vuestras historias,enviadlas a la siguiente dirección
elaticodelpanico@gmail.com
búscanos en google+ y ahora tambien en facebook

sábado, 19 de marzo de 2016

LA BODA MACABRA


En la la ciudad donde vivo existe una casa muy grande pero actualmente deshabitada, bueno ahora la llaman "casa embrujada o encantada". Su historia empieza por los años 1930; esta casa pertenecía a unos hacendados muy ricos, eran dueños de la mayor parte de las tierras y tenían una única hija. Por ahí también existía otra familia de igual condición económica; ellos tenían tres hijos, pero el mayor era de la misma edad de la hija de la otra familia. Resulta que los dos se enamoraron y decidieron casarse. Los padres, contentos por la unión de sus hijos ya que a ambos les convenía este matrimonio. Fue así que en el día de la boda todo salió muy bonito en la iglesia, y después pasaron a la casa de la novia para la respectiva recepción. Todos los invitados se encontraban en el salón del primer piso donde era la fiesta. La novia subió a su cuarto a cambiarse de ropa; después de un tiempo, la madre de la novia se dio cuenta que su hija no bajaba y ya había pasado bastante rato. Acompañada de la madre del novio subieron a ver por qué se demoraba cuando estaban caminando por el pasillo encontraron una pierna humana ensangrentada. Las señoras gritaron, entonces subieron sus esposos y algunas personas más, que al ver la escena igual se sintieron atemorizados pero decidieron ir al dormitorio. Un poco mas allá encontraron un brazo y conforme avanzaban veían algún pedazo humano. Llegaron al cuarto de la chica y ahí encontraron su cabeza encima de la cama. Todos se aterrorizaron por el macabro hallazgo pero de pronto escucharon un grito que provenía del jardín. Bajaron inmediatamente y se encontraron con la empleada que gritaba a más no poder ya que en un árbol estaba ahorcado el novio, pero le faltaban las dos manos. Los invitados empezaron a correr hacia la salida asustados, los padres consternados llamaron a la policía. Se investigó el hecho pero no se encontraban culpables, todos los invitados eran interrogados pero nadie decía nada. Pasados ocho días se realizó una misa para los difuntos, y en medio de la misa llegó un joven (empleado de una de las familias) con una caja con una nota que decía "abrir inmediatamente". El padre del chico abrió la caja y cuál fue su sorpresa o miedo ya que dentro estaban las dos manos del chico y debajo un papel que decía "la unión de los dos era prohibida, sólo hice lo que debía hacer". Preguntaron al joven quién le entregó la caja, él dijo que había llegado por correo a la casa y como era urgente se lo llevó a la iglesia. Después los padres empezaron a tener pesadillas donde veían caras deformadas y les decían que se fueran lejos, que olvidaran lo que pasó. Cansados por esto decidieron ir a la policía para que dejaran de investigar y como era gente influyente hicieron que nadie más hablara del caso. Varias personas dijeron que quien mató a los jóvenes fueron sus enemigos ya que tenían varios, otros que fue un joven enamorado de la chica quien era muy coqueta pero nadie le importaba realmente y no faltó quien dijera que fue el demonio ya que para tener tanto dinero habián hecho un pacto con el diablo. Sea como fuere ahora dicen que se escuchan gritos en la casa, ruidos y si entras puedes ver a una novia gritando e implorando por su vida a una sombra negra con una hoz.

--------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
dejad en comentarios lo que os ha parecido. la historia para que conozcamos vuestra opinion.si queréis que publiquemos  vuestras historias,enviadlas a la siguiente dirección
elaticodelpanico@gmail.com
EStaremosencantados de publicarlas a la mayor brevedad posible.
tambien os recomiendo que mireis las historias anteriores del ático pues hay temas e historias muy interesantes y que os hagais supcriptores para estar al tanto de las novedades
búscanos en google+y ahora tambien en facebook

viernes, 18 de marzo de 2016

LA MUJER ENCADENADA

Buenas noches moradores del ático la historia de hoy os pondrá los pelos de punta.ya sabéis poneos comodos y disfrutad de ella




dejad en comentarios lo que os ha parecido.si queréis que pongamos vuestras historias,enviadlas a la siguiente dirección
elaticodelpanico@gmail.com
búscanos en google+ y ahora tambien en facebook

jueves, 17 de marzo de 2016

COCHE ABANDONADO


(POR TERROR 926)

Iba caminando por la calle que más me gustaba. Cuando tenía 5 años mi abuelo siempre me llevaba allí, a veces pensaba que no me quería tanto, no me tenía tanto cariño. Pero por alguna razón me llevaba siempre a dar una vuelta por aquella calle. Él ya falleció. Cuando íbamos siempre había un coche en el mismo lugar. Parecía abandonado... El otro día, pasé por esa calle, vi ese auto tan sospechoso y me recordó a mi abuelo. Yo pensaba, ¿cómo podía seguir allí? ya pasaron varios años... Paré para observarlo. Tenía TODOS los pequeños detalles que tenía en aquella época. De chiquita siempre me dio miedo, la calle, el auto, la gente que pasaba por allí... Pero ahora creo que puedo superarlo. Lo miré fijamente y vi que algo se movió allí adentro. En mi cabeza pensaba, ¿era mi imaginación? ¿estaba alucinando por el miedo? ¿qué me pasaba? Cuando comencé a caminar para seguir el camino a casa, oí un sonido que venía de adentro del coche. ¿Era una persona que estaba allí? ¿era la radio que por algún motivo se encendió? o, cómo dije antes... ¿era mi imaginación? Para sacarme esas dudas, comencé a investigar... Llegué a mi casa y tomé nota de lo que había pasado. Volví a esa extraña calle donde se encontraba el coche para ver si sucedía algo más. Estuve un largo rato esperando para ver si algo pasaba en ese raro coche. Ya habían pasado 2 horas, y nada sucedió. Me volteé y justo en ese momento volvió a escucharse el mismo sonido... me acerqué. Sonaba una canción, pero nada raro... me pareció que ya la había escuchado. Anoté cada detalle de lo que pasó. Cantaba y cantaba esa canción, se me había quedado en la cabeza de tantas veces que sonó. Luego de un rato, caminé hacia mi casa y le conté a mi madre todo lo que había pasado. Después de la charla, para mostrarle a mi mamá cual era la canción que tanto sonaba en ese coche, comencé a cantársela. Se me quedó mirando fijamente y le pregunté qué le pasaba, ella tan solo respondió... "era la canción favorita de tu abuelo y te la cantaba todas las noches". Una semana después, pasé por la misma calle en donde estaba tal coche. Me acerqué a él, me asomé hacia la ventana, y vi que dentro había una pequeña carta... Traté de abrir la puerta, o aunque sea la ventana, la puerta se abrió lentamente. Entré allí, me parecía raro que aún no haya sonado la canción. Pero sin embargo entré tratando de sacarme el miedo. Agarré rápidamente esa carta, pero no pude salir tan fácilmente. Algo o alguien me llamaba en el asiento de atrás... miré y no había nada. Cuando salía del auto, algo me agarró del brazo. Miré y era algo parecido a un espíritu, pero no a cualquiera. Era mi abuelo, me tiraba hacia la parte de atrás del auto, no sé porque lo hacía con tanto odio. Entonces recordé que no me tenía tanto aprecio y me di cuenta que era por eso. Me solté rápidamente de él. Salí corriendo, pero él me seguía. Corrí mas de 5 cuadras oscuras y él seguía persiguiéndome. Mientras miraba para atrás, al mismo tiempo en el que corría, vi que tenía en la mano un cuchillo. Me asusté, porque sabía que yo esa misma noche moriría. Ya que sí o sí iba a morir, pensé: ¿para qué escapar, si de todos modos me agarrará? Paré de correr. Él se acercó a mi y pude sentir como lentamente me clavó ese cuchillo en el estómago. Sentí mi sangre chorrear por mi cuerpo. Tardé unos minutos en morir. Pero finalmente fallecí. Ahora soy uno de ellos, estoy con mi abuelo y las otras almas que ya no estaban junto a su cuerpo. No extraño nada, ahora este es mi mundo


--------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
dejad en comentarios lo que os ha parecido. la historia para que conozcamos vuestra opinion.si queréis que publiquemos  vuestras historias,enviadlas a la siguiente dirección
elaticodelpanico@gmail.com
EStaremosencantados de publicarlas a la mayor brevedad posible.
tambien os recomiendo que mireis las historias anteriores del ático pues hay temas e historias muy interesantes y que os hagais supcriptores para estar al tanto de las novedades
búscanos en google+y ahora tambien en facebook

martes, 15 de marzo de 2016

LA MACABRA HISTORIA DE LA FAMILIA BERLANGA

Buenas noches moradores del ático. hoy os traigo una aterradora historia de terror,ya sabéis poneos cómodos y disfrutad de ella


 

déjanos en comentarios tu opinión sobre la historia.para enviarnos las tuyas
elaticodelpanico@gmail.com

estaremos encantados de publicarlas
búscanos en google+ y ahora también en facebook

lunes, 14 de marzo de 2016

LA HIJA ADOPTADA




Una familia feliz compuesta por una familia homoparental, un joven de 14 años, y un bebé de apenas 1 año y medio, que era muy travieso, ya que le gustaba jugar con todo lo que tenía a la mano, sin embargo aquella dulce y cálida familia siempre había deseado tener una niña, pero el destino solo les había dado dos varones, que aunque los amaban mucho, estaban decididos en tener una niña, aunque sea adoptándola. Esta deseo los llevo hasta un orfanato, donde las monjas que allí se encontraban les presentaron varias niñas de entre 3 y 9 años que podían adoptar, sin embargo, a Nagisa, la parte materna de la familia le llamaba la atención una pequeña niña, la cual estaba algo retirada, sola en una esquina en el patio del orfanato, se veía muy solitaria y solo tenía una especie de muñeco hecho de trapo en las manos. La niña en cuestión estaba algo sucia y demacrada, esto le provoco mucha incertidumbre y extrañeza a la pareja, así que le preguntaron a la monja que los atendía: —Disculpe... ¿Qué sucede con aquella niña? ... se ve muy sola y algo descuidada ¿no cree?—. —Oh...esa es Haruka-chan, por favor, no le preste atención, aquí le damos amor a todos los chicos que nos traen, pero ella es un caso especial,—explicaba amablemente la monja—desde que llego aquí, nunca ha hablado, nunca llora, no hace preguntas, y siempre está sola, los demás niños le temen, al parecer creen que desde que ella llego tienen pesadillas, y se sienten enfermos cuando están cerca de ella, por supuesto nosotros pensamos que son solo cosas de niños, pero lo cierto es que...por más que tratamos de limpiarla, vestirla y bañarla, siempre está sucia...simplemente ella es así—finalizó. — ¿De verdad?...a mí me da mucha pena por ella, creo que deberíamos llevarla... ¿no crees mi amor?—preguntó Nagisa a su amado, colocando aquellos ojos a los que no podía negarles nada, muy a pesar de sus dudas. —Si cariño...creo que es solo una niña que necesita amor—contestó Rei la parte paterna de la familia. —Bueno, es su deseo, pero cuídenla mucho...y otra cosa, no la dejen hacer muñecos de trapo—condicionó la monja. — ¿Qué quiere decir con eso?—preguntó Rei algo dudoso ante tal condición ¿Qué diablos significaba eso? —Pueden llevársela...solo recuerden lo que les dije—volvió a advertir la religiosa. Así pues, la pareja adopto a Haruka, y desde que subió al auto con sus nuevos padres, los demás niños del orfanato, corrieron a esconderse, nadie parecía siquiera tener que verla...Nagisa y Rei, solo podían sentir pena por ella, pero por más que le hablaban en el camino a casa, Haruka no contestaba y solo miraba por la ventana, y acariciaba a su muñeco de trapo, Rei al ver el juguete, recordó lo que le dijo la monja, pero pensó que solo eran exageraciones... Al poco tiempo de estar Haruka en su nuevo hogar, las cosas se pusieron extrañas, habían muchas peleas en casa, era como si el ambiente hubiera cambiado, pero no parecía tener que ver con Haruka-chan, ella no hablaba, solo sonreía cada vez que algo malo sucedía, el mayor de los hijos de la familia, se quejaba de pesadillas, y decía que todas las noches le parecía ver a Haru-chan de pie frente a su habitación, pero al revisar, siempre la encontraban dormida en su cama. Otra cosa muy peculiar, era que efectivamente como les había dicho la monja, parecía imposible mantener a Haruka aseada, siempre estaba sucia y con mal olor, descalza y con la ropa desarreglada, era como tener un vagabundo en casa. Nagisa estaba muy preocupado, un día estando solo en casa, mientras su esposo y su hijo mayor no estaban, entro a la habitación de Haru-chan mientras ella dormía a plena luz del día, y entre sus cosas, solo habían muñecos de trapos, no sabía en qué momento los había hecho, pero tal vez se trataba de más de 30 o 40 muñecos, Nagisa estaba sorprendido, y aprovechando que Haru-chan aun dormía, reviso con más detenimiento, descubriendo que los muñecos parecían ser niños, muchos de ellos, y uno en especial tenía una tela blanca y negra, semejante a una monja...   Nagisa recordó las palabras de la monja...pero antes de poder seguir analizando su extraño hallazgo, Haruka estaba repentinamente despierta y sentada en la cama, observando fijamente a Nagisa a los ojos, como desafiándola por haber entrado y revisado sus cosas... —Ha-Haru-chan...dime... ¿Qué es todo esto?...—Habló Nagisa con voz temblorosa. Sin recibir respuesta de una silenciosa pero muy molesta niña, que demostraba su furia en su mirada, Nagisa tomó su auto, y condujo rápidamente hasta el orfanato, tratando de buscar más explicaciones acerca de estos muñecos de trapo, pero al aproximarse, solo un humo muy espeso y negro se veía a lo lejos. Al llegar, todo era un caos, el orfanato se había quemado hasta los cimientos, no habían sobrevivientes, así le confirmaron los bomberos y la policía que allí se encontraban...Nagisa horrorizado, regresaba a casa, pero en el camino de regreso tenia visiones, era como si Haruka aparecía y desaparecía repentinamente dentro del auto, algo muy aterrador, pero que le confirmaba que tal vez, en verdad, algo estaba mal con la dulce niña. Al llegar a casa, Haruka no estaba por ningun lado, sin embargo afuera en el patio dentro de una bolsa, estaban todos los muñecos que representaban a los niños y la monja del orfanato, ardiendo en llamas...Nagisa comprendió que de alguna forma, Haruka creaba maldad utilizando aquellos muñecos que ella misma creaba. Nagisa salió a buscarla por todas partes, gritaba y gritaba su nombre y no la podía encontrar, hasta que tomo su teléfono celular para llamar a Rei, pero ante, allí, en el suelo del camino que daba a un terreno abandonado, estaban dos muñecos, muy parecidos a su esposo e hijo mayo, solo que a ambos les faltaban las cabezas, Nagisa desesperado trato de unirlas tal vez presintiendo lo peor, y fue cuando recibió una llamada de un número desconocido. Nagisa contesto temblando, deseando que no fuera lo que se estaba imaginando, y fue cuando escuchó la terrible noticia: — ¿Señor Hazuki Nagisa? ...soy el oficial Matsuoka Rin, lamento decirle que el señor Ryugazaki Rei y Ryugazaki Yuu han sufrido un terrible accidente, necesitamos que usted...—. Pero Nagisa no pudo continuar escuchando, tiró el teléfono al suelo y rompió en llanto, mientras deseaba con todas sus fuerzas poder encontrar a Haruka, la niña que había cambiado sus vidas para siempre, y para su sorpresa, allí frente a él, viéndola llorar y sufrir, estaba Haruka, con su ya habitual sonrisa, deleitándose del mal que provoca en los demás. Nagisa se levantó del suelo y apresuro a atraparla, parecía estar loco por el dolor de la perdida, así que tomo a Haruka por el cuello y ahorcándola la llevo hasta el lote abandonado y solitario, luego agarró la piedra más grande que sus fuerzas le permitieron tomar, y con fuerza desmedida comenzó a golpear a Haruka una y otra vez en el rostro, desfigurándoselo y asesinándola...Haruka, por supuesto, nunca lloro, nunca dijo nada, y mantuvo siempre su sonrisa hasta morir. Nagisa luego de cometer el acto, la enterró en un agujero improvisado que había cavado...y así como estaba, manchada de la sangre de Haruka, regreso a su casa casi como un zombie, pero sabía que debía regresar para cuidar de lo único que le quedaba, aquel bebé travieso de 1 año y medio... Solo que, Haruka todavía le había alcanzado para hacer un último muñeco, uno a semejanza de Nagisa, aquel muñeco estaba en manos de su bebé travieso, ese que rompe todo lo que tiene a la mano, y en este caso, Haruka le había dejado al niño sentado en un charco de agua, atado con un cable de alta tensión junto con el muñeco de Nagisa, el cual el pobre bebé en su inocencia estaba a punto de conectar a la corriente. Nagisa gritó lo más fuerte que pudo, y corrió a tratar de detenerlo...lastimosamente no lo pudo hacer. Unas horas después, aprovechando la oscuridad de la noche, y la algarabía generada en el lugar por la muerte de un joven y su bebé, nadie se dio cuenta como de aquel terreno abandonado, una pequeña niña salía de la tierra, solo llevando un muñeco de trapo en su mano...aquella niña salió caminando, sucia, desarreglada, con muy mal olor, pero con una sonrisa en su rostro, para perderse en la penumbra de la noche.


--------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
dejad en comentarios lo que os ha parecido. la historia para que conozcamos vuestra opinion.si queréis que publiquemos  vuestras historias,enviadlas a la siguiente dirección
elaticodelpanico@gmail.com
EStaremosencantados de publicarlas a la mayor brevedad posible.
tambien os recomiendo que mireis las historias anteriores del ático pues hay temas e historias muy interesantes y que os hagais supcriptores para estar al tanto de las novedades
búscanos en google+y ahora tambien en facebook

sábado, 12 de marzo de 2016

LA AYUDA DE LOS MUERTOS

buenas noches moradores del ático apagad todas las luces subid a tope el volumen ( o bajadlo si prefereris escucharlo entre las sabanas) ydisfrutad  de la siguiente historia



dejad en comentarios que os ha parecido para saber vuestra opinión sobre los contenidos del blog e ir mejorando

Ya sabéis que en nuestra dirección de correo podeis enviar vuestras historias experiencias ect para compartirlas con todos

buscanos en google+ y ahora tb en facebook

viernes, 11 de marzo de 2016

LA NUEVA MUÑECA DE MARIA



María tenía ya sus ocho añitos y sus padres le habían prometido que si se portaba bien le regalarían aquella muñeca que tanto le gustaba. Pedro y Ana ya lo tenían todo preparado, y habían comprado aquel juguete del que su hija María se enamoró cuando fueron a un rastro del pueblo de Ana. El caso es que cuando se encontraban allí, María se fijó en una muñeca que estaba apartada del resto de peluches y, seamos francos, algo estropeada, pero eso no la echaba atrás, sino que parecía resultar un atractivo especial. No obstante, Pedro y Ana consideraban que antes de regalársela debían limpiarla perfectamente e intentar arreglarla en la medida de lo posible. El caso es que llegó el sábado y Pedro y Ana se levantaron muy temprano para poner la muñeca en la puerta de la habitación de forma que cuando María se despertase recibiese la sorpresa. Estuvieron esperando en el salón para ver la alegría de su hija, pero al rato vieron que bajaba y que no se había percatado de la muñeca. Le preguntaron si no había visto algo muy bonito al salir de su habitación y María lo negaba. Subieron y pudieron ver que la muñeca y ya no se encontraba en el pasillo. Al principio pensaron que María les estaba gastando una extraña broma, pero con el paso de los días se dieron cuenta de que realmente nunca llegó a ver la muñeca.


--------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
dejad en comentarios lo que os ha parecido. la historia para que conozcamos vuestra opinion.si queréis que publiquemos  vuestras historias,enviadlas a la siguiente dirección
elaticodelpanico@gmail.com
EStaremosencantados de publicarlas a la mayor brevedad posible.
tambien os recomiendo que mireis las historias anteriores del ático pues hay temas e historias muy interesantes y que os hagais supcriptores para estar al tanto de las novedades
búscanos en google+y ahora tambien en facebook

jueves, 10 de marzo de 2016

LA BARRANCA

buenas y frías noches moradores del ático.¿dispuestos a pasar un rato terrorífico?habéis llegado al lugar adecuado.la historia de hoy os pondra los pelos de punta.





ya sabeis que podeis escribirnos a la siguiente direccion

elaticodelpanico@gmail.com y contarnos todo lo que se os ocurra.
tambien podeis haceros miembros y estar al dia de todas las novedades
buscanos en google+ y ahora tambien en facebook

miércoles, 9 de marzo de 2016

EL PERRO DE LA CALLE






Sara y Antonio disfrutaban de su luna de miel en México, se habían casado apresuradamente porque ella se quedó embarazada, pero no por ello se querían menos que el resto de recién casados. Llevaban años hablando de la boda y el próximo nacimiento no hizo mas que acelerar un enlace que ellos deseaban desde hacía tiempo. Su viaje estaba resultando de lo más placentero, México les cautivaba, ambos caminaban durante horas por las playas de Cancún hasta que el sol caía, no habían visto un paraíso igual. Una tarde mientras caminaban por la playa decidieron alejarse un poco de la zona turística, a unos cientos de metros encontraron lo que parecía un vertedero. Una zona sucia con un olor nauseabundo y un riachuelo cubierto casi totalmente por espuma. Entre la basura vieron un pequeño cuerpo moverse, un perrito chiguagua que parecía muy enfermo, tenía los ojos rojos, probablemente por alguna infección, estaba muy delgado y apenas podía moverse. La pareja que era amante de los animales no pudo quedarse indiferente, recogieron al animal y lo llevaron al hotel. No les quedaba mucho tiempo de vacaciones y sabían que las normas del hotel eran muy estrictas con respecto a los animales así que no pudieron llamar a un veterinario. Sin embargo el amor y atenciones que dedicaron al perrito parecía tener sus frutos, lo alimentaron, limpiaron y al día siguiente parecía haber mejorado mucho, pues ya podía caminar y abrir los ojitos. Enamorados del dulce animal decidieron que no podían abandonarlo de nuevo a su suerte, mientras hacían la maleta para regresar a España hablaban de lo bien que se llevaría con su gato Baltasar. Metieron al perrito en un bolso y se dirigieron al aeropuerto. Como Sara estaba embarazada no tuvo que pasar por los filtros de seguridad por lo cual pudo pasar fácilmente al perrito escondido en su bolso, el animal aún estaba tan débil que no podía ladrar por lo que sería fácil llevarlo sin que nadie se diera cuenta. Una vez llegaron a su casa, su gato comenzó a comportarse de una manera extraña, tenía un comportamiento muy agresivo con el chiguagua, como si estuviera asustado. Pensaron que serían celos y que pronto serían amigos. Pasados unos meses nadie podría reconocer al chiguagua, el pequeño animal que parecía un esqueleto cuando lo encontraron había ganado peso y una poderosa musculatura, ya pesaba casi 8 kilos, un peso desde luego inusual para un perrito de sus características. El gato estaba muerto de miedo y no bajaba de los muebles para nada. El chiguagua se había convertido en el rey de la casa. Por otra parte Sara había tenido una niñita preciosa, debido a la preocupación de las últimas semanas de embarazo y la alegría del nacimiento la pareja casi ni se había percatado del comportamiento de sus mascotas. Hasta que un día Baltasar desapareció, el gato alguna vez había realizado alguna escapadita en busca de gatitas en celo pero era la primera vez que no regresaba en varios días. Antonio puso varios carteles por el barrio con la foto del gato pero no dieron sus frutos, el gato se había ido. Pasado un tiempo todo parecía haber vuelto a la normalidad, su bebé con dos meses estaba cada día más guapa. Su perrito ya pesaba 10 kilos y tenían un cuerpo rechoncho pero muy fuerte, era una verdadera máquina de comer que nunca parecía saciarse. Una tarde la comida del perro se acabó, por lo que Antonio tuvo que salir a comprar mas mientras Sara cuidaba de su hija. La madre aprovechando que el bebé se acaba de dormir se metió a la ducha. Mientras se enjabonaba escuchó el corto llanto de su hija, pero a los pocos segundo se calló de nuevo. Cuando Sara salio de la ducha su niña había desaparecido, no estaba en la cuna donde la había dejado. Como loca se puso a buscar por toda la habitación, debajo de la cama, en los armarios… nada, ¡ La niña había desaparecido!.Antonio que llegaba en ese momento encontró a su mujer gritando y llorando de desesperación, juntos revisaron hasta el último rincón de la casa, hasta que se dieron cuenta de que su perro tenía las patas llenas de barro y sangre en el hocico. Temiéndose lo peor salieron a su pequeño jardín donde encontraron oculto detrás de un seto un agujero en la tierra, como una madriguera. Aterrorizados por lo que pudieran encontrar cavaron con sus manos. Bajo tierra encontraron el cadáver de su hija parcialmente devorada y los restos de lo que parecía su gato desaparecido. Antonio encolerizado fue en busca del perro y con un bate de béisbol le golpeó varias veces matándolo en el acto. La policía llegó pocos minutos después y desconcertados por el caso llamaron a la perrera municipal para que se llevaran al animal, debían comprobar si tenía rabia y podría haber contagiado a sus dueños u otros perros del vecindario. El veterinario al llegar al lugar de los hechos dejó a todo el mundo estupefacto. “Esto no es un perro, es una rata enorme” Al parecer la rata había crecido junto a un riachuelo contaminado por lo que había perdido el pelo, su increíble tamaño también podría deberse a una mutación, motivo por el cual había crecido con un cuerpo deformado que se podría asemejar al de un perro

--------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
dejad en comentarios lo que os ha parecido. la historia para que conozcamos vuestra opinion.si queréis que publiquemos  vuestras historias,enviadlas a la siguiente dirección
elaticodelpanico@gmail.com
EStaremosencantados de publicarlas a la mayor brevedad posible.
tambien os recomiendo que mireis las historias anteriores del ático pues hay temas e historias muy interesantes y que os hagais supcriptores para estar al tanto de las novedades
búscanos en google+y ahora tambien en facebook