miércoles, 28 de noviembre de 2012

EL FORASTERO Y LA NIÑA



Leyenda real de una niña de 8 años que anda en los pueblos de la sierra del Perú

Esta leyenda nacio en un pueblo alejado de las carreteras, rodeado por chacras donde las casas estan a 600 metros de distancia entre si.

La historia ya era conocida en ese pueblo. Un dia un forastero decide hospedarse por unos dias en una casa de ese pueblo por una semana y luego continuar su viaje.
En ese dia el forastero ya dormido a la media noche escucha la puerta : pod pod pod. Él se desperto y se pregunto quien toca a estas horas, al abrir la puerta se encuentra con una niña con rasgos de quemaduras, entonces el forastero le pregunta: ¿que necesitas niña a estas horas?, ella responde, ¿me regalaria un vaso con agua?, y el le dice si claro que si , despues de darle el vaso con agua la niña se retira.
Al dia siguiente la misma niña fue a la misma hora donde el forastero y lo mismo le pidio; pasaron 4 dias seguidos que la niña iba. Entonces el Forastero decide hacerle unas preguntas, esperó que sea la media noche, y llegada la hora la niña toca la puerta, pod pod pod, el forastero abre la puerta y la niña le pide si le pudiera regalar un poco de agua en su vaso, el forastero saca un poco de agua y le da a la niña.
Cuando la niña se iba ,el forastero decide preguntarle y le dice: ¿niña para quien llevas ese vaso con agua?..ella dice para mi papà , y el forastero pregunta ¿y donde esta tu papá?..ella le dice: él se esta quemando...el forastero queda sorprendido y le pregunta: ¿QUIEN ES TU PAPA?..y la niña grita con una voz terrorizante: ¡es EL DIABLOOO!. 
Aquel grito fue escuchado por todo el pueblo y el forastero fallecio 2 dias despues..se dice que la niña sale a penar los 21 de febrero de todos los años, durante 2 semanas atacando a turistas ....quien sera la proxima victima?

domingo, 18 de noviembre de 2012

EL FANTASMA DE LA TERMINAL DEL TREN








Esta historia  me fue contada por mi abuelita, ella comento que fue verdad todo lo que sucedió.
Hace mucho tiempo en un pueblito llamado Jaral del Progreso, Guanajuato, el presidente municipal decidió mandar a colocar bancas en un parquecito que se encontraba en la terminal del tren, con la finalidad de dar comodidad a los usuarios de la dicha terminal, ya que en ese entonces se viajaba mucho en tren, como referencia la terminal se encontraba ubicada cerca de un panteón.

Las bancas fueron sujetos de vandalismo durante la noche, aparecían muy maltratadas, rayadas, rotas etc., por lo cual se decidió mandar un vigilante para cuidarlas, y curiosamente los vigilantes se empezaron a enfermar al igual que se negaban a seguir con su encomienda.
Al presidente le pareció muy rara esta situación, mando a investigar lo que estaba sucediendo, le comentaron una historia descabellada sobre un supuesto fantasma que aparecía y espantaba a los vigilantes, esto le pareció ridículo y decidió mandar a un policía de su confianza. El policía le decían El Chino Herrera, se comenta que era muy barbero con el presidente por lo cual estaban seguros que no se iba ha negar participar en esta misión aunque supiera la historia delfantasma.
Pues bien acudió al lugar sin temor y al otro día no se presento a trabajar, reportándose enfermo, el presidente acudió al hospital para saber lo que había sucedido con el Policía, este  alcanzo a platicarle lo sucedido antes de morir.

Platico que todo estaba normal y alrededor de las 12:00 de la noche, empezó a correr un vientecito frío junto a una densa neblina, posteriormente escucho ruidos, que le parecieron el llanto de una mujer, por lo cual se acerco donde provenía el llanto.

A lo lejos entre la bruma noto una silueta blanca que parecía de una mujer, por lo cual se acerco para comentarle que era muy tarde para que anduviera rondando por ahí, al acercarse vio que la mujer salía del panteón y que no movía las piernas, mas sin embargo se movía, en ese momento quedo sorprendido y espantado al ver que la mujer vestida de blanco viajaba suspendida a aproximadamente a unos 30cms., del suelo, el rostro no se le veía solo unos ojos de color rojo encendido. La mujer se abalanzo sobre de el sin darle tiempo de correr, desmayándose del impacto.

Esa noche el policía murió y en su lecho de muerte juro que todo era verdad. Ya nadie fue a cuidar las bancas después de lo sucedido y cuentan que a lo lejos en las noches escuchan el llanto de una mujer, muchos siguen diciendo que escuchan el llanto y ven a una mujer en las noches.

jueves, 15 de noviembre de 2012

COCODRILOS EN LAS CLOACAS

Buenas noches moradores del ático hoy os traigo una leyenda clásica espero que os guste.


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lunes, 5 de noviembre de 2012

LA GEMELA DE POCITOS





Una noche calurosa de noviembre a principios de los años ‘70, un joven se hallaba estudiando en su apartamento de Pocitos, en Bulevar España casi la Rambla. Mientras repasaba sus lecturas junto a un compañero de estudios, tocan a la puerta. El reloj marcaba las 12 en punto, una hora inusual para recibir visitas, por lo que el dueño de casa quedó extrañado.

A través del visor de la puerta, sin embargo, aguardaba un niña de siete u ocho años, de rostro dulce y aspecto inocente, llevando un vaso vacío entre sus manos. Luego que el joven abriera la puerta sin dudar, la niña le pidió en tono suave un poco de leche. Ella aguardó en la puerta durante unos segundos, mientras el dueño de casa llenaba el vaso, agradeciendo posteriormente y retirándose.

A la noche siguiente, el estudiante volvió a reunirse con su amigo para continuar con los estudios. Al caer la medianoche la puerta volvió a sonar con puntualidad implacable, preludio de la aparición de la niña de la noche anterior, que se repitió en esta ocasión con la exactitud de un calco. Llevaba el mismo atuendo, un vestido blanco con puntillas, y volvió a pedir un vaso con leche con muchísima amabilidad. El joven sintió esta vez un cierto cosquilleo incómodo, pero apenado ante la situación la invitó a pasar. Al verla sentada en un sillón de su hogar, con expresión desamparada, el estudiante se animó a preguntar el por qué de sus visitas tan tardías.


Con total simpleza, la niña respondió que vivía un piso más arriba pero que allí, por cierto, no tenían leche. Terminó el vaso, aclaró que debía retirarse y abandonó el lugar una vez más. Al día siguiente, el joven decidió comprar un par de botellas de leche y llevarlas directamente a la niña misteriosa y nocturna que vivía en el piso de arriba.
Eran 2 apartamentos por planta, por lo que al tocar el timbre del primero una mujer le explicó que probara en la puerta de al lado, donde vivía una niña de características similares. En el segundo apartamento atendió una chica de unos 12 años, muy parecida a su cordial visitante nocturna. Al ser preguntada al respecto negó tener una hermana, pero el joven, convencido de las semejanzas e instigado por lo sucedido en las tres noches anteriores, volvió a insistir. La pequeña comenzó a ponerse nerviosa y llamó a su madre. Cuando el joven explicó la situación, la reacción no pudo ser más inesperada: la mujer se abrazó a su hija y comenzó a llorar del mismo modo. Le pidió al estudiante que aguardara unos segundos y volvió a introducirse en la casa. Cuando regresó, tenía una fotografía entre las manos: en ella, podía verse a la mujer un hombre y dos niñitas exactamente iguales. El joven reconoció al instante el rostro y se sobresaltó al ver el vestido blanco con puntillas. Sólo tardó un instante en recomponer las piezas del puzzle, y pudo anticipar el relato de la mujer. El mismo día en que habían sacado la foto, la niña del vestido blanco -la visitante de la medianoche- había muerto, dejando a su familia inundada de tristeza.


El joven, aterrado, pidió disculpas y volvió al apartamento. Llamó a su compañero de estudios, le contó la historia y le pidió que lo acompañara esa noche. Cuando llegó, ambos se dedicaron a la lectura sin olvidar por un momento la marcha inevitable del reloj hacia la medianoche. A las doce en punto la puerta sonó como de costumbre, pero potenciada por el clima enrarecido pareció resonar más fuerte que nunca. El estudiante, conociendo la historia macabra que se escondía detrás de su visitante, prefirió mirar por el visor antes de decidirse a abrir. Del otro lado, sin embargo, no había nadie. Abrió la puerta inquieto y halló a sus pies el vaso, el mismo que la niña llevaba día tras día, sólo que esta vez podía ver un papel enrollado dentro. Al desdoblarlo, el joven pudo leer una simple palabra: “¡Gracias!”. De tanto en tanto, incluso hoy en día, algunos habitantes del edificio se sobresaltan cuando sienten el timbre a medianoche y se enfrentan a la presencia amigable de una niñita de blanco, que recorre los pasillos culminando un paseo inconcluso de 35 años atrás.