martes, 31 de marzo de 2015

CINCO





Buenas noches moradores del atico hoy les traigo una apasionante historia que les pondra los pelos de punta poneos comodos y disfrutad de ella




para ver el video,dale play en el reproductor.no olvides
que puedes ponerte en contacto con nosotros y enviarnos tus vivencias,historias temas, que quieres que tratemos ect a la siguiente dirección de correo electronico elaticodelpanico@gmail.com buscanos en google+ y ahora tambien en facebook



lunes, 30 de marzo de 2015

EL PACTO





Diego, un joven de 25 años, vivía una vida despreocupada y totalmente egoísta, mas que libertad, lo había convertido en libertinaje. Parecía no tener ningún propósito en la vida mas que asistir a cuanta fiesta y discoteca fuera posible. El dinero no le era problema, tenia lo suficiente como para vivir esta y otras dos vidas mas, era uno de los herederos de la fortuna de su tío abuelo Bruno Barrios, la cual incluía una hermosa casa apodada Casa Barrios y una vieja fabrica que aun producía mucho dinero, pero el dinero producto de la venta de su parte de la fabrica le interesaba mas. Esto ultimo, sumado al dinero heredado, era una verdadera fortuna.
Diego era un tipo vanidoso, individualista y mezquino, no hacia nada que no fuere para propio beneficio. Su porte superficial y egoísta le atraía a personas similares a quienes el apenas podía llamar sus “amigos”. Siempre estuvo rodeado de gente, pero en realidad, desde que se separo de sus padres, siempre había estado solo. El objetivo de cada fiesta era tener una conquista nueva, Diego elegía siempre una mujer atractiva, pues a decir verdad el también lo era, se pasaba la noche entera seduciendo mujeres alardeando de sus riquezas y buen físico, prometiéndoles este mundo y el otro. La mayoría de veces funcionaba, y terminaba la noche en su apartamento o algún lujoso hotel cercano compartiendo la cama con su nueva conquista. A diego le gustaba tomar fotografías durante la noche, las guardaba como un trofeo. Pero siempre, al amanecer, la actitud de Diego hacia sus doncellas cambiaba drásticamente y las desechaba como a un trapo sucio. En su mente una mujer era solo eso, objetos que están a su disposición para usarlas cada vez que a él se le antoje. Había vivido así durante algunos años y no tenia la mínima intención de cambiar ese estilo de vida.
Una noche, se encontraba celebrando juntos con sus amigos su cumpleaños numero 26, como era habitual, se encontraba con sus plásticos amigos en una estruendosa fiesta, cualquier excusa era suficiente como para armar escándalo como aquel, para Diego, no era nada nuevo. Pero esa noche, lejos de su cotidiana jovialidad y despreocupación por la vida, se le notaba pensativo, casi ido, parecía no disfrutar la noche como siempre lo hacia. Sus amigos ni siquiera lo notaron, y mientras se encontraba cavilando con la mirada perdida en el espacio, una chica se le acerco y le susurró al oído: “sopla las velas y pide un deseo”; Diego, sin ver atrás, se levanto de la silla donde se encontraba, soplo las velas y en su mente, pidió su deseo: juventud eterna. Hecho esto, sus amigos comenzaron en un frenesí fiestero, cada uno ocupándose de lo propio. El licor fluía por montones, el humo de los cigarrillos enturbiaba el aire que se encontraba ya denso por la bulliciosa noche. Todos habían dejado de lado al festejado, cada uno ocupado en buscar la conquista de la noche.
Diego se encontraba solo, y por primera vez parecía estar meditando sobre su futuro, dirigió la mirada hacia la pista de baile, y ahí, en medio de la multitud danzante, se encontraba una bella mujer simplemente inmóvil, que lo observaba fijamente con una mirada coqueta; pero él se mostro indiferente y casi desinteresado, bajo su mirada al piso por un momento y cuando la levanto nuevamente, se sorprendió al ver aquella hermosa joven parada justo frente a él. Había atravesado la pista de baile y la multitud que no cesaba de moverse, todo en solo un instante; pero el asombro duro poco, pues la belleza de la joven era cautivante, era tan bella como misteriosa, su cuerpo era escultural, morena de pelo castaño rizado, ojos verdes y ropa tan provocativa que no dejaba mucho a la imaginación. Parecía ser una modelo de revista, simplemente era la mujer mas hermosa que Diego alguna vez vio. Ella se le acerco y se sentó a su lado, poco tiempo paso antes que la conversación amistosa e inocente, se volviera un juego de seducción y coqueteos. Era algo extraño, pues siempre el seductor era él. Como era de esperarse, aquella noche terminaría en un derroche de sexo y lujuria, tanto o mas a las que Diego acostumbraba.
Si bien la noche había acontecido de maravilla, la mañana siguiente algo era diferente. Diego se encontraba solo en la cama, su misteriosa y bella acompañante ya no estaba a su lado, esta vez, él había sido el objeto utilizado y desechado. Intrigado y aturdido por un fuerte dolor de cabeza producto de la noche anterior, se levanto de la cama en busca de la hermosa joven, de la cual no conocía ni su nombre. Tras una corta e infructífera búsqueda, se dirigió al baño para asearse, y fue ahí donde encontró el mensaje que cambiaria su vida completamente. En el espejo del baño, escrito con lápiz labial color rojo escarlata, el mensaje decía: “Bienvenido al mundo del SIDA. Bienvenido al Infierno. Si quieres una segunda oportunidad, llama a mi padre 2999 – 1666”. Diego se quedo incrédulo ante aquel siniestro mensaje, no podría creerlo, será una de esas historias que solo le suceden al amigo de un amigo y que todos saben que nunca son ciertas. Pero para él, esa era su nueva verdad. Ese mismo día se hizo analizar de VIH, el análisis dio negativo. Diego respiro con alivio, estaba convencido que aquello había sido una muy pesada broma de mal gusto, cometida quizá, por alguno de sus amigos. No le dio mayor importancia a aquel acontecimiento, lo cual después de algunas semanas paso a formar parte del olvido.
Más de un año había pasado, y Diego se encontraba ingresado en un hospital debido a una simple gripe que se había vuelto una seria neumonía. Entre los análisis que le hacían estaba también el de VIH; para asegurarse de los resultados, los habían hecho tres veces; en las tres, el resultado era siempre el mismo: positivo. Diego se sentía destrozado completamente, su mundo tal y como el lo conocía se le venia abajo, recordó con ira aquella joven, la causante de su sufrimiento, la maldijo una y otra vez, le costaba trabajo creer que le estaba sucediendo a él, iba a morir.
Solo, postrado en la cama de aquel lánguido hospital, en medio de tantos lamentos y maldiciones, recordó aquel numero, ¿Cómo podría tener una segunda oportunidad al llamar al padre de aquella joven?, ¿Cómo?; no lo sabia, pero no tenia nada que perder al intentarlo. Saco su teléfono y comenzó a llamar a aquel numero… no sabia que esperar, pero al menos quería saber quien era la causante de su desgracia. Una voz grave, casi inhumana contesto del otro lado de la línea:
- Hola Diego, he estado esperando tu llamada, se que quieres una segunda oportunidad.
- Pero, quien es usted? Como sabe que soy yo quien le esta llamando?
- Yo lo se todo, yo soy tu verdadero salvador, puedo ofrecerte lo que tu desees, solo tienes que pedírmelo
- No me vengas con eso por favor, no estoy para bromas, así que si no tienes nada mejor que decirme entonces…
- Muy bien Diego, entonces te veré en tus sueños… 




La llamada se corto en ese momento. Diego intento llamar nuevamente pero la línea siempre aparecía ocupada. No le presto mayor importancia al asunto y dejo el teléfono de lado. A medida que la noche se acentuaba, el sueño también lo hacia, no paso mucho tiempo antes que él se quedara dormido, era un sueño tan profundo, casi como una posesión, parecía que su mente se liberaba de su cuerpo y se comenzó a elevar…
Aquello mas que un sueño parecía ser una visión, el enigmático personaje del otro lado del teléfono estaba cumpliendo su promesa a cabalidad, ahora estaba visitando a Diego dentro de sus sueños. Ambos se encontraban en un vacio total, Diego se sentía muy lucido, sabia que no era solo un sueño, y aquel personaje se encontraba justo frente a él. Pero a pesar de la cercanía era imposible vislumbrar rasgo alguno. El ente se encontraba rodeado por una densa niebla oscura que solo dejaba entre ver una sombría silueta. Aquella sepulcral voz no se hizo esperar:
- Estoy aquí, como te lo prometí – dijo aquel extraño e inquietante ser –
- ¿Qué quieres de mi? ¿Por qué estoy pasando todo esto?
- Quiero darte la oportunidad de tu vida, puedo concederte todo lo que desees, solo tienes que pedírmelo.
- ¿Todo? ¿cualquier cosa? – pregunto Diego asombrado - ¿Dónde esta la trampa? ¿Qué es lo que tengo que darte a cambio? ¿acaso deseas mi alma?
- Son muchas preguntas, pero todo depende de lo que desees y de la cantidad de tus deseos, cuanto mas me pidas, mayor será el precio – dijo aquella fantasmal figura casi escondiendo una sonrisa.

Diego pensó en la propuesta hecha por un momento, ya había escuchado anteriormente sobre quienes hacen un pacto y al final terminan perdiendo sus almas; no es que creyera en esas banalidades, pero la verdad no quería arriesgarse. Siempre se creyó ser alguien muy listo, así que quería salir más que beneficiado de esta situación. Lo medito por un momento, y luego negoció con su espectral acompañante:

- Solo quiero tres deseos – Dijo con seguridad.
- Dímelos y yo te diré el precio a pagar – Susurraba ansiosa aquella voz
- Estas son mis peticiones:
1. Quiero tener vida eterna, no envejecer, ser bello y tener mi hermoso cuerpo de 25 años eternamente.
2. Deseo tener el suficiente dinero como para derrocharlo en lo que yo quiera, sin nunca tener la necesidad de trabajar ni tener que preocuparme por la procedencia o la falta de éste.
3. Deseo que nadie, sin excepción alguna, pueda ser dueño o dueña de mi alma, la cual me pertenecerá a mi solamente y a ningún otro ser que no sea yo, y eso te incluye a ti especialmente.
Estos son mis deseos, ahora dime tu precio.
- Así que nunca podre tener tu alma?, Esta bien, son tres deseos y el precio que tendrás que pagar son tres almas, pero no almas cualquieras, quiero tres almas que hayan sido torturadas por ti hasta morir.
- ¿Quieres que yo torture a tres personas?
- Que sean los tres que tu quieras, no me importa, y para facilitar tu tarea, tendrás salud y gozaras de mi impunidad, sin importar el crimen que cometas, nunca nadie te podrá culpar por ello. ¿tenemos un trato?
- Trato – dijo Diego tras pensarlo un momento.
Aquella niebla comenzó a enturbiarse aun más y a moverse en forma arremolinada haciéndose mas grande, la voz en su interior resonaba con estrepito:
- Tendrás exactamente 30 días de salud e impunidad, deberás cumplir tu cometido en ese lapso, luego de eso morirás, y si no has cumplido tu me pertenecerás eternamente.

Risas escalofriantes inundaban aquel lugar. Diego se alejaba flotando rápidamente hasta caer nuevamente en su propio cuerpo. En ese momento despertó sintiéndose mucho mejor, sabia que no había sido solo un sueño y ahora, sabia perfectamente lo que tenia que hacer


Uno a uno los días pasaban lenta e inexorablemente. Diego no dejaba de pensar en cómo llevar a cabo su parte del trato. No es que temiera de la idea de torturar y matar a otra persona, al contrario, pues siempre le había intrigado tener semejante poder sobre alguien. El problema en sí era que la oportunidad no se presentaba, hasta que llegó aquella noche de viernes, una en la que su conquista habitual seria para mucho más que un momento placer carnal.
Sabía que sería difícil cumplir su objetivo en su apartamento, donde las paredes nunca eran tan gruesas como para acallar los ruidos y al estar rodeado de tantos vecinos entrometidos, su labro seria simplemente imposible. Pero oportunamente se recordó de aquella vieja propiedad, Casa Barrios, la herencia olvidada de su tío abuelo Bruno. Deshabitada desde hacía varios años, era visitada únicamente por la encargada del mantenimiento del lugar, visita que podía ser interrumpida fácilmente.
Diego no lo dudó y acudió con su víctima al lugar. Después de su habitual tributo de sexo, sometió a su víctima y la llevó al sótano, el cual, al ser tan profundo y aislado, se hacía casi a prueba de sonido, parecía estar hecho para este tipo de situaciones, simplemente era el lugar perfecto. Dejó a la chica ahí, atada fuertemente a una silla de pies y manos mientras planeaba su funesto destino. Diego daba vueltas y vueltas a su cabeza, los enérgicos gritos de aquella infeliz en suplicas de su liberación se escuchaban como música de fondo, no paso mucho tiempo para que Diego se hartara de esos chillantes alaridos. Se acercó a ella y sin ninguna muestra de emoción comenzó a golpearla repetidamente, casi a punto de hacerla desfallecer. Luego, cuando los golpes la habían dejado casi inmóvil, cosió su boca para asegurarse de no volver a escuchar aquellos ensordecedores alaridos nuevamente. Hecho esto, se percató de un par de tijeras podadoras que se encontraban en el lugar, era como si alguien las hubiera dejado ahí para él, una voz en su interior le dijo: “úsalas”, las tomó y sin titubear, comenzó a amputarle los dedos de las manos de la joven, los cortaba uno a uno, causándole un dolor insufrible, la chica desesperada, se olvido totalmente de los hilos que cosían su boca e intento gritar tan fuerte como pudo, pero al hacerlo, lo único que logro fue rasgarse los labios, logró abrir su boca pero el hilo no cedió, pero sus labios si lo hicieron.
Retazos de piel y tejido que antes eran sus carnosos labios, colgaban de su boca, de sus mutiladas manos fluía una enorme cantidad de sangre, se encontraba inmóvil, abrumada de tanto dolor. Luego, en un acto que no era más que maldad pura, Diego tomó un mechero de llama alta, y tras asegurar muy bien aquellos despojos de manos, comenzó a quemar hasta casi carbonizar una a una las diez heridas donde antes se hallaban sus dedos. La joven, con la boca y manos mutiladas, simplemente no era capaz de soportar aquel sufrimiento, su cuerpo intentaba apagarse perdiendo el conocimiento momentáneamente, recuperándolo solamente cuando Diego la golpeaba con el fin de hacerla reaccionar para que presenciara otro grotesco acto por parte de su captor: Diego tomo los diez dedos amputados, y comenzó a cocinarlos en aceite y especias en una pequeña cocina que estratégicamente se encontraba en el lugar, los cocino hasta freírlos en su totalidad. Los sirvió en un plato con sus respectivos aderezos y comenzó a comerlos, saboreándolos lentamente frente a la joven, los devoraba hasta los huesos, parecía en verdad disfrutar de aquel despreciable manjar.
Primero la había obligado a verlo comer, pero luego, al percatarse que es de mala educación el comer sin invitar a otro, le pidió que abriera la boca, pero al negarse la joven, le arrancó los trozos de labios que le colgaban y no conforme con eso, la golpeo hasta fracturarle algunos dientes, para luego obligarla a comerse sus propios dedos. La joven estaba a punto de sucumbir, le rogaba a su verdugo por su muerte, en cambio, Diego tomó nuevamente el mechero colocándolo entre las piernas de la joven, encendió la llama a potencia media arrancándole de inmediato insufribles alaridos de dolor, su piel se contraía a consecuencia del fuego, mostrando la carne al perfecto color rojo carmesí que se ennegrecía lentamente al calor de la llama, la grasa corporal que emergía no hacía más que avivar la llama llegando a quemar y carbonizar el área hasta que la sangre no fluía mas.
La garganta de la joven ya había excedido su límite, totalmente desgarrada solo abría la desfigurada boca sin poder ya emitir sonido alguno, mientras Diego seguía quemando pequeñas porciones de su cuerpo en un patrón arbitrario. No pasó más de una hora antes que ella dejara de moverse, al fin la muerte la acogía. Dieciséis horas de tortura habían pasado, Diego ni siquiera supo su nombre, realmente nunca le importó, lo único importante es que ya había cumplido con su primer objetivo, y en realidad, lo había disfrutado mucho más de lo que alguna vez se imaginó. Comenzó a cavar una fosa en el sótano para sepultar aquel cuerpo repugnante y desfigurado, ahora solo necesita dos almas más.
Dos días pasaron antes que el verdugo eligiera su próxima víctima. El procedimiento era el mismo, una bella joven era seducida nuevamente por el galán para la ritual noche de sexo y lujuria. Esta vez, Diego se tomo la molestia de conocer el nombre de su víctima. Ángela fue igualmente sometida como su antecesora, atada de manos y pies a la misma silla metálica, fue dejada encerrada en aquel nefasto sótano. Diego no tardo mucho en regresar, Ángela no dejaba de gritar angustiada en suplica de ayuda, a Diego le molestaban los gritos y para acallarlos, selló su boca con cinta aislante autoadhesiva. Uso un par de tijeras para cortarle la ropa y dejarla totalmente desnuda, luego, con un gotero, comenzó a verter lentamente gotas de ácido hidroclorhídrico, que es capaz de corroer el metal, vertía una gota en diferentes partes del cuerpo. La piel se derretía en efervescentes charcos de sangre y el ácido avanzaba lentamente hasta corroer la carne. El ácido era aplicado en las piernas, pechos, pezones, brazos, manos, abdomen e incluso en sus genitales. Los gritos enmudecidos por aquella cinta no se hacían esperar, el dolor y sufrimiento de la joven eran más que evidentes. Hecho esto, Diego la tomó por la cabeza y con un par de grapas, le clavó los parpados al cráneo haciéndole imposible el poder cerrar los ojos, esos bellos ojos azules. Tomó nuevamente el gotero lleno de ácido y sosteniéndole fuertemente la cabeza, le dejo caer un par de gotas en cada ojo. No hace falta decir que Ángela se retorcía de dolor; sus ojos comenzaron a derretirse al contacto con el ácido, aquel hermoso color azul desaparecía cuando un liquido blanquecino mezclado con sangre bajaban lentamente deslizándose por sus mejillas, espeso y viscoso al igual que baja la cera derretida al calor de la llama de la vela. Ángela comenzó a convulsionar, el dolor era demasiado abrumador para ella, las convulsiones se acompañaban de reflejos de regurgitación, pero a tener los labios sellados con la cinta adhesiva, el vomito no pudo salir y sus pulmones se llenaron de liquido. Ángela se ahogó en su propio vomito.
Al ver terminado su trabajo, Diego comenzó a cavar una segunda fosa en el sótano donde sepultaría a su nueva víctima. La tortura había durado tan solo ocho horas, acabo antes de lo pensado y se sintió de alguna manera frustrado al no tener más tiempo para hacer todo lo que hubiese querido. Ya había terminado con dos, ahora solamente le faltaba uno para cumplir su cuota.
Veintisiete días han pasado y la salud de Diego comienza a decaer, la neumonía va tomando fuerzas gradualmente, sabe que no dispone de mucho tiempo antes que su plazo se venza. No ha ido a su casa en semanas, ni siquiera salía de Casa Barrios, sabe que nadie lo busca, sus amigos a penas se dan cuenta de su desaparición sin darle mayor importancia, y su familia, pueden pasar meses sin tener contacto con ellos sin causarles la mínima preocupación. El está solo, lo sabe y siempre lo supo. 




Esa mañana, a tres días de vencer su plazo estipulado, María, la encargada de la limpieza y mantenimiento de Casa Barrios, se hace presente para sus labores triviales. Ella no se percata de la presencia de Diego en la casa, hasta que este la sorprende por detrás golpeándole fuertemente la cabeza con un madero. María pierde el conocimiento y cae al suelo, ahora está a total disposición de Diego. 

María es una mujer mucho más corpulenta que las jóvenes anteriores, por lo tanto a Diego le cuesta mucho más trabajo el maniobrar su cuerpo aun cuando este inconsciente. La despoja de toda vestimenta, pero al no poder bajar las escaleras del sótano cargándola, la lleva al jardín trasero. La sienta en el suelo de espaldas a un árbol, le ata las manos rodeando el tronco del mismo y ata también sus pies que quedan extendidos en el suelo; la amordaza fuertemente y se asegura que aunque despierte, no podrá emitir sonido alguno. Ya habiendo colocado a María en su lugar y tomando todas las precauciones pertinentes, la despierta al verterle un balde de agua hirviendo en todo el cuerpo. María se estremece y despierta con la piel profundamente enrojecida y como Diego lo había anticipado, al estar atada de espaldas al árbol y fuertemente amordazada, es incapaz de moverse o emitir algún sonido audible a más de un metro.
El estado físico de Diego era ya decadente, se veía muy limitado pues no podía realizar mayor esfuerzo físico. Tomó una navaja y comenzó a hacer pequeños cortes que no eran muy profundos en cada parte del cuerpo de María que a él se le antojara. La piel de María comenzaba a ampollarse debido a las quemaduras, el dolor de los cortes no eran nada en comparación al ardor de las llagas en todo el cuerpo. Diego observo su entorno y después de una corta búsqueda, fue a la cocina, de donde regresó con varias botellas, comenzó a verter litros y litros de miel de abeja sobre el cuerpo lacerado de María, hasta haber vaciado todas las botellas. Esto, hasta cierto grado, daba un alivio temporal al dolor de las quemaduras, pero lo maléfico de la obra era que la miel estaba atrayendo a un ejército de hormigas rojas. María se hallaba esclavizada junto a un enorme nido de hormigas, miles y miles de estas parecían hacer formaciones de batalla y desfilar hacia la miel vertida sobre el cuerpo de la mujer. Un ejército que lenta e implacablemente recogía su dulce botín, llenando a la vez de miles de dolorosas picaduras. El solo correteo de las hormigas sobre aquella piel tan irritada era ya insoportable. Las ampollas abiertas en la piel, facilitaban que la miel se introdujera en ellas, así como también lo hacía en aquellos cortes hechos anteriormente, esto provocaba a las hormigas a arrancar pequeños trozos de endulzada piel, trozos tan pequeños como la cabeza de un alfiler, pero tan dolorosos como arrancarse las uñas con los dientes.
Diego sabia que las hormigas poco a poco, terminarían con su trabajo y dejo a María a cargo de ellas. Abandono el lugar en busca de ayuda médica. Su tercer y última víctima estaba lista, aunque él realmente nunca la vio morir.
Él fue ingresado ese mismo día en el hospital local, la neumonía empeoraba a cada momento. Casi agonizante, recordó aquel numero 2999 – 1666 2999 – 1666, comenzó a llamar… nadie contestaba del otro lado. Se sentía estafado, él había cumplido con su parte del trato pero nadie más había cumplido con él. Los tres días pasaron y Diego perdió la batalla contra su enfermedad. Murió tal y como le habían vaticinado treinta días antes. Al morir, su alma comenzó el paseo por la sima. Después de su interminable descenso al foso se encontró con su negociador, aquel que le había ofrecido la inmortalidad y que a su juicio, no le había cumplido:
- ¿Qué estoy haciendo aquí? – Decía Diego con tono enfurecido – Yo debería estar vivo.
- No te precipites, María tardó tres días en morir y al final murió justo unos momentos antes que tú, solo quería estar seguro que cumplirías con el plazo. Además, para tener un cuerpo joven y eterno primero debías deshacerte de ese enfermizo que poseías.
- Yo he cumplido con mi parte, ahora cumple con la tuya y dame esos tres deseos
- Admito que lo has hecho, has cumplido aquí están tus tres deseos:
1. Tu alma es libre ahora, no le pertenecerá a nadie más que a ti.
2. Tendrás todo el dinero que necesites de aquí a la eternidad, al despertar solo debes buscar en el bolsillo derecho de tu pantalón y ahí lo encontraras.
3. Tendrás también juventud y vida eterna, poseerás tu embellecido cuerpo de 25 años, saludable y fuerte, jamás morirás ni envejecerás. Pero has de esperar tres días para esto pues a nadie le es permitido levantarse de entre los muertos antes de esos tres días.

Diego se notaba complacido, sabía que estaba obteniendo lo que tanto anhelaba; todo ese esfuerzo al fin estaba dando frutos. Permaneció en el limbo durante tres días, y como le había sido prometido, al tercer día despertó. Diego moría de ansias por encontrarse con su nuevo futuro.
Lentamente sus ojos se abrieron. La oscuridad era total. Su cuerpo se hallaba entumecido debido a la falta de movimiento. Poco a poco iba recobrando la vida y poco a poco también el horror se acrecentaba al infinito. Se hallaba encerrado en un espacio reducido, apenas y había espacio para él. Palpando desesperado a su alrededor pudo darse cuenta que su temor se estaba volviendo realidad. Las paredes acolchonadas con algodón y lino le comprobaban su realidad, se encontraba dentro de su ataúd, sepultado a tres metros bajo tierra. Desgargantes gritos de pavor y auxilio comenzaban a emerger de aquel cuerpo antes inerte, gritos que eran apagados por las paredes del ataúd, semejantes alaridos eran solo comparables con aquellos que sus víctimas habían hecho antes. En un atisbo de esperanza, comenzó a revisar sus bolsillos en busca de un teléfono… no encontró nada. Pero en la bolsa derecha de su pantalón había algo: una moneda de un centavo, no era ninguna fortuna, pero seguramente nunca iba a necesitar más que eso estando ahí adentro. A medida que el tiempo pasaba, el aire enrarecía, el oxigeno se acababa lentamente, esa no era una preocupación pues sabía que no podía morir; pero sin embargo, al agotarse el aire comenzó a asfixiarse lentamente, la falta de oxigeno en sus pulmones le hacía retorcerse de angustia en busca de una bocanada de aire, se sofocaba, pero la muerte no llegaba ni llegaría jamás. Estaba confinado a una agonía eterna de la cual le era imposible escapar, se asfixiaría por la eternidad. Se encontraba totalmente solo, como en toda su vida había estado; pero no por mucho, pues con el tiempo, los gusanos que se moverían debajo de su piel, serian la compañía que nunca lo abandonaría.
Diego quería pasarse de listo y beneficiarse egoístamente de la situación como lo había hecho en toda su vida, intentó aprovecharse de alguien que fue más listo que él, y al final creó su propia perdición pues sus deseos, al ser tan egoístas, le habían condenado, él nunca se dio cuenta que al pedir un deseo que no fuese para sí mismo, se salvaría de todo sufrimiento.
Sus tres deseos estaban cumplidos:
1. Vida eterna, jamás moriría.
2. Todo el dinero que podría necesitar
3. Su alma jamás le pertenecería a Dios o Demonio alguno, solamente a él de aquí a la eternidad.




domingo, 29 de marzo de 2015

GEMELAS




buenas noches moradores del ático hoy les traigo una interesante historia de terror pónganse cómodos y disfruten de ella

   

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sábado, 28 de marzo de 2015

LA BOLA DE FUEGO






Cierta vez un hombre se encontraba solo en su casa -en ese entonces los patios era muy grandes, y podía ser que estuvieran limpios o llenos de maleza-, cuando de pronto le extrañó ver una bola de fuego en el fondo del patio, se fijó bien y sí, era una pequeña bola como de fuego que alcanzaba a iluminar un poco en su entorno.
Se acercó sin miedo ya que estaba acostumbrado a recorrer su patio y llegar hasta el fondo cuando era necesario. Al llegar ahí, dentro del fuego le salió una serpiente grande que se le enredó en todo su cuerpo, el hombre se quedó paralizado de miedo y casi sintió que le explotaba el corazón.
La serpiente, casi como en un murmullo, le empezó a hablar al oído, le dijo que tenía para él una gran fortuna, pero todo dependía de él, “debajo del fuego hay una lata grande llena de monedas de oro, tienes que regresar mañana en la noche a buscarla y será tuya, pero no se lo cuentes a nadie ya que si lo haces se convertirá en carbón”.
Desapareció al instante la bola de fuego y la serpiente, y en la oscuridad el hombre se fue recuperando lentamente. Regresó a su casa y no durmió esa noche, aunque aterrado se encontraba feliz sabiendo que sería rico.
Al día siguiente se encontró con un amigo y le contó la historia, se tomó algunas cervezas y no quiso emborracharse, porque en la noche iría a buscar su lata de oro.
A la medianoche salió temeroso, pero la ambición le dio fuerza y llegó adonde estaba la bola de fuego, escarbó ansioso con su barreta, la tierra estaba pedregosa y al tratar de sacar la tierra se cortó con las piedras filosas, pero él continuó y escarbó ya muy hondo hasta darse cuenta de que no había nada, esta vez se le apareció una iguana grande que se acercó a él, sintió su lengua larga que le dijo: “el carbón es tuyo” y desapareció al instante.
Se dice que el hombre quedó pobre. La bola de fuego es una leyenda de Hecelchakán, ya que se menciona que sigue apareciendo en los patios y unos se han vuelto ricos y otros siguen en la pobreza por el temor de encontrarse a una serpiente o iguana gigante que habla



viernes, 27 de marzo de 2015

LA LLORONA




Buenas noches moradores del ático. una vez mas acudo a mi cita con ustedes para traerles una apasionante historia de terror .pónganse cómodos y dispónganse a pasar un rato de terror .



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jueves, 26 de marzo de 2015

LA MUELONA


Se cuenta que en la época de la colonia llegó una mujer con malos antecedentes buscando riqueza. Era una mujer de clase baja dedicada a vender y traficar jóvenes, ladrona y mentirosa. La mujer llevaba el mismo estilo de vida que en España, engañaba a muchachas y lucraba con su inocencia, leía las manos , las cartas, tenía embaucado a muchos hombres con las jovencitas cuando ellos ya no querían ir, los extorsionaba con dinero advirtiéndoles que su familia se enterarían de sus amoríos con las jovencitas. La mujer era mala además que poseía gran belleza y lujuria, destruía matrimonios carecía de remordimientos utilizaba sus encantos para tener lo que quería. Así pasó los años empezó a envejecer desapareció su belleza y en lugar arrugas, pero su maldad no desaparecía, tuvo un pacto con el demonio y recuperó la juventud, pero con unos dientes y colmillos muy grandes para destrozar a los hombresLa leyenda de la muelona que es una bella muchacha que se aparece en las noches, buscando hombres infieles, borrachos, los que buscan aventuras amorosas, con su sonrisa los atrae caen en su trampa donde su inmensa dentadura los tritura y los devora. Los campesinos dicen que siempre está junto a un árbol viejo , que en la noche se oye el macabro triturar de huesos. Que para protegerse de la muelona tiene que tener una medalla de San Isidro. Que la han visto bailar con esqueletos, cuando canta atrae a los hombres después de hacer el amor se los come, con la sangre y el esperma hace  pócimas para sus nuevas victimas.







miércoles, 25 de marzo de 2015

TODO POR LA VIDA



Buenas noches moradores del ático. hoy os traigo una apasionante historia que os mantendrá pegados a la pantalla del monitor o del movil ya depende desde donde nos estén viendo.como siempre les digo,ponganse comodos y disfruten de ella.


 



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martes, 24 de marzo de 2015

EL NIÑO DEL COLEGIO








Esta historia es real, sigue ocurriendo en mi atormentado colegio. Hace muchísimos años, en nuestro colegio, encerraban a los niños en el sótano sí se portaban mal. Ocurrió eso con un chico nuevo, tenia cinco años, ojos azules y carecía de amigos. Fue encerrado y las maestras responsables se olvidaron de el. Los compañeritos de la clase también....El niño permaneció mucho tiempo en el sótano, hasta morir de inanición (hambre). Se dice que él comenzó su sufrimiento a las seis de la tarde y se fue de nuestro mundo a las seis de la mañana. Las maestras murieron apuñaladas, aunque a ciencia cierta no se sabe, por el espíritu del niño buscando venganza. Una vez cumplida su misión, volvió al sótano de nuestro colegio y se quedó allí hasta las seis de la tarde, hora donde empezó a sentir la fatal hambre. Pasada esa hora, sale del sótano con un vaso de leche (símbolo del hambre qué pasó) y repitiendo sin cesar: "Soy nuevo". Sí conoces la leyenda, debes pasar indiferente ante él, pues lo toma como un reto y te da muerte. No puedes ni hablar, ni rozarle, NADA. Vaga por todo el piso de abajo, después comienza a hacerlo en el de arriba y repite el trayecto toda la noche. A las seis de la mañana, Hora de la muerte, regresa a la prisión qué fue para él el sótano, y no se lo vuelve a ver hasta la hora antes marcada (18:00pm) El sótano es un misterio, y se dice qué cada 30 años únicamente puede volver a abrirse, y eso ocurrió hace dos años. Por eso nos mantenían alejados del piso de abajo, cuando cursábamos 4º. Todo aquel profanador de la tumba de ese pobre niño nuevo de cinco años estará condenado a morir a manos del mismo. 
Una cruel tortura de hace años que se introduce a la realidad, trayendo a ese espíritu demoníaco de vuelta.



lunes, 23 de marzo de 2015

LA LLORONA





Buenas noches moradores del atico un dia mas os traigo una historia de terror que os pondra los pelos de punta.



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domingo, 22 de marzo de 2015

LA FANÁTICA DE HELLO KITTY



Hace no mucho tiempo vivía una chica que era una absoluta fan de Hello Kitty. Tenía la más increíble colección de merchandising de la simpática gatita y su habitación parecía más un museo que el cuarto de una niña de su edad. Era un chica tímida y muy reservada, y su extraña afición la puso en el punto de mira de un grupo de chicas indeseables que había en su escuela.
Este era un grupo de delincuentes juveniles que se divertían golpeando, robando y humillando al resto de muchachas, pero en su caso el acoso era continuo y diario. Sabían que ella nunca diría nada ni a sus padres ni a los profesores, y eran lo suficientemente listas como para golpearla en lugares en los que no quedara marca o se taparan con la ropa. Tan continuo fue el acoso, que acabó acostumbrándose y cuando la empezaban a molestar se alejaba del dolor pensando en su adorada Hello Kitty. En sus fantasías recorría un idílico mundo donde nada ni nadie podía hacerla daño, y de esta forma aprendió a ignorar el dolor y la humillación.
Las abusadoras vieron cómo los llantos y quejidos se convirtieron en una cara inexpresiva. Y lo que más las inquietaba, era que sus ojos parecían como muertos, vacíos e indiferentes a las palizas que recibía.
La líder del grupo comenzó a darse cuenta de que su comportamiento le hacía perder el respeto de las demás, que veían como era incapaz de doblegarla. La chica no se resistía, no luchaba, no lloraba, era como si simplemente la ignorara. Pero lo que era aún peor…
¡Le daba miedo!.
No sabía el porqué, pero esos ojos inexpresivos con los que la miraba cuando la estaba golpeando, simplemente le helaban la sangre. Un día decidió acabar con el problema y organizó a su banda para seguir a la chica hasta su casa. Aprovechando que sus padres llegaban tarde del trabajo, pretendían infligirle tantodolor que temblara cada vez que se acercaran a ella. Sabía que eso no lo podía hacer en la escuela o en la calle porque siempre podría haber alguien que las delatara.
La chica al llegar a su casa lo primero que hizo fue ponerse uno de sus pijamas favoritos de Hello Kitty, como cualquier día normal. No habían transcurrido ni dos minutos cuando el timbre de la puerta sonó. Sin pensarlo abrió la puerta y, antes de que pudiera reaccionar, dos chicas de la banda ya la tenían inmovilizada por los brazos. Un momento después la líder entró con una risa burlona.
-¿No te han enseñado a preguntar antes de abrir la puerta? – Sin mediar una palabra más la golpeó con todas sus fuerzas en el estómago, dejándola sin aire y doblada de rodillas en el recibidor de su casa.
Las delincuentes entraron en su casa y cerraron la puerta asegurándose que nadie las hubiera visto. Arrastrándola la subieron hasta su habitación y comenzaron a burlarse de su colección mientras destrozaban una por una sus figuras, sábanas o cualquier otro objeto con el logo de Hello Kitty.
Pero la chica ya se había evadido mentalmente. Sus ojos una vez más se habían vuelto inexpresivos y parecían ajenos a todo dolor o vejación. Probaron apagándole cigarrillos en la pierna, con cortes en su piel, saltando sobre ella… pero todo parecía inútil. Esos ojos fijos, como perdidos, empezaron a atemorizar a todo el grupo y algunas de ellas comenzaron a decir que era mejor irse, que alguien podía llegar o cualquier otra excusa para ocultar la realidad, ¡Se morían de miedo!.
La líder no podía dejar las cosas así y decidió acabar de una vez por todas con el problema.
-¿Sabes qué fue lo que dijo Hello Kitty? – le dijo mientras metía una mano en el bolsillo.
Pero la chica no contestó y continuó inmersa en su mundo de fantasía.
– No puede decir nada – dijo la jefa del grupo – ¡¡¡Porque no tiene boca!!! – y de repente sacó una navajaabierta del bolsillo, con la que le comenzó a arrancar los labios de la chica. Dejando su pijama, sus sábanas y toda su habitación de Hello Kitty manchadas de sangre.
Pero contra todo pronóstico la chica ni se inmutó y continuó mirándola con esos ojos sin vida. La líder de la banda asustada comenzó a apuñalarla en el pecho, le clavó incontables veces la navaja hasta que murió escupiendo sangre y con los pulmones totalmente perforados.
Las demás integrantes de la banda salieron corriendo, pensaban ir a asustarla, en ningún caso habían ido para asesinarla. Pero igualmente eran cómplices y sabían que todas ellas podían ser juzgadas. Para ocultar las pruebas que hubieran podido dejar, la líder prendió fuego a la habitación y en pocos minutos, era toda la casa la que estaba en llamas.
Pero por más que corrieran o se ocultaran nunca podrían escapar de lo que habían hecho, y sin saberlo habían despertado una sed de venganza que la chica no pudo cobrarse en vida, pero sí lo haría en la muerte y desde el más allá como un fantasma.
Todas ellas empezaron a tener horribles pesadillas en las que podían ver los ojos inexpresivos de la chica asesinada mirándolas fijamente. Pero eso no fue más que el principio, cuanto más fuerte era el fantasma, más poder podía ejercer sobre ellas, y un día comenzó el verdadero sufrimiento.
Sin saber cómo, las asesinas comenzaron a sentir que cada vez les costaba más abrir la boca, hasta que un día despertaron con la boca como si estuviera sellada: no podían hablar, no podían comer ni beber, y por más que intentaban forzar las mandíbulas, no eran capaces de despegarlas.
La líder fue la primera que sintió el efecto y la primera en darse cuenta al mirarse al espejo que su boca parecía difuminarse, como si se estuviera borrando, hasta finalmente desaparecer. Parecían un dibujo de Hello Kitty, en el que no existe boca en el rostro de la gatita. Por supuesto que nadie más aparte de ellas podía ver que su cara no tenía boca. Era como si el fantasma jugara con su mente torturándolas.
En un par de días las abusadoras se empezaron a sentir mal, no podían beber y comenzaban a sentir lossíntomas de la deshidratación, tenían terribles dolores de cabeza y en sus delirios veían los ojos inexpresivos de la chica mirándolas fijamente en cualquier lugar. Podían sentir como las golpeaban pero no podían gritar, y lo que era aún más inquietante, una especie de fuerza malévola les impedía pedir ayuda. Poco a poco fueron sucumbiendo, rindiéndose al dolor y sus ojos fueron perdiendo brillo, perdiendo vida y volviéndose tan inexpresivos como los de la chica a la que humillaron, golpearon y finalmente asesinaron.
Cuando se iban rindiendo su mente abandonaba su cuerpo y entraban en un coma irreversible. Su mente se evadía y llegaban a un idílico lugar lleno de flores y pequeñas muñecas de hello kitty que jugaban y saltaban divirtiéndose. Era el mundo imaginario en el que la chica asesinada se evadía del dolor.
La líder de la banda fue la última en doblegarse y caer en un coma profundo. A los pocos segundos de llegar a aquel paradisíaco lugar, el cielo se oscureció y las decenas de Hello Kittys que jugaban distraídas se giraron hacía ella mirándola fijamente, con los mismo ojos sin vida que los de la chica.
Había comenzado su verdadero sufrimiento, pues en este mundo no había como escapar del dolor y la chica torturada se aseguraría de que no cesara el dolor hasta que alguien las desconectara de las máquinas que las mantenían con vida en el mundo real, en un coma profundo del que nunca despertarían.

sábado, 21 de marzo de 2015

BOLAS DE FUEGO





Buenas noches moradores del atico hoy os traigo una aterradora leyenda poneos comodos y  disfrutadla


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jueves, 19 de marzo de 2015

LOS CUENTOS DE AYER Y DE HOY




Pese a lo que muchos estamos acostumbrados a pensar los cuentos infantiles no siempre han sido tan “políticamente correctos” como lo son en la actualidad, ya que la época en la que muchos de ellos fueron escritos era mucho más peligrosa de vivir que la actual. Los cuentos se usan como enseñanza, como forma de educar a los niños para que no hagan determinadas cosas como hablar con extraños, escaparse de casa y un largo etcétera, y en base a los tiempos que corran pueden ser más o menos crueles. Si tienen el estómago sensible es mejor que no sigan leyendo, aunque se trate de cuentos infantiles de brujas y niños, pueden herir la sensibilidad de más de un adulto.
El cuento de Caperucita Roja y el Lobo ha contado con multitud de versiones aunque a grandes rasgos contiene la misma moraleja: no fiarse de los extraños. En en cuento original se nos describen algunas cosas que pondrían los pelos de punta a cualquier niño de la época, aunque hoy con la constante cascada de violencia en la televisión y los juegos tal vez no resulten tan aterradores como antaño. En la versión antigua se nos cuenta como el lobo invita a Caperucita a comer de los restos de la abuela, a la que acaba de descuartizar, además de que la niña escapa con la excusa de que necesita ir al baño pues no quiere hacerlo en la cama de su querida abuela.
En el caso de La Sirenita nos encontramos con que la hermosa mujer-pez, tras pasar por innumerables penurias para lograr escapar de su condición de sirena y convertirse en humana, al precio de que a cada paso en tierra sentirá un puñal que se le clava bajo la planta del pie, finalmente es abandonada por el príncipe que decide casarse con una mujer de familia acomodada. Ariel termina por morir de tristeza tras verse sola y abandonada en un mundo que no es el suyo.
Las hermanastras de La Cenicienta, en su obsesión por casarse con el príncipe y sabedoras de que buscaba a su princesa mediante la prueba del zapato de cristal, decidieron usar herramientas para amputarse partes de los pies con objeto de que encajasen en el zapato. El plan falló y el príncipe se dio cuenta del engaño, por lo que mandó que a ambas les arrancasen los ojos y las condenó a vivir en la miseria el resto de sus vidas, cojas y ciegas.
Finalizando, aunque aun quedan muchos más ejemplos, hablaremos de La Bella Durmiente, que en su versión original nos cuenta que la muchacha despierta porque un niño le chupa el dedo, extrayendo así la aguja (huso de la rueca) que la mantenía dormida. Al levantarse se encuentra con dos niños y un hombre anciano que la contempla, para descubrir al poco que durante su largo letargo ha sido “poseída” por el rey en dos ocasiones y que esos niños son el fruto de estas relaciones forzadas.


miércoles, 18 de marzo de 2015

HISTORIAS DE DROSS


Buenas noches moradores del ático. dispuestos a pasar un rato de miedo? hoy les traigo tres historias de terror narradas por dross poneos cómodos y disfrutadlas




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martes, 17 de marzo de 2015

EL PAYASO DE LA MECEDORA





Buenas noches moradores del atico hoy os traigo una aterradora leyenda urbana narrada por dross colaborando con el equipo de voces anónimas poneos cómodos y disfrutad de ella

 

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