domingo, 4 de diciembre de 2011

EL RIO Y EL NIÑO



Hace muchos años, allá por el 1901, en un pequeño pueblo de un país sudamericano llamado Uruguay existía un hombre muy adinerado al que a su hijo de unos 5 años le gustaba mucho ir a pescar al rió.


Un día empezó a llover y el chaval asustado por los fuertes rayos que caían sin parar salió corriendo. Iba tan rápido corriendo junto a la orilla que en un descuido resbaló y calló al río, eran las 20:23 hs.

Inútiles fueron los esfuerzos del pobre niño para salvarse ya que no sabia nadar. Sus padres empezaron a notar que su hijo tardaba mucho en regresar y decidieron ir a buscarlo. Pasaba el tiempo y no aparecía hasta que su desaparición fue definitiva. Su padre le hizo un ataúd y decidió enterrarlo con los objetos personales del niño ya que lo daba por muerto. De camino al cementerio cruzando el puente del río en donde se había caído el niño, no se sabe cómo, el ataúd se precipitó fuera del carruaje en el que era transportado. Enseguida, al caer al agua, el ataúd desapareció completamente. Pasado el tiempo fui a ese río a pescar con un amigo ya que yo vivía en Uruguay. Debido a que no pescábamos nada decidimos prolongar a las 20:30 hs. Eran aproximadamente las 20:20 hs. cuando empezó llover y decidimos irnos. Mientras nos alejábamos miré la hora y eran las 20:23 hs. y le pregunté a mi amigo si sus padres lo iban a castigar o algo por llegar mojado a su casa cuando un fuerte ruido como de alguien caer al agua nos hizo mirar hacia donde estábamos pescando hace unos minutos. Asistimos corriendo rápidamente para socorrer a aquella persona o lo que fuera que se había caído cuando notamos que no había nada. De repente, a lo lejos, distinguimos un pequeño ataúd que se dirigía hacia nosotros y mi amigo sin pensárselo dos veces lo cogió y lo abrió.

Encontramos muchas cosas de lo que parecía eran de un niño y de repente notamos que a nuestras espaldas había un niño de aproximadamente unos 5 años de edad observándonos y nos dijo:

- Espero que sepáis nadar –

Y un fuerte viento nos empujó al rió. Yo, por suerte, fui rescatado de aquel tenebroso rió por un chaval de unos 19 años que casualmente pescaba unos 200m mas abajo que nosotros. Desde ese trágico suceso que acabó con la vida de mi amigo nunca he vuelto a ese río y he empezado una nueva vida aquí en España donde vivo actualmente
Pero se dice que si vas a pescar may puedes oír como a las 20:23 hs. cae alguien al agua y eso sí, te advierto algo: ¡No vayas a socorrerlo!. Por supuesto ese río existe y es el río Queguay y esta cerca de una conocida ciudad llamada Paysandú.

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