domingo, 30 de septiembre de 2012

LA DAMA DE NEGRO





Cuenta la leyenda que en un pueblecito cántabro de cuyo nombre no quiero ni puedo acordarme, de esos perdidos entre montañas y que en invierno quedan incomunicados, de esos que a menudo son tapados por la niebla y cuyas casas son aún de piedra y madera, sus gentes guardan un antiguo e insólito secreto. Dice también la leyenda que en dicho pueblecito hace ya más de 50 años que algunos de sus habitantes han vivido atemorizados. Estos habitantes son los que recuerdan un hecho que cambió la vida del pueblo para siempre. Un hecho que, bien por injusticia, bien por su crudeza, no ha sido nunca revelado a forasteros o a localidades cercanas, de tal modo que el secreto de momento ha quedado guardado dentro de los límites del pueblo y de la mente de sus más ancianos habitantes.
Este hecho, increíble e incomprensible para todos aquellos que no lo vivieron, cuenta que en las afueras de la localidad, y casi escondido entre una espesa arboleda, hay un edificio que había servido muchos años antes como un psiquiátrico. Allí enviaron a muchísimos hombres y mujeres que habían perdido la razón, a muchos que cometieron atroces asesinatos o que se les consideraba peligrosos a lo largo y ancho del territorio español.
Cuando pasó el tiempo y tanto el personal del psiquiátrico como los enfermos fueron reubicados en otros centros más cercanos a las grandes urbes, llegó el punto en el que el psiquiátrico se vació oficialmente. Pero, como en casi todas las versiones oficiales, hubo parte de la verdad que se ocultó, ya que en el pueblo empezó a circular el rumor de que a ciertos enfermos problemáticos, los servicios de salud o las administraciones pertinentes decidieron que salía más rentable hacer con ellos un ejercicio de “olvido�?. Estos rumores se fundamentaban en testimonios de celadores del psiquiátrico a los que amigos o conocidos del pueblo les habían oído quejarse de la atrocidad que se estaba cometiendo al dejar allí a muchos enfermos atados con correas a sus camas, gritando, abandonándoles sin alimento ni agua, y sellando e insonorizando sus habitaciones para que nadie pudiera saber nunca más de ellos.
La atrocidad no se llegó a producir totalmente, ya que la idea fue demoler aquel edificio totalmente con los inquilinos que habían “olvidado�? dentro. Por una razón o por otra el edificio no llegó a demolerse, así que allí quedó el psiquiátrico olvidado por todos, con sus inquilinos dentro y abandonados a una muerte segura y horrible.
Pero lo que no se podía esperar nadie fue lo que ocurrió después. Pocas semanas tras el abandono del edificio, muchos habitantes del pueblo empezaron a oír feroces gritos por las noches que provenían de la espesa arboleda, gritos que pronto pudieron identificar como procedentes del edificio del psiquiátrico. Los habitantes entraron en un silencioso pánico general, ya que nadie quería hablar de ello, y preferían callar ante lo que parecía un hecho imposible. ¡Aquellos locos ya deberían estar muertos, llevaban más de un mes sin alimento ni líquido, encerrados, atados!
La situación se empezó a complicar aún más ya que, unido a los terribles gritos nocturnos, a los lúgubres alaridos provenientes del antiguo psiquiátrico, los habitantes del pequeño pueblo notaron cómo cada noche desaparecían animales de sus granjas y corrales: gallinas, cerdos, vacas… Cada mañana faltaban más animales y aparecían trozos de algunos de ellos por el pueblo. Rastros de sangre salían desde las cercas del ganado y prácticamente no había nadie que no se hubiera percatado de que dichos rastros conducían camino del antiguo psiquiátrico a través de la espesura de la arboleda.
Hubo quien, además, advirtió que había visto por las noches a lo lejos a una mujer vestida de negro, de aspecto fantasmal y armada con una daga, destripar a los animales y llevarse muchos de ellos, para luego perderse en la negrura de la noche camino del siniestro edificio.
Pasaron las semanas, y en vista de las pérdidas de ganado en el pueblo, un día de fin de año los vecinos decidieron poner fin al robo de animales, aunque muchos de ellos se temieran que las desapariciones eran obra de un fantasma. Así que noche tras noche montaron guardia en todos los corrales y cercados, hasta que por fin una noche dieron con algo.
Uno de los vecinos que vigilaba encontró al ladrón con las manos en la masa y llamó al resto de personas que montaban guardia, que rápidamente se unieron a él. Delante de ellos, como si los espectros realmente existieran y fueran algo tan natural como el día o la noche, había una figura tapada con una manta negra, levitando unos centímetros sobre el suelo, con una daga que movía diestramente con una mano mientras decapitaba un pollo sujeto con la otra. La figura pareció percatarse de la gran expectación que estaba provocando sobre los habitantes del pueblo, que, armados con antorchas, guadañas, palos y otras armas espontáneas, no paraban de mirarla.
Con una velocidad sobrenatural, la figura partió “volando�? literalmente con el pollo muerto en la mano hacia el edificio, confundiéndose en la negrura de la noche. Todos los vecinos, sin dudarlo, y venciendo el miedo a lo sobrenatural debido a que la masa humana reduce el temor, corrieron raudos hacia el oscuro y viejo edificio para atrapar al ladrón y detener la matanza de sus animales.
Al llegar allí, entraron salvajemente al edificio iluminándolo con sus antorchas. No encontraron nada en el primer piso, sólo viejas camillas y mesas quirúrgicas con telarañas. Pero, al subir al siguiente piso, todos ellos se detuvieron y quedaron petrificados al ver el repugnante espectáculo que tenían ante sus ojos. En la sala que se abría ante sus narices había varias decenas de cuerpos famélicos, encogidos, de largas melenas y que se les notaban todos los huesos. Les miraban en asustadizas posturas, tirados por el suelo, acurrucados en los rincones, mientras cientos de trozos de animales y gran cantidad de sangre estaban esparcidos entre ellos y por sus cuerpos. En el centro, la figura de la dama con la manta negra permanecía de pie, levitando, con el pollo ensangrentado y la daga en las manos.
Todos los vecinos salieron huyendo despavoridos en una torpe carrera. ¿Los enfermos olvidados? ¿Fantasmas? Nadie supo quiénes eran los humanos o tal vez los espectros que allí estaban. A partir de entonces, cada fin de año los vecinos de este pueblo dejan, antes por temor y ahora por tradición, algunas gallinas o cerdos u otros animales en la entrada de la arboleda, y gracias a ello, dicen los viejos del lugar (a los que ahora se les considera que cuentan batallitas inventadas) que los gritos no se han vuelto a escuchar por las noches. Lo que bien es cierto, es que esos animales cada mañana de año nuevo han desaparecido.


---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
dejad en comentarios lo que os ha parecido. la historia para que conozcamos vuestra opinion.si queréis que publiquemos  vuestras historias,enviadlas a la siguiente dirección
EStaremosencantados de publicarlas a la mayor brevedad posible.
tambien os recomiendo que mireis las historias anteriores del ático pues hay temas e historias muy interesantes y que os hagais supcriptores para estar al tanto de las novedades

búscanos en google+y ahora tambien en facebook

martes, 25 de septiembre de 2012

LA BAILADORA DEL MALIGNO




De esta leyenda existen algunas variantes transmitidas por distintas generaciones. Por ejemplo, la maestra Aida Varela es autora del relato Un encuentro Inesperado. Yo únicamente entrelacé testimonios orales de un hecho que transcurrió lejano a nosotros. Algo circunstancial y fantástico.
Tradicionalmente en los casinos Español. Filarmónicos, Victorense y Salones Alianza cada sábado se celebraran animados bailes que en las décadas de los cuarenta y cincuenta eran una de las principales fuentes de diversión en Ciudad Victoria, con la presencia de muchachas casaderas.
La fiesta que voy a referir sucedió en el salón de la Sociedad Mutualista de la Colonia Mainero, fundada a finales del siglo XIX. Marielena llegó al baile en compañía de unas amigas, quienes tuvieron que hacer hasta lo imposible para que aceptara la invitación. Ella era secretaria en una oficina de gobierno, y no obstante que trabajaba de lunes a viernes prefería quedarse en su casa los fines de semana, al amparo de actividades domésticas, sin doblegarse a los placeres que ella calificaba mundanos. Pero esta ocasión decidió romper la rutina. 
Apenas entraron al salón, algunas miradas indiscretas voltearon hacia ellas, quienes se sintieron extrañas en un ambiente de pleno apogeo y jolgorio, donde los bailadores se movían al ritmo de las melodías de la orquesta Los Gatos Negros  de Tampico.
No tuvieron problemas para encontrar lugar donde ubicarse, trasladándose junto ala pared donde los organizadores habían colocado una hilera de sillas. Las cuatro se sentaron entre  risas y cuchicheos. Marielena vestía falda amarilla con blusa del mismo color pero en tono más bajo, que la distinguía del resto del grupo. Por tal motivo acaparó la atención de algunos pretendientes que se acercaron a solicitarle los acompañara a la pista de baile, pero ella se negó una y otra vez inventando cualquier pretexto. “No me gusta la orquesta… mejor espero a que toquen los Principes del Swing de Rudy Valera”… “No sé bailar música tropical”. Argumentaba a cada momento cuando algún caballero se le acercaba con pretensiones de invitarla a la pista.
De pronto, bajo el marco de la puerta apareció un hombre elegantemente vestido con traje oscuro, camisa de seda, sombrero de bombín y zapatos negros de charol. Su aspecto era diferente al resto de los muchachos de clase media. Estaba solo y sonreía con éxtasis, luciendo en su chaleco un fistolillo de oro. Varias de las jóvenes adivinaron inmediatamente que se trataba de un hombre adinerado en busca de pareja.
Mientras los músicos de Rudy iniciaban los primeros compases del danzón Nereidas, el personaje recorrió con su mirada aquél el sitio hasta encontrar a Marielena, y enseguida se dirigió galantemente a ella. A poca distancia clavó sus ojos en la dama y con voz dulce, lenta y cadenciosa, extendiéndole su mano la invitó  a bailar.
A ella le pareció raro que el desconocido usara guantes blancos, y después  de aceptar la invitación, en pleno baile le preguntó:
- ¿por qué usa guantes en este clima tan caluroso?
- es para no dañar su piel de terciopelo señorita…, -respondió maliciosamente.
Aquél halago a su vanidad, provocó un ligero escalofrío en todo su cuerpo, y sin pensarlo se acercó al bailador, quien con más confianza apretaba su cintura. Al otro extremo, sus amigas veían la escena, imaginando un cuento de hadas.
A ese danzón siguieron boleros, chachachá y pasodobles, los que se repitieron aquella noche hasta que los filarmónicos marcaron el final del entretenimiento. Entonces Marielena preguntó la hora a su compañero, y éste, sin quitarse el guante miró el reloj y dijo: “Sólo unos minutos… y serán las dos de la mañana”.
La noche lucía con una singular pureza, cuando el grupo decidió salir a la calle para dirigirse a sus casas. A pesar del cielo despejado, apenas se veían algunas estrellas que iluminaban plácidamente el panorama celestial victorense. 
En medio del inevitable desvelo, el caballero ofreció acompañarlas hasta su hogar. Ellas aceptaron temiendo que les pudiera pasar algo pues iban solas.
Caminaron algunas cuadras hasta llegar al puente del río San Marcos. En sus raquíticas aguas se balanceaban las ramas de los sabinos, y se podía respirar la humedad o escuchar claramente la corriente del agua que bajaba desde el cañón de la Sierra Madre. 
De pronto el hombre se  detuvo ante Marielena y el resto del grupo se adelantó un poco para no interrumpir el romance. Luego en tono de disculpa el misterioso caballero le dijo que lamentablemente tenía que despedirse para atender un asunto urgente. Ella lo miró a los ojos y adivinó en su rostro algo inusual, mientras el espacio se fue cubriendo de neblina, haciendo la noche más pesada. El se acercó con ansias indefinibles a Marielena, se despojó de sus guantes y en ese instante la apretó en sus brazos, mientras la besaba piadosamente en la boca, preparando su retiro.
Aturdida, como si hubiera despertado de un pesado sueño no logró percatarse cuando su galán desapareció inexplicablemente en la penumbra, sin dejar rastro. Asustada corrió al encuentro de sus amigas, quienes impacientes le hacían preguntas sobre el enigmático personaje, pero les comentó que se sentía un poco mareada.
Al oír las voces femeninas, un velador que caminaba por la acera de enfrente se acercó al grupo, iluminando con una lámpara el rostro de Marielena, quien estaba a punto de desfallecer. En sus labios, manos, espalda y hombros aparecían huellas de sangre, como si le hubieran desgarrado su piel con uñas afiladas. El guardián sacó de la bolsa de su pantalón un pañuelo  y lo empapó de mezcal colocándolo en su nariz, hasta que Marielena recuperó el conocimiento. Luego las condujo al sitio donde se había despedido del extraño ser. 
En el lugar localizaron un montón de ropa negra y unos guantes. Cuando removieron las prendas percibieron en el ambiente un inconfundible olor a azufre, además localizaron una pata de gallo con algunas plumas chamuscadas.
Horas más tarde la noticia corrió de boca en boca, y encabezó los titulares  del periódico El Gallito de don Lucio Mancha. Se hablaba de apariciones diabólicas y hechos sobrenaturales que los familiares de Marielena tenían que desmentir a curiosos e impertinentes.
Platican que sus desesperados padres no soportaron las habladurías de la gente, y para evitar mayores males para su hija, acordaron mudarse a otra ciudad, lejos de todo comentario relacionado con espantos y sustos.




---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
dejad en comentarios lo que os ha parecido. la historia para que conozcamos vuestra opinion.si queréis que publiquemos  vuestras historias,enviadlas a la siguiente dirección
elaticodelpanico@gmail.com
EStaremosencantados de publicarlas a la mayor brevedad posible.
tambien os recomiendo que mireis las historias anteriores del ático pues hay temas e historias muy interesantes y que os hagais supcriptores para estar al tanto de las novedades

búscanos en google+y ahora tambien en facebook

lunes, 24 de septiembre de 2012

HISTORIAS DE DROSS

Buenos días moradores del ático.Para empezar la semana,que mejor manera que viendo unas fantásticas historias de terror narradas por dross.ya sabéis poneos cómodos y disfrutad de ellas.





para ver el video pincha encima. para contarnos tus historias experiencias etc  ya sabes que puedes dirigirte
 elaticodelpanico@gmail.com
 buscanos en google+y ahora tambien en facebook

jueves, 20 de septiembre de 2012

EL MUERTO QUE REGRESÓ



Solo el infinito amor entre dos personas, puede explicarnos uno de los más legendarios acontecimientos en la población de Mier, Tamaulipas, considerada de los lugares más antiguos de la entidad, ala orilla del Río Grande, -actualmente Río Bravo-, fundada por el colonizador don José de Escandón en 1753. A ese lugar también se le conocía como Paso del Cántaro¸ seguramente  porque había depósitos donde los lugareños podían abastecerse de agua cristalina para el consumo doméstico de pobladores y misioneros religiosos del Colegio Apostólico de Guadalupe Zacatecas que en 1770 estaban a cargo de la evangelización de 101 indígenas conocidos como “Garzas”, quienes años más adelante se convirtieron en arrendatarios de tierras de cultivo o dedicadas a la ganadería, pues en esta región siempre ha sido muy próspera esa actividad.
A lo largo de su historia, Mier ha sido testigo de importantes acontecimientos bélicos, desde la época de la independencia hasta la Revolución Mexicana, siendo en esta última etapa cuando se desarrolla la leyenda producto de la lucha armada a principios del siglo XX, un 24 de abril de 1913 cuando las huestes constitucionalistas tomaron la ciudad, resultando muerto Enrique del Villar, jefe de la aduana y otros personajes, entre ellos Manuel Barrera fusilado en el cementerio municipal, mientras el teniente Espiridión Salazar quien tenía al mando la tropa del Décimo Cuerpo Rural salió huyendo rumbo a Roma, Texas.
Al respecto, cuentan que su viuda Martha Hinojosa Rodríguez el día anterior a la ejecución de su marido, soñó que éste se le apareció para sostener una charla sentimental con ella, prometiéndole que como se habían jurado amor eterno y alguno de los dos faltara, el sobreviviente vendría por su pareja para descansar eternamente unidos en el más allá.
Al ser fusilado Don Manuel fue el primero en fallecer, por lo que aquella noche prometió a su cónyuge que a los tres meses regresaría por ella para reanudar su amor en el cielo.
Y así fue, cumplido el plazo, una mañana muy temprano los sirvientes fueron a llevarle el desayuno a su patrona y cual no sería la sorpresa que al acercarse a la cama donde aparentemente permanecía dormida, la encontraron sin señales de vida. Como testimonio de su amor eterno, en la mesita de noche descubrieron una nota escrita con pluma de ave que decía: Espérame en el cielo corazón

 ---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
dejad en comentarios lo que os ha parecido. la historia para que conozcamos vuestra opinion.si queréis que publiquemos  vuestras historias,enviadlas a la siguiente dirección
elaticodelpanico@gmail.com
EStaremosencantados de publicarlas a la mayor brevedad posible.
tambien os recomiendo que mireis las historias anteriores del ático pues hay temas e historias muy interesantes y que os hagais supcriptores para estar al tanto de las novedades
búscanos en google+y ahora tambien en facebook


miércoles, 19 de septiembre de 2012

LUNA DE HIEL

Buenas tardes moradores del ático hoy os traigo una historia de terror que os pondrá los pelos de punta poneos cómodos y disfrutad de ella




para escuchar la historia, dale al play en el reproductor. para contarnos tus historias experiencias etc  ya sabes que puedes dirigirte
 elaticodelpanico@gmail.com
 buscanos en google+ y ahora tambien en facebook

martes, 18 de septiembre de 2012

EL TORO LUMINOSO





Allá en San José de Prada, Municipio de Villa de Casas; Pablo Zurita, vaquero a la antigua y gran conocedor, tenía en su rancho un buen número de cabezas de ganado, que personalmente cuidaban sus hijos Isidro, Alfonso y Enrique.
De una vaca hosca nació un becerro gateado, extrañamente largo, les mamaba a las otras vacas y aporreaba a los becerros.
Cuando creció dijo Pablo Zurita: “este animal tiene algo de raro, por la noche le brillan los cuernos y los ojos: en el primer chance lo vendemos”.
Una vez destetado lo cambiaron por diez chivos y se lo llevaron muy lejos. En una campeada Isidro Zurita reconoció el torete gateado, que se había regresado a sus  querencias. Fueron a avisar al dueño y dijo: “Ese torete tiene algo, se los regalo”.
Ya de dos años entró al corral. Pablo Zurita le dijo a sus hijos: “Vamoslo capando para que en noviembre esté gordo y mandarlo a la matanza”. Isidro lo lazó de la cabeza e Isidro le echo un pial. Ya tumbado Enrique lo envedija y al intentar cortarle Pablo la bolsa de los huevos, la navaja no le entraba y de repente se reventaron al mismo tiempo las dos reatas; brincó arriba del corral de ramas y se perdió entre el monte. Nunca lo volvieron a ver, solamente su huella. Le pusieron lazo en las veredas, consiguieron perros, trajeron vaqueros de otros lados, jamás hubo uno que lo alcanzara. 
Más de un cazador sobre el haz luminoso de una lámpara de carburo, vio a un torazo gateado que le brillaban los cuernos y los ojos.
Tírenle, dijo el dueño del rancho. El primero que lo hizo se le encasquilló un 30-30; a un soldado que andaba de visita le explotó un 7 milímetros; y al último que lo intentó con una escopeta cuata 12, al accionar el gatillo sintió una descarga eléctrica.
Eso no es normal, son cosas de lucifer. Empezaron a nacer los becerros gateados, pasaron los años y muchos de ellos seguían naciendo, no obstante que no había toros de ese pelaje.
Llegó eso que llaman progreso; vinieron las cercas, los potreros; llegaron razas nuevas, unas hoscas otras color barroso; también las de la joroba y seguían naciendo becerros de color gateado. Hace poco por los mismos rumbos cerca de Victoria, se estableció una lechería con puras vacas pintas de negro con un semental del mismo color, y todos los becerros nacieron gateados. La gente cuenta la leyenda de un toro que tiene pacto con el diablo.
Si gustan vayan a aquella región, al sur de la Mesa del Melón, al poniente del Picacho de San Francisco, y tal vez tengan la suerte de ver volar sobre la cerca de alambre, y meterse a los potreros y corrales de las vaquillas, un toro gateado.




---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
dejad en comentarios lo que os ha parecido. la historia para que conozcamos vuestra opinion.si queréis que publiquemos  vuestras historias,enviadlas a la siguiente dirección
elaticodelpanico@gmail.com
EStaremosencantados de publicarlas a la mayor brevedad posible.
tambien os recomiendo que mireis las historias anteriores del ático pues hay temas e historias muy interesantes y que os hagais supcriptores para estar al tanto de las novedades

búscanos en google+y ahora tambien en facebook


lunes, 17 de septiembre de 2012

HISTORIAS DE DROSS



Buenas tardes moradores del ático un día mas acudo a mi cita con ustedes,trayendo para que las disfruten,tres  historias de terror narradas por dross.




para ver el video pincha encima. para contarnos tus historias experiencias etc  ya sabes que puedes dirigirte
 elaticodelpanico@gmail.com
 buscanos en google+y ahora tambien en facebook

viernes, 14 de septiembre de 2012

CARTONES DE LECHE

Buenas tardes moradores del ático hoy os traigo una leyenda que fue muy creída hace unos años
espero que os guste poneos cómodos y disfrutad de ella.







para escuchar la historia dale al play en el reproductor
si no funciona usa este enlace

para contactar con nosotros,enviarnos vuestras historias ,experiencias etc...
buscanos en google+ ya hora tambien en facebook

miércoles, 12 de septiembre de 2012

EL PARAGüERO







1918 significó para los victorenses un año de calamidades, penurias y peste. Además de los pleitos políticos entre los generales carrancistas Luis Caballero y César López de Lara, el mes de octubre azotó a la capital tamaulipeca una epidemia de Influenza Española que no respetó la vida de miles de personas.
En aquella época ejercían su profesión en la ciudad los doctores Felipe Pérez Garza, Antonio Valdés Rojas, Raúl Manautou y Praxedis Balboa, además del homeópata Manuel Gómez, quienes con el riesgo de contagiarse, a cualquier hora, respetando al pie de la letra el juramento de Hipócrates recorrían los barrios más humildes o del centro de la ciudad atendiendo enfermos desahuciados.
Las Boticas Central, La Plaza del doctor Luis Jakes y la del profesor Arturo Olivares, surtían con eficacia las Pastillas de Sulfato de Quinina, para fiebre y dolores, ayudando a los infectados a bien morir.
Eran tantos los fallecimientos, principalmente entre la clase más pobre y desprotegida, que la presidencia municipal contrató un carromato tirado por una mula, mejor conocido como la Pirulina. El vehículo tenía descubierta o al aire libre la parte posterior, de tal manera que un cochero de nombre Paco, con la ayuda de otros empleados de salubridad, amontonaba los cadáveres sobre la plataforma trasladándolos al cementerio del Cero Morelos, para que fueran sepultados en una fosa común de grandes dimensiones.
Se platica que en esa época de contaminaciones sanitarias llegó a Ciudad Victoria un extraño personaje vestido con un gabán viejo, sucio, deshilachado y lustroso, similar a un abrigo corto o un saco largo. Se trataba de un hombre corpulento de edad madura, piel blanca, barba pelirroja, dentadura amarillenta, ojos borrados y acento extranjero, más bien europeo.
Alguien corrió la voz sobre su apodo, y pronto fue conocido en todo el pueblo como El Húngaro, pues se comentaba que venía huyendo de los estragos de la Primera Guerra Mundial. Su mirada era escurridiza, denotando un marcado delirio de persecución. Sin embargo, nunca se conoció su nacionalidad o procedencia, ni siquiera la edad o su nombre.
Deseaba pasar de incógnito, pero era común verle en el centro de la ciudad por el rumbo del mercado Argüelles, la estación de ferrocarril, el barrio de Tamatán o recorriendo la población casa por casa, ofreciendo sus servicios como hábil restaurador de paraguas; por lo que considerando lo exótico del oficio la gente también le apodaban El Paragüero.
Andando el tiempo, cierto día circuló el rumor que El Húngaro había muerto e incluso algunos afirmaban haber visto su cadáver en el carruaje fúnebre de Paco. El caso es que todo mundo lo dio por muerto y como no tenía familia, nadie tuvo la bondad de reclamar sus restos para darle cristiana sepultura. Pero el asunto no quedó ahí, cuando todo parecía olvidado, la madrugada del día siguiente quienes lo conocían recibieron una gran sorpresa, porque unas personas descubrieron al Paragüero almorzando menudo y café caliente  en una de las fondas del Mercado.
La noticia de la aparición se difundió rápidamente entre los madrugadores, y como era de esperarse muchos curiosos se acercaron a él pensando se trataba de algún fantasma. Algunos incrédulos tocaron su cuerpo y admirados le hacían señas formulándole preguntas para cerciorarse si efectivamente era el reparador de paraguas que siempre andaba por las calles del centro o en el mejor de los casos se trataba de alguien parecido.
El, sin pena ni gloria, castigando el idioma español, discretamente narraba a quien deseara escucharle que efectivamente, durante la madrugada se percató que estaba en el Panteón Municipal del Cero Morelos, debajo de brazos, piernas y cabezas de verdaderos muertos; pero quitándoselos de encima, asustado, salió de estampida brincando la barda del cementerio hasta llegar corriendo a la fonda donde lo descubrieron. 
Confesó a los curiosos que padecía ataques catalépticos, y que el tal Paco, al encontrarlo inconsciente tirado en plena calle lo consideró muerto a consecuencia de la Gripe Española procediendo a subirlo al carruaje, de tal suerte que los sepultureros estaban muy cansados esa noche, por lo que decidieron dejar pendientes varios cadáveres para enterraros por la mañana, y gracias a esa circunstancia salvó la vida.
En plena epidemia de Influenza Española, el doctor Felipe Garza inició los trabajos para la construcción de su casa ubicada en la esquina de la calle Matamoros y 11. Una vez terminada la enorme mansión ordenó a los albañiles instalaran en la parte superior de la puerta principal, un herraje con las iniciales de su nombre y apellidos FPC.
Uno de esos personajes de la picaresca victorense que abundan en cualquier ciudad, comentó jocosamente que las letras significaban: F (fue), P (pura), G (gripe); refiriéndose a la bonanza económica que logró el doctor atendiendo enfermos durante la epidemia, y gracias a eso pudo levantar su residencia.


---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
dejad en comentarios lo que os ha parecido. la historia para que conozcamos vuestra opinion.si queréis que publiquemos  vuestras historias,enviadlas a la siguiente dirección
elaticodelpanico@gmail.com
EStaremosencantados de publicarlas a la mayor brevedad posible.
tambien os recomiendo que mireis las historias anteriores del ático pues hay temas e historias muy interesantes y que os hagais supcriptores para estar al tanto de las novedades

búscanos en google+y ahora tambien en facebook


martes, 11 de septiembre de 2012

HISTORIAS DE DROSS

Buenas tardes moradores del ático.hoy os traigo para combatir el calor 3 historias de terror narradas por dross poneos lo mas cómodos posibles y disfrutad de ellas.




para ver el video pincha encima. para contarnos tus historias experiencias etc
 elaticodelpanico@gmail.com
 buscanos en google+ y ahora tambien en facebook

lunes, 10 de septiembre de 2012

EL INDIO QUE SE TRANSFORMÒ EN TECOLOTE


Llegó ya el tiempo en que se hiciera campaña para la famosa Tamaulipas y solo comenzara ya a dar a los indios, cuya función fue en el paraje de La Bufa, frontera donde se juntan los arroyos de La Agüita y se halla puesto hoy el Real de San José. Y salieron flechados de los indios esta vez José Antonio Campaña, del cerebro; Eugenio Zúñiga, de la cabeza; Cristóbal Hernández, de la pierna. Y la presa que ahí habían hecho se les fue. Se infiere que estos estaban sobre aviso de emboscada, pues indias ningunas  había allí. Un indio viejo estaba que sería la voz del demonio que los dirigía, según lo que con él sucedió y vieron todos: Habiéndolo agarrado los soldados lo quisieron matar, pero unos dijeron que no, que lo dejaran, pues tal vez del mismo modo tomaría razón dónde estaba la ranchería. Lo trajeron ya que  había acabado la flechería y función con los indios, y lo examinaron para que diera alguna noticia de dónde estaba toda la indiada, pero no se le pudo sacar ni una palabra.
Se dejó por un rato; y por modo de burlarse de él le dijo un soldado de los de la guardia que le hiciera un tecolote. El vio la suya: habló y dijo que lo soltaran para traer un cañuto que por ahí estaba. Como toda la compañía estaba puesta y formada en forma de media luna, pensaron todos que por donde se les había de ir aquél indio viejo; lo soltaron para que fuera a traer el cañuto aquél indio viejo; haciéndole la misma recomendación que hiciera el tejolote. Fue sacando del cañuto unas plumas al parecer del mismo animalejo; las sopló con un vaho y se la puso de cuernecitos sobre la cabeza. Dijéronle los soldados “Pues ahora has tecolote”, y levantando la mano a hacer puño y llevándosela a la boca para entonar el canto del tecolote y cubriéndose de plumas y levantando el vuelo, dejando a todos los soldados burlados.





---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
dejad en comentarios lo que os ha parecido. la historia para que conozcamos vuestra opinion.si queréis que publiquemos  vuestras historias,enviadlas a la siguiente dirección
EStaremosencantados de publicarlas a la mayor brevedad posible.
tambien os recomiendo que mireis las historias anteriores del ático pues hay temas e historias muy interesantes y que os hagais supcriptores para estar al tanto de las novedades

búscanos en google+y ahora tambien en facebook

jueves, 6 de septiembre de 2012

HISTORIAS DE DROSS

Buenos días moradores del ático.Para animar un poco el día,os traigo 3 historias de terror  narradas por dross.os recomiendo que las veáis de noche que dan  mas miedo jejejeej poneos cómodos y disfrutad de ellas

para ver el video pincha encima.
para contarnos tus historias experiencias etc
elaticodelpanico@gmail.com
buscanos en google+ y ahora tambien en fabook

martes, 4 de septiembre de 2012

EL JINETE SIN CABEZA







En Llera, cerca de Estación Zaragoza, existía hace más de un siglo un próspero rancho con muchas cabezas de ganado vacuno, manadas de yeguas unas con burro manadero que producían potrillos y mulitos; había gallinas, patos, guajolotes y muchos árboles de nogales, naranjos, limas, limones, aguacates y papayas. Ahí vivía un joven ranchero con una bella esposa, él era todo un hombre de a caballo, mejor que cualquier vaquero de la región. Había andado con Pedro José Méndez en la lucha contra los franceses.
Ella era hermosa, nacida en Tampico y sabía varios idiomas. Una tarde de otoño, muerto de hambre y jalando un caballo que rengueaba, espiado, con los cascos casi inútiles llegó un soldado de caballería que no era mexicano, pidió agua y comida: una vez que se la dieron contó a ella que hablaba inglés: “vengo huyendo de la guerra en los Estados Unidos, perdí todo menos el honor, voy a la ciudad de México a enlistarme en el ejército, soy militar y no sé hacer otra cosa”. Se le dio hospedaje y alimentación para él y su caballo. “Agarramos fuerzas y nos vamos” decía…
Era acomedido y servicial, rajaba leña, cuidaba caballos, los herraba y les untaba manteca en los cascos. No era vaquero y platicaba en inglés con la señora. No quisiera entrar en detalles por pudor y campeada, pero cierta ocasión el ranchero los encontró muy juntos bajo un árbol, en el río. Sin más, a él le ató las manos por detrás y con la ayuda de sus vaqueros aventó la reata de la rama más alta, se la puso en el pescuezo y que lo cuelga; a ella que la corre del lugar a cuartazos, por infiel y para siempre.
Fue tan grande el coraje y su vergüenza, que con una correa, lazó las patas del difunto colgado, y que lo estira con su caballo hasta que se desprendió del cuerpo la cabeza. Y desde esa vez en esos contornos hay quien afirma, que en las noches de luna vió cabalgando a galope tendido a un jinete que en la mano llevaba un sable, pero que el cuerpo no tenía cabeza. Pasó mucho tiempo sin que nadie se atreviera a andar por los caminos en la noche, porque tenían miedo de aquél espanto. Se corrió la voz, llevaron sacerdotes a bendecir todos aquellos  lugares y los cascos se seguían escuchando en la oscuridad.
Luego construyeron la vía del ferrocarril Tampico-Victoria allá por 1890, y se cuenta que pasajeros y maquinistas al cruzar aquél tramo de la vía escuchaban gritos en un idioma que no entendían y que la voz brotaba de las entrañas; hubo quien vio junto al tren a toda carrera un caballo que echaba chispas con sus cascos, cola y crin, montado por un jinete sin cabeza.



---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
dejad en comentarios lo que os ha parecido. la historia para que conozcamos vuestra opinion.si queréis que publiquemos  vuestras historias,enviadlas a la siguiente dirección
elaticodelpanico@gmail.com
EStaremosencantados de publicarlas a la mayor brevedad posible.
tambien os recomiendo que mireis las historias anteriores del ático pues hay temas e historias muy interesantes y que os hagais supcriptores para estar al tanto de las novedades

búscanos en google+y ahora tambien en facebook



domingo, 2 de septiembre de 2012

HISTORIAS DE DROSS


Buenos dias moradores del atico hoy he madrugado un poco para traeros tres  historias de terror narradas por Dross. disfrutad de ellas.





para ver el video pincha encima, para enviarnos tus historias etc
 elaticodelpanico@gmail.com
buscanos en google y ahora tambien en facebook

sábado, 1 de septiembre de 2012

LA NOVIA DE CULIACÁN





Un domingo como a las 5 de la tarde caminaba por el centro cerca de la catedral de Culiacán, cuando en la otra acera vi a una mujer menudita con un rostro acariciado por el paso del tiempo, una mirada muy tierna y tan llena de esperanza que por momentos me parecía irreal, pero la cosa que me desconcertó y me llamo mas la atención era que venía portando un vestido de novia, todavía muy blanco, pero un poco deshilachado.

Como yo andaba sin prisas,  me que quede observándola hasta que entro a la catedral.


Soy curioso, me acerqué a un comerciante que estaba en la puerta de su negocio, y me conto esta historia:

Es Lupita Leyva Flores;  la novia de Culiacán. Unos cuentan que fue en los años cincuenta, pero realmente paso 1948.
La catedral de Culiacán se había llenado de los mejores arreglos florales, familiares y amigos  de la pareja abarrotaban el atrio, Lupita lucia esplendorosa, El sacerdote estaba  en  puerta de la iglesia esperando a recibir a los novios, pero el novio no llegaba, la gente como en estos casos le gustaba murmurar.  De pronto, ¡llego!  El novio elegantemente entrando por la puerta principal, todo fue sonrisas y aplausos. De pronto los aplausos se confundieron con dos disparos de revólver. El novio cayó  instantáneamente,  ensangrentado, desposándose con la muerte.
El mejor amigo de lupita -algunos dicen que por celos- hecho’ mano a su pistola y soltó los disparos mortales, para después salir corriendo.
Según cuentan lupita enmudeció al momento, sus ojos se engrandecieron y salieron dos grandes lagrimas, no podía creer, no quería creer .
Durante una semana lupita se quedo con la mirada fija y en silencio,  sus amistades preocupadas no la dejaron sola en todo este tiempo, pero lupita no reaccionaba.
Un domingo, exactamente a al cinco de la tarde, Lupita con la extrañeza de todas las personas que la rodeaban y cuidaban,  empezó tranquilamente  a ponerse su vestido de novia, se arreglo y emprendió de nuevo su camino hacia la catedral . Un camino que volvió a recorrer durante más de veinticinco años, Lupita no quería renunciar a su felicidad, buscaba esa última esperanza de que dios no le podía negar la felicidad, de que ninguna tragedia había sucedido y que al llegar a la catedral ahí estaría su amado esperándola. Así lupita hizo su camino todos los domingos a las cinco de la tarde a la catedral en busca de su esperanza.
Veinticinco años lupita no perdió su esperanza,  mas allá de lo racional, mas allá de de lo imposible mantuvo sus sentimientos y su lealtad, ¿irracional? cada quien juzgue.
Entrañable para aquellos que durante años la miraron transitar por la Avenida Álvaro Obregón, Ángel Flores, Miguel Hidalgo, el Mercado Garmendia, el Hospital Civil, las tiendas de telas y mercerías, Guadalupe Leyva Flores ha jugado con el tiempo transcurrido, con esas calles.
Lupita murió en los años ochenta. No recuerdo la fecha.
Ella era Lupita Leyva flores, la novia de Culiacán, una historia, una leyenda .



---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
dejad en comentarios lo que os ha parecido. la historia para que conozcamos vuestra opinion.si queréis que publiquemos  vuestras historias,enviadlas a la siguiente dirección
elaticodelpanico@gmail.com
EStaremosencantados de publicarlas a la mayor brevedad posible.
tambien os recomiendo que mireis las historias anteriores del ático pues hay temas e historias muy interesantes y que os hagais supcriptores para estar al tanto de las novedades

búscanos en google+y ahora tambien en facebook