miércoles, 23 de abril de 2008

BARCOS FANTASMA




Resulta que el nombre barco fantasma se utiliza tanto para los legendarios «barcos tripulados por fantasma» de las historias de miedo como para barcos reales que se han hallado sin tripulación a bordo। Un amigo me puso en la pista de Ghost Ship que es una entrada de la Wikipedia donde se enumeran varios casos de barcos reales, a cual más sorprendente, estos son los más impactantes…

* 1775: El Octavius inglés intentó atravesar el Paso del Noroeste pero no lo consiguió. Los cuerpos aparecieron trece años después arrastrados en bloques de hielo.
* 1872: El Mary Celeste portugués, la más clásica nave fantasma, es hallada en el estrecho de Gibraltar sin las nueve personas que iban a bordo. El barco estaba intacto pero sin bote salvavidas, sextante, cronómetro, ni bitácora. No se sabe ni a dónde se fueron ni por qué.
* 1931: El Baychimo fue abandonado en el ártico al quedar atrapado en el hielo. Permaneció a flote al menos 38 años y lo vieron muchos otros barcos, pero ningún pudo acercarse a él. Probablemente luego se hundió.
* 1933: Aparece el bote salvavidas 5 del vapor SS Valencia, hundido 27 años antes en 1906… y en buenas condiciones.
* 1955: El MV Joyita apareció en el pacífico, sin rastro de sus 25 tripulantes.
* 2006: Un carguero que resultó ser el Jian Seng repitando apareció sin tripulación a bordo y sin que se supiera de dónde venía ni adónde iba. Fue llevado a aguas profundas y hundido.
* 2006: El Bel Amica aparece cerca de Cerdeña, sin nadie a bordo pero con cuatro almuerzos egipcios a medio comer y mapas de Francia, África y Luxemburgo.
* 2007: El Kaz II, un catamarán de 12 metros, aparece al noreste de Australia, sin gente a bordo pero con el motor en marcha, un ordenador portátil encendido, la radio y el sistema GPS funcionando, ropa tendida secándose y la mesa puesta para el almuerzo.

No es que sean muchísimos los casos ni nada realmente frecuente (tampoco encontré un dato exacto de cuántos aparecen cada año) pero parece haber cierto número de barcos fantasmas para los que no se encuentra una explicación concreta, ni aparece nunca la gente que iba en ellos.

En muchos casos son barcos pequeños con menos de diez tripulantes los que desaparecen, pero a veces más. Los más curiosos son aquellos en que parecen haber desaparecido «de repente» en medio de lo que podría ser una situación cotidiana (como el Kaz II o el Bel Amica).

En todos los casos se barajan diversas hipótesis con diversos grados de probabilidad sobre por qué no se encuentra a nadie en la nave. Incluyen: asaltos de piratas, motines, peleas entre los tripulantes, abuso del alcohol, condiciones climáticas adversas repentinas, murieron y fueron comidos por los pájaros, abandono voluntario de la nave seguida de algún tipo de accidente (ej. todos bajan a hacer submarinismo y se ahogan), actividades ilegales (transporte de drogas, mercancías prohibidas, trata de esclavos, inmigración, evasión de impuestos), encallamiento cerca de la costa, rescate de alguien que cayó al agua (y todos perecen en el intento), transporte de materiales peligrosos o tóxicos (vapores, enfermedades) e incluso espionaje… aparte de la basura paranormal habitual de este tipo de casos, claro. No toda las explicaciones dan respuestas a todos los casos y situaciones, de ahí que algunas sigan siendo un poco misteriosas.





EL MISTERIO DEL MARY CELESTE






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LA AMADA IMPOSIBLE



Antes de que los trenes empezasen a restarle importancia a la navegación de cabotaje, el puerto de Matanzas fue durante mucho tiempo centro de un activo tráfico. La población miraba, entonces, principalmente al mar, y al mar se dirigían sus mejores afanes y esperanzas. En aquel ambiente marinero, en el que los intereses y los sueños seguían las rutas de las velas, vivía la mujer más bella de Colchagua. Una mujer que, así como los barcos van dejando una estela de espuma, iba dejando a su paso una siembre de apasionados adoradores. A pesar de ser tantos sus pretendientes y enamorados, ningún hombre podía vanagloriarse de haber obtenido de ella algo más que la flor de su sonrisa en un saludo y la mareante visión de su hermosura al pasar. Le habían ofrecido tentadores tesoros, y había rechazado todo con amables y discretas palabras. Como no había favorecido ni preferido a nadie, tampoco existían despechados ni ofendidos. No la ilusionaba el lujo de los trajes ni de joyas. Tan bella como su cuerpo era su alma. Un alma soñadora que quería escaparse por los caminos del mar hacia la lejanía. Y sucedió que un atardecer llegó a Matanzas desde lejanas tierras un barco. Su capitán, quemado por el sol y la sal de todos los mares, había visto muchísimas mujeres, había tenido amores pasajeros en todos los puertos, pero nunca se había sentido verdaderamente enamorado. Se sintió por primera vez tocado del amor al día siguiente de su arribada a Matanzas. Saltó a tierra, y al ver a la bella soñadora, se dio cuenta de que aquella mujer no era como las que había conocido. No le pareció una mujer superficial. Sus ojos negros y aterciopelados tenían profundidades en las que él, tan acostumbrado a atravesar las nieblas y las noches, perdía el rumbo y cabeza. Ella, por su parte, también advirtió en el capitán algo extraordinario. Su porte y sus ademanes eran distinguidos, y su mirada, muy distinta de la mirada de los hombres de Colchagua, tenía reflejos de cielos y paisajes lejanos. Pronto se dio cuenta ella de que aquel era el hombre que esperaba. Y todo esto que cada uno vio en el otro al primer encuentro, lo confirmó y amplió muy pronto con las palabras. Llegaron en seguida a tan perfecta inteligencia, que tenían la impresión de haber nacido el uno para el otro. Y los dos sentianse felices. Pero cuando en la población se supo que la novia imposible se iba a casar con el capitán, un coro amenazador de despechados se llenó el aire de manos crispadas y de juramentos. Uno de los resentidos fue a visitar a una bruja y le pidió que inmediatamente pusiese en juego todas sus malas artes para evitar aquella boda. Y la bruja fue entonces y, para que tan solicitada joven ni se casase ni se fuese de Matanzas, la convirtió en roca. En una roca que, según los que saben mirar, reproduce todavía las bellas lineas de la soñadora de lejanías. Y allí, en la roca que hoy, por olvido de este mágico origen, se llama de la Sirena, sigue la bella petrificada mirando siempre al horizonte, y esperando que algún día llegue un piloto de ojos verdes a desencantarla.



LEYENDA DEL MAR SALINO




Dice una antigua leyenda vikinga, que el rey Frodi, de Dinamarca, recibió en una ocasión de Hengi-kiaptr el regalo de dos piedras de molino mágicas, llamadas Grotti, que eran tan pesadas que ninguno de sus sirvientes ni sus guerreros más fuertes podían darlas vuelta। Durante una visita a Suecia vió y compró como esclavas a las dos gigantas Menia y Fenia cuyos poderosos músculos y cuerpos habían llamado su atención। De regreso a casa ordenó a sus dos nuevas sirvientas que molieran oro, paz y prosperidad। Las mujeres trabajaron alegremente hasta que los cofres del rey rebosaban oro y la paz y la prosperidad abundaban en sus dominios। Pero el rey, en su avaricia, ni siquiera permitía a sus sirvientas descansar, por lo que éstas se vengaron moliendo una guerra, provocando la muerte del rey a manos de los vikingos. El rey vikingo Mysinger tomó las dos piedras y las sirvientas y las embarcó en su nave, ordenando a las sirvientas que molieran sal, que era un producto muy valorado en aquel tiempo. Pero el rey vikingo se volvió tan avaricioso como el rey Frodi, no dejando descansar a las mujeres, por lo que, como castigo, tal fue la cantidad de sal que molieron que al final su peso hundió el barco. A consecuencia de esta gran cantidad de sal, el mar se volvió salino